Derecho de Propiedad Intelectual. Los derechos que confiere una marca

Lunes, 24 de noviembre de 2014

 

Derecho de Propiedad Intelectual

Los derechos que confiere una marca

Autor: Dr. José Luis López Erazo

 

 

Marca. Definición

El artículo 194 de la Ley de Propiedad Intelectual ?LPI- señala que entendemos por marca a cualquier signo que sirva para distinguir productos o servicios en el mercado, concepto que nos enfrenta a la circunstancia de que la misma lleva implícito un mensaje que permite, en el sector comercial, identificar de primera mano al producto, a la par que el mismo se asocia con las cualidades que le son características. Por lo tanto, la marca permite la identificación de bienes o servicios, al igual que representa el prestigio de sus fabricantes.

De ahí que la marca se constituye en parte fundamental de la comunicación en el medio comercial de una empresa y va directamente asociada al signo, símbolo o logotipo, los cuales, como elementos esencialmente visuales (gráfico o texto), se representan a sí mismos y transmiten, pese a su sencillez, un complejo entramado de conceptos respecto de aquello que trasmiten. De esta forma, la marca se convierte en un signo de estímulo, por cuanto en las personas a quienes va dirigida, produce un efecto psicológico que conlleva a la asociación de ideas, al igual que un efecto de sustitución, pues la marca se convierte en sí, en un concepto.

Origen. Reseña Histórica

Se dice que la marca tiene su origen en la edad media, con el nacimiento de los gremios, pues, junto con ellos surgió una dura regulación para sus integrantes, a fin de evitar el exceso de producción, determinar las características del producto, normar la competencia de precios y el acaparamiento con fines especulativos.

Una de estas normas obligaba a identificar el producto con algún signo que pudiera distinguir al artesano que lo había fabricado, de tal modo que se conociera quien había transgredido lo establecido al interior del gremio y así tenemos que, sobre una pieza de tela, se podían encontrar, a modo de sellos de garantía, hasta cuatro marcas diferentes: la del obrero que la tejió, la del tintorero, la de las autoridades que la habían controlado en la fábrica y, finalmente, la del maestro tejedor. De igual manera, se ha descubierto en las construcciones que datan de aquella época, la imposición de signos o marcas sobre los ladrillos de dichas edificaciones, lo que, permitía identificar al maestro constructor.

 

Propiedad Marcaria. Titularidad de derechos

Actualmente, luego de su registro correspondiente, el Estado confiere la titularidad de una marca a favor de la empresa o persona que fabrica el producto o provee el servicio; por consiguiente, le da a éste los derechos que de ella dimanan y es así que el artículo 216 de la LPI confiere a la persona que registró la marca el derecho de uso exclusivo sobre ella, por lo que puede actuar en derecho, contra cualquier tercero que la utilice sin su debido consentimiento o realice productos o servicios idénticos o similares a aquellos para los cuales se la registró.

No obstante este derecho, siempre que se haga de buena fe y no constituya uso a título de marca, los terceros podrán, sin consentimiento del titular de la marca registrada, utilizar en el mercado su propio nombre, domicilio o seudónimo, un nombre geográfico o cualquier otra indicación cierta relativa a la especie, calidad, cantidad, destino, valor, lugar de origen o época de producción de sus productos o de la prestación de sus servicios u otras características de éstos. Ello siempre que tal uso se limite a propósitos de identificación o de información y no conlleve al error al público sobre la procedencia del producto o servicio.

Otros derechos derivados de la titularidad marcaria

En resumen, el titular de una marca, a más del derecho de exclusividad, posee: el derecho de renovación, pues el registro tiene una duración de diez años, que puede ser renovado (artículo 212 LPI) por otro período consecutivo de igual duración; el derecho a iniciar acciones legales, pues el titular puede proponer aquellas contra todo aquel no autorizado que imite, falsifique o utilice sin su permiso la marca registrada (artículo 217LPI); el derecho de oposición, pues, una vez que una persona solicita el registro de una marca, puede oponerse, con fundamento, a posteriores solicitudes de marcas que, a criterio del titular, sean similares y/o confundibles con su marca (artículo 208 LPI); y, finalmente, el derecho a la tutela internacional, ya que nuestro país, el 22 de marzo de 1999, se adhirió al Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial, que permite al titular de la marca el derecho a reivindicarla en cualquiera de los países adheridos a tal instrumento.

Dr. José Luis López Erazo

Presidente de la Corte Provincial

de Justicia de Tungurahua

                                  

Artículos publicado en el Boletín Institucional Nº 14 de la Corte Nacional de Justicia

 

 

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