Requisitos Generales en el Contrato de Compañía Solemnidades Sustanciales

Lunes, 14 de marzo de 2016

 

 

Requisitos Generales en el Contrato de Compañía

Solemnidades Sustanciales

 

 

Autor: Dr. Roberto Salgado Valdez

 

 

Las solemnidades.-  Habíamos dicho que son aquellas que, adicionalmente, a la Capacidad, al Consentimiento sin vicios, al objeto lícito y a la causa lícita deben concurrir tratándose de ciertos actos, y estas son, en definitiva, las solemnidades (que tiene que ver con la naturaleza del contrato).

 

Por ejemplo, para que tenga valor jurídico la constitución de una Compañía Mercantil es necesario que se cumplan las solemnidades previstas por la ley: Escritura Pública.  Sin este requisito la Compañía se vería afectada de nulidad absoluta (Artículo 1698, Código Civil).

 

Victorio Pescio afirma: 

 

?En general, la imposición de una determinada formalidad no solo tiene por objeto facilitar y conservar la prueba del acto jurídico mismo y de las diversas cláusulas del negocio que la constituyen.  Garantiza, además, y los pone a cubierto, hasta donde es posible, de los peligros de una resolución precipitada e irreflexiva, tratándose de actos jurídicos de cierta trascendencia, importancia o gravedad, protege a los terceros facilitándoles el conocimiento o el modo de informarse de ciertos actos jurídicos que podrían interesarles o afectar o comprometer sus intereses?.

 

Solemnidad dada por funcionarios.-  Entre otras solemnidades para ser válidos los actos jurídicos (en nuestro caso el contrato social) es que tienen que realizarse con la intervención de un funcionario competente determinado.  Tal es el caso de la intervención de un Notario o de un Juez.

 

Formalidades habilitantes.-  Cuando la solemnidad tiene por objeto suplir o completar la voluntad de un incapaz, o entraña un medio de protección de sus intereses, constituye una formalidad habilitante.  En una escritura pública se necesita muchas veces los llamados ?documentos habilitantes?.  En nuestro caso podemos citar el nombramiento de los gerentes o representantes legales.

 

Cuando la solemnidad consiste en una formalidad habilitante, tales como autorizaciones judiciales, o gubernamentales, lo que existe es una nulidad relativa que puede convalidarse obteniendo dichas autorizaciones.

 

Requisitos de forma (o formalidades).-  Existen ciertos actos jurídicos que requieren del cumplimiento de algunos requisitos de forma para poder perfeccionarse.  Estos requisitos, tratándose de las Compañías Mercantiles están dados por las aprobaciones judicial, en unos casos, o administrativa en otros puntualmente señalados en la Ley, en otros, aparte de la inscripción del acto societario en el Registro Mercantil.  Por consiguiente, al llegar el contrato social al análisis del Juez o del Registrador Mercantil, dicho contrato debe cumplir con todos los requisitos de fondo, tanto de validez como de existencia, de modo que, comprobado el cumplimiento de los mismos, las autoridades correspondientes deberán aprobarlo, en el primer caso, debiendo procederse, en ambos casos, a la inscripción en el Registro Mercantil y a la publicación en que se haga conocer a terceros del nacimiento de la Compañía Mercantil de que se trata.  Por eso a esos requisitos los consideramos como requisitos de forma, cuya omisión no acarrea inexistencia ni nulidad alguna sino que mantiene a la Compañía en un estado ?irregular? que puede desaparecer en el momento en que se cumplan estas formalidades.  Estos conceptos nos serán de suma utilidad en el momento en que abordemos en esta obra el tema de las Compañías Irregulares en el punto 204 y siguientes en este Tomo.

 

Estos razonamientos nos traen obligadamente a tratar, muy someramente, la institución jurídica de la Inoponibilidad Jurídica.

 

Inoponibilidad jurídica.-  Consiste en la ineficacia respecto de terceros de un derecho nacido como consecuencia no solo de la celebración válida de un acto o contrato sino incluso de la declaratoria de nulidad de un acto jurídico.

 

?No debe confundirse la nulidad con la inoponibilidad.  Cuando un acto jurídico es inoponible, el acto es válido, produce obligaciones que deben cumplirse entre las partes que lo celebraren; solo que este acto o contrato no puede ser opuesto a terceros.  En cambio, cuando el acto es nulo, el efecto de la nulidad consiste en privar a las partes contratantes de acción, en impedirles cobrar sus efectos, o sean las obligaciones queridas por las partes; los acreedores no pueden obtener la ejecución de esas obligaciones, y si el deudor las ha ejecutado, puede repetir lo pagado? (?Lecturas sobre la Sociedad Colectiva?, Antonio Rocha A., Ediciones Lerner, Bogotá, 1968, pág. 88).  (Las negrillas son nuestras).

 

A la Inoponibilidad Jurídica la podemos dividir así:

 

a)    Inoponibilidad de forma:

 

Falta de publicidad:  Es decir que los actos jurídicos, válidamente celebrados entre las partes, no pueden oponerse a terceros por falta de publicidad.  Por ejemplo, el Art. 1751, establece este caso:  Las contraescrituras (escrituras posteriores hechas por los contratantes para alterar lo pactado en anteriores escrituras públicas) no surtirán efecto contra terceros, sino solo cuando se ha tomado razón de su contenido al margen de la escritura matriz cuyas disposiciones se alteran en la contraescritura.  Típico caso encontramos en la cesión de participaciones de una Compañía de Responsabilidad Limitada, en el Art. 113 de la Ley de Compañías.

 

Ausencia de Solemnidades:  Es decir que un acto jurídico no puede oponerse a terceros por falta de cualquier solemnidad, como puede ser, por ejemplo, la falta de escritura pública para la constitución de una Compañía Mercantil a la que se refiere el artículo 30, inciso segundo, de la Ley de Compañías o la falta de inscripción de la disolución de una Compañía Mercantil en el Registro Mercantil, o la falta de inscripción en el mismo Registro del nombramiento de un administrador de una Compañía Mercantil, en términos del Art. 13 de la Ley de Compañías.

 

b)   Inoponibilidad de fondo:

 

No pueden oponerse a terceros los actos jurídicos celebrados válidamente que se hagan en fraude de los acreedores como, por ejemplo, el caso establecido en el numeral 1° del Art. 2370 del Código Civil, que confiere a los acreedores el derecho para que se rescindan los contratos onerosos y las hipotecas, prendas, anticresis o constitución de patrimonio familiar, que el deudor haya otorgado en perjuicio de ellos, estando de mala fe el otorgante y el adquirente, dentro del plazo de un año contado desde la fecha del acto o contrato, siempre y cuando dicho acto o contrato se hubiere ejecutado antes de la cesión de bienes o la apertura del concurso de acreedores.

 

Para tal efecto, los acreedores deberán ejercer la acción pauliana o revocatoria prevista en el mismo artículo 2370 del Código Civil.  Estos actos no son nulos, son inoponibles.

 

Lo mismo ocurre tratándose de casos de inoponibilidad de la persona jurídica.

 

La inoponibilidad en el Derecho Societario.-  El contrato social debe ser solemne solo cuando se trata de la constitución de Compañías Mercantiles, de las Civiles Anónimas, de las Civiles que se sujeten a las reglas de las Mercantiles y cuando existan aportes de inmuebles.  La solemnidad consiste en que el contrato social debe ser celebrado por escritura pública.  El inciso segundo del artículo 30 de la Ley de Compañías señala que la falta de escritura pública no puede oponerse a terceros que hayan contratado de buena fe con una Compañía notoriamente conocida.  Si no se otorga escritura pública no solo que es nula la Sociedad sino que es inexistente.

 

Pero aparte de la inexistencia o nulidad en lo societario existe también la inoponibilidad jurídica esto es que un acto jurídico, que no es  nulo, sin embargo es inoponible frente a terceros como ocurre, por ejemplo, con respecto al artículo 12 de la misma Ley que establece que será ineficaz contra terceros cualquiera limitación de las facultades representativas de los  administradores o gerentes que se estipularen en el contrato social o en sus reformas en que esa ?ineficacia? constituye una ?inoponibilidad? o como ocurre también con el caso del artículo 13, inciso segundo de la misma Ley cuando establece que la falta de inscripción del nombramiento del administrador que tenga la representación legal no podrá ?oponerse? a terceros por quien hubiere obrado en calidad de administrador o, también cuando se trate de la ?inoponibilidad? de la personalidad jurídica de las Compañías establecida en el artículo 17, sustituido, de la Ley de Compañías.

 

Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo I

 

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