La Justicia como Valor Superior

Lunes, 16 de junio de 2014

La Justicia como Valor Superior

?Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.?

(Francisco de Quevedo)

?Cuando un hombre pide justicia es que quiere que le den la razón.?

(Santiago Rusiñol i Prats)

 

Autor: Dr. Paúl Iñiguez Ríos

 

Desde la antigüedad los grandes pensadores han tratado de dar un concepto claro de este término, ya que es un tema que puede ser planteado bajo tantas facetas y del cual se ha escrito tanto y con tanta pasión, por lo que se presenta tan impreciso.

Algunas concepciones filosóficas de Justicia

Hay muchas definiciones de justicia que además han ido evolucionando en el tiempo; por ejemplo, para Platón, era una virtud superior y ordenadora de las demás virtudes. Para Aristóteles era al igualad y puesto que lo igual es un medio, la justicia sería el justo medio; proponía una justicia como igualdad proporcional, es decir, dar a cada uno lo que es suyo, lo que le corresponde. Para Ulpiano, la justicia era la constante y perpetua voluntad da dar a cada uno lo suyo. Para San Agustín, Dios era la fuente de toda justicia, expresada en los mandamientos. Para Santo Tomás de Aquino, la justicia es el hábito por el cual, con perpetua y constante voluntad, es dado a cada cual su derecho. Para Stamler la justicia es una idea de armonía permanente y absoluta de la conducta social. Para Radbruch la justicia es lo bueno, lo verdadero y lo bello, es un valor absoluto. Para Carlos Cossio la justicia es una virtud totalizadora armonizadora de todas las demás virtudes. Para Werner Goldschmidt, la justicia es el principio supremo que consiste en asegurar a cada cual un espacio de libertad, es el reparto de todos los bienes y males entre todos los hombre.

De modo que la Justicia a pesar de que se muestre constantemente esquiva ante los esfuerzos por definirla, puede ser objetiva y perceptivamente palpada en la vida real y práctica. La Justicia ha sido la clave de la filosofía del Derecho y es uno de los valores más importantes de la moral y de la ética. Es un valor determinado por la sociedad. Se basa en un consenso amplio en los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo y otros aspectos prácticos de cómo deben organizarse las relaciones entre personas.

 

Efectividad social de la justicia

En toda sociedad humana, la mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo justo y se considera una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción, aunque cambia según el lugar, la época, el tiempo y la cultura. Lo que es bueno y justo en una época y cultura o, para un colectivo, podría ser malo en otra época o cultura o,  para otro colectivo. Y no únicamente es estos espacios, en un proceso judicial, por ejemplo, la sentencia será justa para una de las partes, e injusta para la otra, por ello la justicia no es un valor absoluto; pero, siempre será el valor supremo de toda moral, ética y sobre todo del propio Derecho.

Lo que sí está claro es que un fin práctico es reconocer lo que le corresponde y pertenece a cada cual, hacer que se respete ese derecho, recompensar su esfuerzo y garantizar su seguridad. No se limita a los tribunales, aparece en la vida diario como un factor del que se derivan relaciones más equilibradas, equitativas y respetuosas, así como el bienestar de la sociedad en su conjunto y que en un Estado de derechos y justicia, la justicia requiere ser redimensionada de valor a medio y fin para una convivencia armónica y pacífica, para cuyo fin es preciso entender a la justicia como el sentimiento y actitud humana que, fundamentada en los principios y normas de la ética, la moral y la ley, hace efectiva el respeto de los derechos individuales y colectivos de todas las personas que integran la sociedad.

 

Justicia: moral y derecho

La justicia no es el dar o repartir, sino el saber decidir a quien le pertenece ese algo por derecho. La justicia es ética, equidad y honestidad. Es la voluntad constante de dar a cada uno lo que le corresponde. Es aquel referente de rectitud que gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los derechos de los demás.

?Es que la justicia es el equilibrio entre la moral y el derecho. Tiene un valor superior al de la ley. Respetar la justicia es un deber de hombre digno. Tiende a orientar la estimación hacia la virtud, el bienestar hacia el trabajo, la honra hacia el mérito y es la cúspide imaginaria de la moralidad, que solo puede admirar esos fecundos valores sociales. Cuando por ello se mida a los hombres, habrá justicia en los pueblos y el que no contribuya a su advenimiento en la medida de sus fuerzas no será un hombre justo?. (José Ingenieros ?Las Fuerzas Morales?).

Es un hecho democrático, social y político y la Función Judicial es un elemento no tan solo de equilibro entre las cinco funciones del Estado, sino también es un garante de los valores y principios constitucionales y en tal virtud, es un factor fundamental para que el Estado social y democrático de derecho y de justicia previsto en el artículo 1 de la Constitución de la República, no sea un simple discurso entre los diseñadores del sistema, sino que sea un factor de perceptibilidad en una sociedad justa y viva. Elementos que llevan a establecer que la justicia es algo vivo, es existencia; la justicia es voluntad, carácter, compromiso; la justicia igualmente es la realidad de un Estado Social, Democrático, de derechos y justicia.

 

Responsabilidad del Juez en la aplicación de justicia

Por ello el Poder Judicial como sistema debe tener como valor fundamental a la justicia y por ende a la construcción de una sociedad justa, que a su vez sea la resultante del ejercicio democrático de la voluntad popular. El concepto prevalente de justicia  debe ser la forma esencial que caracterice la actuación de un juez; pues, el juez tiene una responsabilidad inexorable de ir  más allá de lo que la simple norma jurídica de la, y de convertirse en un Juez creador más que aplicador y con ello reafirman el concepto de Estado de justicia y marcar la pauta fundamental por donde ha de seguir el desarrollo de este Estado que está creciendo. En definitiva, la justicia debe prevalecer sobre cualquier otra norma, y eso significa que debemos reinterpretar el ordenamiento jurídico, lo debemos hacer. Tenemos un compromiso con el país que como Jueces nos obliga a aplicar la justicia formal y material.

Es vital en los juzgadores las cualidades de ponderación y de cordura, así como importante es la virtud de imparcialidad. Los buenos jueces deben conocer no solo el derecho, sino también la sociedad en la que las leyes tienen que aplicarse, siendo imprescindible que el Juez tenga una gran sensibilidad moral y social; pues, el derecho responde a esas necesidades sociales.

En un Estado de justicia como el nuestro, la función de administrar justicia no depende únicamente de los jueces, sino de sociedad a la que se orienta su quehacer.

En esta labor la función del Abogado(a) es fundamental, deber estar encaminada a ser verdaderamente un colaborador de la justicia, su primera virtud es la probidad, que exige decir la verdad con sencillez, claridad, elocuencia, franqueza, sin inútiles argumentos; debe tener presente, que las etapas procesales no son un espacio para vender mercaderías, ni una academia para conferencistas, sino un foro para ayudar a los jueces a la realización de la justicia, mediante razonamientos jurídicos lógicos, ordenados y veraces, en definitiva las y los abogados deben ser, como lo sostienen muchos doctrinarios, ?el higienista de la vida judicial?. De tal manera que esta interactuación entra juez(a) y abogado(a) permita proferir resoluciones justas y aceptadas en la comunidad.

En definitiva, los valores superiores o fundamentales como son la justicia, la igualdad, la solidaridad, la seguridad, la paz, el bien común, están íntimamente correlacionados y constituyen la base material sobe la cual se edifica todo sistema de Derecho. Estos valores son irrenunciables y constituyen el criterio de unidad material del ordenamiento jurídico.

CADA IDEA DEL ORDEN JURÍDICO CORREPONDE OTRA DEL ORDEN ÉTICO.

 

Dr. Paúl Iñiguez Ríos

Juez de la Corte Nacional de Justicia

 

Artículo publicado en la R. Nº3 Ensayos Penales de la Corte Nacional de Justicia

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