Origen y Proporcionalidad de las Penas

Miércoles, 06 de mayo de 2015

Origen y Proporcionalidad de las Penas

Autor: Abg. José Sebastián Cornejo Aguiar.

 

Para enfocarnos en el desarrollo de este tema, me parece oportuno partir mencionado lo que para Beccaria, son las leyes, mismo que las delimita como ?las condiciones con que los hombres vagos e independientes se unieron en sociedad, cansados de vivir en un continuo estado de guerra, y de gozar una libertad que les era inútil en la incertidumbre de conservarla.

Sacrificaron por eso una parte de ella para gozar la restante en segura tranquilidad. El complejo de todas estas porciones de libertad, sacrificadas al bien de cada uno, forma la soberanía de una nación, y el Soberano, es su administrador y legítimo depositario. Pero no bastaba formar este depósito, era necesario también defenderlo de las usurpaciones privadas de cada hombre en particular (?)? (Beccaria, 1958).

Proporcionalidad de la pena al delito, en base al impacto social.

Podemos decir entonces que el origen del principio de proporcionalidad, se remonta desde la antigüedad, ya que en la obra de Platón ?Las Leyes?, se puede apreciar la exigencia de que la pena sea proporcional al delito, así mismo en la obra de Cesar de Beccaria ?De los Delitos y las Penas?, en el cual se indica que la pena debe ser necesaria e infalible.

Por ende la pena debe ser proporcional al delito, es decir, no debe ser exagerada.

Es por eso que esa proporcionalidad se medirá con base en la importancia  social del hecho desprendiéndose de la exigencia de una prevención general, capaz de producir sus efectos en la colectividad.

Subsunción y Ponderación: Operaciones de aplicación jurídica

Si partimos con esa idea de que el principio de proporcionalidad se vuelve relevante, que no existen derechos absolutos, sino que cada derecho se enfrenta a la posibilidad de ser limitado, estaríamos generando un concepto que nos conllevaría necesariamente a partir con un análisis entre principios constitucionales, en donde debemos analizar dos operaciones de aplicación jurídica que son la subsunción por medio del cual se aplican las reglas y la ponderación por medio de cual se aplican los principios.

La Subsunción.- Es una operación lógica en que se establece una dependencia de especie a género o de hecho a ley, o de afirmación individual a afirmación general.

En derecho, más estrictamente, ?Es la relación lógica de una situación particular, específica y concreta con la previsión abstracta e hipotética de la ley?. (GARRONE, 2005).

La Ponderación.- Parte con una estructura de carácter decisiva para su racionalidad y permite reconocer en tres pasos su aplicabilidad,  en el primer paso es preciso definir el grado de la no satisfacción o de afectación de uno de los principios, en segundo paso se define la importancia de la satisfacción del principio que juega en sentido contrario.

Sub principios derivados  de la Ponderación

 Finalmente, en un tercer paso, debe definirse si la importancia de la satisfacción del principio contrario justifica la restricción o la no satisfacción del otro, de esto podemos concluir que la ponderación no ofrece ni garantiza una articulación sistemática de todos los principios jurídicos sino que más bien presupone una jerarquía de los mismos, en donde surge una amalgama de sub principios tales como:

1.- Sub principio de idoneidad: Constituye un medio idóneo para contribuir al logro del fin que con ella se persigue y que proyecta  sobre la norma de conducta o sobre la norma de sanción estableciendo la necesidad de una verificación directa de  si la acción u omisión descrita en el tipo penal, es susceptible de afectar al bien jurídico protegido por la norma la misma que representa, un medio apto para prevenir la realización de la conducta prohibida, también es conocido con el nombre de sub principio de adecuación y sirve para verificar si toda intervención en los derechos fundamentales es adecuada para contribuir a un fin constitucionalmente legítimo.

2.- Sub principio de  necesidad: Hace referencia al  control de los tipos penales acreditando que no existe otra alternativa que no sea la tipificación de conductas para dar protección a los bienes jurídicos protegidos.

Este sub principio también prevé la posibilidad de realizar una intervención lo más restringida posible.

3.-Sub principio de proporcionalidad: Implica que la importancia de la intervención en el derecho fundamental debe ser justificada por la importancia de la realización del fin perseguido por la intervención legislativa.

4.- Sub principio de la lesividad: Hace referencia a las acciones que no dañan a nadie, no generan conflicto, por ende no pueden ser delito y deberían estar fuera del ámbito de la intervención estatal. (Cárdenas Gracia, 2005).

Proporcionalidad de la pena en el marco jurídico ecuatoriano

Entendido a breves rasgos lo que es la ponderación y subsunción debemos enfocarnos en el ámbito penal, en donde la proporcionalidad si partimos de la constitución en su artículo 76 núm. 6 menciona ?La ley establecerá la debida proporcionalidad entre las infracciones y las sanciones penales, administrativas o de otra naturaleza.? Así mismo como el Código Orgánico Integral Penal que menciona, en su artículo 12 núm. 16 ?las sanciones disciplinarias que se impongan a la persona privada de libertad, deberán ser proporcionales a las faltas cometidas.?

No se podrán imponer medidas sancionadoras indeterminadas ni que contravengan los derechos humanos.? Es decir lo que se busca con la proporcionalidad, es que el poder punitivo, entendido como  una de las formas de intervención en el ejercicio de los derechos humanos, debe ser aplicado solo cuando sea estrictamente necesario por haberse trasgredido bienes jurídicos protegidos, claro está haciéndolo de carácter proporcional a la actuación realizada.

La ?Legislación Contravencional? de Zaffaroni

Para Zaffaroni esto se denominaba como legislación contravencional, entendida, como ?(?) campo propicio para la arbitrariedad policial, los apremios ilegales, la afectación a la dignidad humana, la penetración de los ámbitos de privacidad en donde tenemos la certeza de que un buen número de casos puede resultar una contradicción abierta entre la ideología proclamada constitucionalmente o por vía de Código Penal (...)?. (Zaffaroni, 1984) .

Partiendo de lo mencionado por Zaffaroni podemos deducir, que el principio de proporcionalidad, opera tanto en el momento de creación del Derecho, como en el momento de su aplicación, es decir implica que la previsión, la determinación, la imposición y la ejecución de la medida se lleven a cabo en función de la peligrosidad del criminal, siempre y cuando se busque generar una serie de medidas que permitan la tranquilidad de la sociedad, que merece protección  por estar necesitada de la misma, así como también merece, ser capaz de generar protección y poseer suficiente importancia social, es entonces que la verdadera esencia del Derecho Penal, no puede hacerse extensiva a todos los ámbitos de la vida social donde existan ilícitos.

Parámetros determinativos de la proporcionalidad de la pena

Por el contrario, dado que se trata de la más severa herramienta de protección que concede el Estado, estableciendo ciertos parámetros básicos que serían por ejemplo:

1) A mayor sanción punitiva, mayor valor del bien jurídico.

2) A menor sanción punitiva, menor valor del bien jurídico.

3) A mayor sanción penal, las conductas son más reprochables.

4) A menor sanción penal, las conductas son menos reprochables. (Gonzáles Cuellar Serrano, 1990).

Con esto podemos concluir que el establecimiento de penas, es necesario para garantizar una readaptación, resocialización, rehabilitación siempre y cuando se lo aplique de manera proporcional al ilícito cometido, ya que la mayoría de los delincuentes tanto juveniles como adultos necesitan diferentes tratamientos y políticas carcelarias para lograr su reinserción en la sociedad en donde surge un carácter instrumental del derecho penal y de la justicia criminal, en donde no se busca soluciones a problemas planteados en función de postulados y premisas que no tengan clara la posición en la que el delincuente se encontraba previo a la comisión del acto, sino que más bien lo único que se analiza y se valora es el criterio de la sociedad  entendida como el conglomerado o medio ambiente sociocultural y económico, que determina la sanción y pone límites al mundo en algunas ocasiones sin valorar preceptos o tipologías tanto criminológicas como victimológicas.

Causas originarias de la delincuencia

Es entonces que para determinar las verdaderas causas  de la delincuencia, se debe partir  estudiando la significación y los procesos que sufrieron los actores para realizar una conducta específica, siendo necesario el análisis de las percepciones del actor , durante la perpetuación, la transmisión y la planificación del delincuente, por otra parte se debe considerar que los individuos forman parte de grupos  y clases sociales distintas que pueden variar la consecución de los actos en virtud de experiencias y vivencias suscitados a lo largo de su vida, en donde el paso del sujeto, será necesariamente el del sujeto al acto denotado de una decisión racional entre múltiples alternativas, en donde surgirá la delincuencia entendida como una serie de conductas extravagantes y reprochables a todo valor y conciencia moral de una sociedad, surgiendo la necesidad de la conformación de un sistema de control judiciario y social que busque analizar y controlar las expresiones de este denominado conflicto, en donde la enseñanza debe partir de propuestas concretas de acción social, que permitan que la conducta del delincuente parta de un estudio pormenorizado de los factores económicos y culturales que lo caracterizaron a realizar determinada actuación, para lo cual habrá de realizarse investigaciones comparativas, coordinadas e interdisciplinarias, a fin de poder determinar uniformidades y diferencias en las causales, en los factores de consecución de resultados, e instaurar programas de prevención y tratamiento que eviten que se desencadene el acto social suponiendo que este se halla presente en toda sociedad y en cada individuo,  ya sea partiendo de una distorsión causada por falta de afectividad, socialización, defectos u orientaciones que lo inclinan a cometer actos antisociales, entendidos como conjuntos de aspiraciones y de repulsiones con variaciones limitadas a nivel cultural y personal, en donde el acto es dependiente de variables en donde cada sociedad define sus propias reglas de conducta y castiga de distintas formas a quienes las transgreden.

Para Glueck, se debe analizar postulados donde se propongan programas de investigaciones comparativas que las subdivide en cuatro categorías:

1.    ?Los estudios sobre la reincidencia y el impacto de los programas de tratamiento o de resocialización en la carrera criminal de los individuos. Se podrían determinar los ciclos de la vida de un individuo marcando bien los episodios antisociales, así como el impacto de las medidas judiciales o correccionales (?)

2.    ?Los estudios sobre la causalidad de la delincuencia ofrecen también muchas posibilidades en el dominio de las comparaciones transculturales (?)?, en donde el valor educativo de las sanciones tomadas contra los delincuentes se basa en buena parte en las relaciones entre su edad cronológica y su madurez afectiva.

3.    ?(?) el predominio de ciertos tipos físicos en las poblaciones criminales especialmente los mesomorfos?.

4.    ?(?) la importancia de los análisis comparativos para los procedimientos legales o medicopsicológicos, efectivamente se observa una diferencia, muchas veces considerable, entre las disposiciones o estipulaciones de tales procedimientos y el conocimiento científico de la realidad humana a que se aplican (?)? (GLUECK, 1970).

 Es decir esto se puede resumir a que el aumento de los factores criminógenos biopsíquicos o socioeconómicos, se da más bien por la insuficiencia de medidas de acción preventivas y represivas que no busquen partir de un conocimiento de un juicio de discriminación que conlleve a la alienación y represión de un sujeto por parte de las estructuras pertinentes de una sociedad, a través de mecanismos institucionalizados de control como los hospitales psiquiátricos, las prisiones que en algunos casos no contribuyen mayormente a recuperar la identidad del individuo que debe convivir en sociedad.

Abg. José Sebastián Cornejo Aguiar.

Abogado, graduado de la Universidad Internacional Sek

Correo: scor1719 @hotmail.com

 

    

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