Igualdad de género y empoderar a las mujeres y las niñas: una tarea pendiente - Derecho Ecuador
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Escrito por Carolina Fabara

Igualdad de género y empoderar a las mujeres y las niñas: una tarea pendiente

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Autora: Carolina Fabara

La igualdad de género figura en lugar prominente entre los principios de derechos humanos y los valores de las Naciones Unidas debido a que las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial. La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y capaces de desarrollarse de forma sostenible.

El empoderamiento de las mujeres estimula la productividad y el crecimiento económico. En los últimos años se ha venido trabajando que el acceso a la educación y a la salud de calidad, a los recursos económicos y a la participación en la vida política sea igualitario tanto para mujeres y niñas como para hombres y niños. Es fundamental lograr tanto la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo como a posiciones de liderazgo y la toma de decisiones a todos los niveles.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), aprobados por los dirigentes mundiales en 2015, propone una hoja de ruta para lograr progreso sostenible que no deje a nadie atrás. Las Naciones Unidas centran ahora su labor de desarrollo a nivel mundial en ODS. Dentro de esta agenda las mujeres desarrollan un papel esencial en todos los ODS. Estos recogen numerosas metas que se centran en el reconocimiento de la igualdad y del empoderamiento de la mujer como un objetivo y como parte de la solución.

El Objetivo 5 de las ODS, busca «lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas», por lo que se lo conoce como un objetivo enteramente de género en sí mismo. Para poder lograr alcanzar este objetivo es preciso contar con cambios profundos a nivel jurídico y legislativo para garantizar los derechos de las mujeres del mundo.  Hoy en día todavía subsiste una marcada disparidad entre los géneros en la esfera jurídica y social. Pese a que se ha conseguido un cierto progreso a lo largo de las últimas décadas, las mujeres trabajadoras siguen ganando de media un 20% menos que los hombres a nivel mundial.

Es claro que la igualdad de género es fundamental para cumplir las promesas de sostenibilidad, paz y progreso humano.  La pregunta es: ¿Qué se necesita aun para cerrar las brechas entre la retórica y la realidad?

Para alcanzar una paz duradera, necesitamos de las voces y del liderazgo de las mujeres. Se debe mencionar que cuando diversas mujeres participan de las negociaciones de paz, la calidad y durabilidad de los acuerdos de paz aumentan, y cuando las mujeres firman los acuerdos de paz, estos tienen más posibilidades de ser implementados. Es decir, cuando las mujeres asumen roles de liderazgo y participan en los procesos de paz, se logra una paz más duradera

La sociedad actual enfrenta desafíos monumentales, desde conflictos políticos y tensiones internacionales hasta crisis económicas y desigualdades crecientes. En medio de este panorama, la cultura de paz emerge como una necesidad apremiante. Es un concepto que va más allá de la simple ausencia de guerra y busca crear un entorno en el que la paz, la justicia y la cooperación sean los pilares fundamentales de la convivencia humana. La cultura de paz no solo es relevante, sino que es esencial para abordar los problemas contemporáneos y construir un futuro más próspero y armonioso.

La cultura de paz se basa en la idea de que la paz no es simplemente la ausencia de conflicto armado, sino un estado positivo en el cual se promueve la justicia, la igualdad, el respeto mutuo y la cooperación. La cultura de paz se manifiesta en diferentes niveles: desde las relaciones personales y familiares hasta las interacciones a nivel internacional. Implica la resolución pacífica de conflictos, el respeto a los derechos humanos, la inclusión social y la promoción de la educación y la comprensión intercultural.

Por lo tanto, la educación es clave para promover la cultura de paz. Los sistemas educativos deben incorporar la enseñanza de valores como la tolerancia, la empatía y la resolución de conflictos en sus programas, así como también considerar a la mediación como una herramienta para lograrlo. Los derechos humanos deben ser una pieza central en todos los impulsos dirigidos a construir la paz, y dentro de todo el espectro de los derechos, es fundamental poner de relieve los derechos de las mujeres.

La igualdad de género es un derecho. La realización de este derecho es la mejor oportunidad que existe para afrontar algunos de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo, desde la crisis económica y la falta de atención sanitaria hasta el cambio climático, la violencia contra las mujeres y la escalada de los conflictos. Las mujeres no sólo se ven más seriamente afectadas por estos problemas, sino que tienen ideas y la capacidad de liderazgo para resolverlos. La discriminación de género, que sigue obstaculizando a las mujeres, es también un obstáculo para nuestro mundo. Por lo que lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres forma parte integral de cada uno de los 17 ODS. Garantizar el respeto de los derechos de las mujeres y niñas por medio de todos estos objetivos es la única vía para obtener justicia, lograr la inclusión, conseguir economías que beneficien a todas las personas y cuidar nuestro medio ambiente, ahora y en las generaciones venideras.

Carolina Fabara

Abogada, Consultora Legal Internacional

abogadacfabara@gmail.com

http://www.cfinternationalconsulting.com

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