Principio de Presunción de Inocencia

Miércoles, 18 de noviembre de 2015

 

 

Principio de Presunción de Inocencia

 

Autor: Ab. José Sebastián Cornejo Aguiar. [1]

 

Orígen de la Presunción de Inocencia

En el año de 1764, César Beccaria, publica su libro De los Delitos y de las Penas, que recoge todo lo que pensaba sobre tan delicado tema.

"Parte en su libro de una visión muy crítica del proceso de tipo inquisitivo, dentro del cual, el imputado es tratado como culpable de tal manera, que, sí quiere eludir la condena, se verá en la necesidad de probar su inocencia [?]?[2]

El libro de Beccaria, causó un profundo impacto en toda Europa. Sus planteamientos ejercieron gran influencia, tanto así que el filósofo Voltaire ve en el tormento y en la prisión provisional las dos más importantes manifestaciones del fenómeno consistente en tratar al inculpado como si ya se hubiera declarado su culpabilidad.[3]

Posteriormente, el origen de la Presunción de Inocencia, se encuentra en la Revolución Francesa de 1879, con la ?Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano?, por cuanto en ella se consagra por primera vez la presunción de inocencia como una garantía procesal para todos aquellos inculpados de hechos delictuosos.[4]

Es necesario indicar, previo a concentrarnos en el desarrollo de la presunción de inocencia, que este proviene de la raíz etimológica de la acepción ?presunción? proviene del latín praesumptio-ónis, que quiere decir ?idea anterior a toda experiencia?. Del mismo modo, ?inocencia?, del latín innocens-entis, indica la calidad del alma de quien no ha cometido pecado.[5]

Asimismo, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española, ?inocente? es aquél que no daña; el que no es nocivo. ?Inocente? es definido como el estado del alma limpia de culpa; excepción de culpa en un delito o en una mala acción.

Presunción de  inocencia del procesado.

Garantía fundamental dentro del Proceso Penal

Es entonces, que el principio de inocencia constituye la máxima garantía a favor del imputado, siendo uno de los pilares del proceso penal, que permite a toda persona conservar el estado de no autor, coautor o participe, en tanto no se expida una resolución judicial firme.

El imputado goza de una presunción Iuris tantum, por tanto en el proceso ha de realizarse una actividad necesaria y suficiente para convertir la acusación en verdad probada.

Esta es, una presunción que admite prueba en contrario, ya que el hecho determinante de la presunción de inocencia es exclusivamente la cualidad de ser persona.

Por el simple hecho de ser persona hay que presumir, dentro de un proceso penal, que el acusado de un delito es inocente, salvo que se pruebe lo contrario, en cuyo caso deja de tener a su favor esa presunción y puede llegar a ser condenado.

El artículo 14, núm. 2, del Pacto de Derechos Civiles y Políticos manifiesta que:

?Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley?.

El Artículo 11, núm. 1, de la Declaración Universal De Los Derechos Humanos al respecto de la presunción de inocencia señala que:

?Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa?.

Todos estos instrumentos internacionales, coinciden en la protección de un derecho como la inocencia, que se encuentra inherente en la persona por el solo hecho de serlo, tanto así, que dentro de nuestro ordenamiento jurídico interno también se lo ha reconocido.

Ya que esta presunción se encuentra contemplada en nuestra Constitución de la República del Ecuador, en su artículo 76 núm.2 que manifiesta lo siguiente:

 ?Se presumirá la inocencia de toda persona, y será tratada como tal, mientras no se declare su responsabilidad mediante resolución firme o sentencia ejecutoriada.?

Estructura de la Presunción Judicial

De este artículo, podemos determinar, que la estructura de toda presunción judicial consta de dos hechos y de su enlace lógico o causal, que son los siguientes:

a. El hecho ?base o conocido?, porque está probado o establecido en el proceso;

b. El hecho ?consecuencia?, que es el hecho desconocido, que se puede considerar como producido al ser consecuencia del hecho anterior.

Concepto que se complementa con lo señalado en el artículo 5 núm. 4 del Código Orgánico Integral Penal, que menciona:

?Inocencia: toda persona mantiene su estatus jurídico de inocencia y debe ser tratada como tal, mientras no se ejecutoríe una sentencia que determine lo contrario.?

Algunas concepciones de la Presunción de Inocencia

Para Clara Olmedo, la presunción de inocencia consiste en que:

?Mientras no sean declarados culpables por sentencia firme, los habitantes de la nación gozan de un estado de inocencia, aun cuando con respecto a ellos se haya abierto causa penal y cualesquiera sea el progreso de la causa. Es un estado del cual se goza desde antes de iniciarse el proceso y durante todo el periodo cognoscitivo de éste [?]?

Para Suarez Sánchez, citando Alfredo Vélez Mariconde se lo entiende de la siguiente manera:

?el mismo principio de inocencia exige que, para condenar al acusado, el juez adquiera la convicción de su culpabilidad, de modo que en caso de duda debe absolverlo; para llegar a esta solución no es necesario que esté convencido de su inocencia, desde que ésta es repitamos una situación jurídica que no requiere ser construida?.[6]

Para Manzini el interés fundamental que determina el proceso penal, es el de llegar a la punibilidad del culpable, es decir, el de hacer realizable la pretensión punitiva del Estado contra el imputado, tanto así que menciona lo siguiente:

??el proceso penal queda doblemente caracterizado, como medio de tutela del interés social de represión de la delincuencia, y como medio de tutela del interés individual y social de libertad [?]".[7]

Para Juan Colombo Campbell, esta se constituye como:

?todo hecho punible genera, como su natural efecto, una colisión entre las garantías fundamentales de la víctima, del inculpado y, en último término, de la sociedad toda, consecuencia que el legislador debe tener especialmente en cuenta al consagrar en una ley de procedimiento sus principios informadores, y los jueces al aplicarlos en los casos concretos sometidos a su imperio de aquí que el debido y justo proceso se muestra en toda su intensidad como la única vía lógica para resolver los conflictos penales.?[8]

De lo cual he tomado este concepto a fin de poder determinar, que la presunción de inocencia, nos ayuda a tener en claro nuestro estatus jurídico, mientras se está llevando a cabo un proceso penal en el cual se debe respetar las garantías fundamentales de todo ser humano, conllevando a que se dé la aplicabilidad plena de un debido proceso.

 

De estas definiciones podemos indicar, que la presunción de inocencia puede ser destruida por la existencia de pruebas en contrario; sin embargo, y aquí está la dificultad, sólo puede destruirse la presunción de inocencia con una o varias pruebas susceptibles de ser cualificadas como suficientes de cargo.

Conclusión

A manera de conclusión, es necesario indicar que bajo la óptica garantista, es necesario equiparar los derechos de las víctimas del delito con el de los presuntos responsables, sin el afán de proteger a uno u otro.

En vista de que el principio de presunción de inocencia, además de elevarse a rango constitucional, debe estar acompañando por la adecuación sistemática de los ordenamientos relativos a fin de garantizar efectivamente que ese derecho sea respetado en toda actividad administrativa, legislativa y jurisdiccional del Estado.



[1] Abogado graduado de la Universidad Internacional Sek, cursando actualmente la Especialización en Derecho Penal en la Universidad Andina Simón Bolívar, conferencista y escritor. Correo scor1719@hotmail.com

[2] VEGAS TORRES, Jaime. Presunción de Inocencia y Prueba en el Proceso Penal. Editorial La Ley, Madrid (España) 1993, página 15, número 2.

[3] CARMIGNANI, Giovanni. Elementos de Derecho Criminal. Editorial Temis, 1979. Bogotá, Colombia.

[4] Montañés Pardo, Miguel Ángel. ?La presunción de Inocencia. Análisis doctrinal y jurisprudencial?, Pamplona, España, editorial Aranzadi, 1999.

[5] MARTÍNEZ CISNEROS, Germán, La Presunción de Inocencia. De la Declaración Universal de los Derechos Humanos al Sistema Mexicano de Justicia Penal.

[6] SUAREZ SÁNCHEZ, Alberto; ?El Debido Proceso Penal?. Universidad Externado de Colombia, Bogotá, año 2001.

[7] PARRA QUIJANO, Jairo. Tratado de la Prueba Judicial, Indicios y Presunciones. Segunda edición Tomo IV. 1982, páginas 25 y 26.

[8] COLOMBO CAMPBELL, Juan, Garantías Constitucionales del Debido Proceso Penal. Presunción de Inocencia, Biblioteca Jurídica Virtual del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, disponible en página web: http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/dconstla/cont/20071/pr/pr18.pdf,

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