Lunes, 21 de diciembre de 2015

 

 

La Fianza

 

 

Autor: Dres. Iván Torres Proaño y Cecilia Salazar Sánchez

 

Una de las obligaciones accesorias contempladas en el Código Civil, y muy común en la práctica profesional, es la fianza, definida en el artículo 2238 C.C., como una ?obligación accesoria en virtud de la cual una o más personas responden de una obligación ajena, comprometiéndose para con el acreedor a cumplirla en todo o parte, si el deudor principal no la cumple?.

 

Forma parte de las cauciones junto con la prenda, la hipoteca, de las cuales trataremos en la parte final de esta obra, sin embargo se diferencia de ellas en que el fiador constituye un verdadero derecho general de prenda a favor del acreedor, quien puede perseguir su deuda a todo el patrimonio del fiador.

 

La fianza es largamente tratada en el Código Civil, sin embargo tomaremos los puntos más relevantes para tener una idea general de esta figura.

 

Características

 

De la definición se deducen dos características de la fianza, esto es, su carácter de accesoria porque nace precisamente para garantizar el cumplimiento de una obligación principal; y, es una obligación sujeta a condición suspensiva, pues será exigible únicamente ante el hecho futuro e incierto del incumplimiento por parte del deudor principal, lo que no obsta para que la fianza pueda otorgarse hasta o desde día cierto, o bajo condición suspensiva o resolutoria (artículo 2243 C.C.).

 

El tratamiento que tiene la fianza en nuestro Código Civil, es el de las obligaciones en general, como veremos más adelante, dejando sentado por el momento que la fianza puede constituirse, no sólo a favor del deudor principal, sino de otro fiador. (En este caso el Código se refiere a un subfiador)

 

El carácter de accesoria implica la existencia de una obligación, esto es, la función de la fianza es garantizar el cumplimiento de una obligación, en tal virtud, esta obligación principal puede ser civil o natural, pura y simple, condicional y de plazo; y, en general cualquier tipo de obligación que no esté prohibida por la ley.

 

El Código Civil hace una clara referencia a la fianza de obligaciones futuras, misma que considera válida, dejando al fiador la libertad de retractarse mientras la obligación principal no exista.

 

Clases de fianza

 

Según el artículo 2239 C.C., la fianza puede ser convencional, legal o judicial atendiendo a la fuente de donde nace, así, la primera se constituye por contrato, la segunda es ordenada por la ley, y la tercera emana de la decisión de un juez.

La fianza legal y la judicial se sujetan a las mismas reglas que la convencional; salvo en cuanto la ley que la exige o el Código de Procedimiento Civil disponga otra cosa.

 

Efectos de la fianza

 

Efectos generales

 

a)    El obligado a rendir fianza no puede sustituir la misma por prenda o hipoteca sin consentimiento del acreedor (artículo 2240 C.C.), salvo que sea exigida por la ley o por decisión de juez, en cuyo caso puede sustituirse con una prenda o hipoteca suficiente.

 

b)   Es posible fijar una remuneración al fiador, por los servicios que presta (artículo 2244 C.C.).

 

c)    El fiador no puede obligarse a más de lo que debe el deudor principal, pero puede obligarse a menos, esta es una consecuencia lógica de su carácter accesorio.

 

d)   El fiador no puede obligarse en términos más gravosos que el principal deudor, no sólo con respecto a la cuantía sino al tiempo, al lugar, a la condición, al modo del pago o a la pena impuesta por la inejecución del contrato a que acceda la fianza; pero puede obligarse en términos menos gravosos (artículo 2246 C.C.).

 

e)    Se puede afianzar contra la voluntad del principal deudor.

 

f)     La fianza no se presume, ni debe extenderse a más que el tenor de lo expreso; pero se supone comprender todos los accesorios de la deuda, como los intereses, las costas judiciales del primer requerimiento hecho al principal deudor, las de la intimación que en consecuencia se hiciere al fiador, y todas las posteriores a esta intimación; pero no las causadas en el tiempo intermedio entre el primer requerimiento y la intimación antedicha.

 

g)   Los derechos y obligaciones de los fiadores son transmisibles a sus herederos (artículo 2254 C.C.).

 

Efectos entre fiador y acreedor:

 

a)    El fiador podrá hacer el pago de la deuda, aún antes de ser reconvenido por el acreedor, en todos los casos en que pudiera hacerlo el deudor principal, además se atenderá al principio de que cualquiera puede hacer el pago por el deudor.

 

b)   El fiador puede oponer al acreedor cualquier excepción real, esto es, las inherentes a la obligación principal, como dolo, violencia o cosa juzgada; pero no las personales del deudor, como su incapacidad de obligarse, cesión de bienes, o el derecho que tenga de no ser privado de lo necesario para subsistir.

 

c)    El principal efecto entre el fiador y el acreedor, es lo que se conoce como beneficio de excusión contemplado en el artículo 2259 C.C., y que consiste en exigir al acreedor que persiga su obligación en un orden establecido, esto es, primero que persiga al deudor principal, en las prendas o hipotecas constituidas para garantizar el pago de esa obligación; y, solo ahí persiga al fiador.

 

d)   Dada la importancia de este derecho, analizaremos los requisitos contemplados en el artículo 2260 C.C., que son:

 

1)   Que no se haya renunciado expresamente;

 

2)    Que el fiador no se haya obligado como codeudor solidario;

           

3)    Recordemos que en las obligaciones solidarias, todos son responsables por el monto total de la obligación, pactándose solidaridad se pierde el beneficio de excusión. De tal forma que la fianza es por norma general subsidiaria a la obligación principal.

 

4)    Que la obligación principal produzca acción;

 

5)    Puesto que aun cuando es posible pactar fianza en una obligación natural, sin la obligación principal, no es exigible tampoco la fianza.

 

6)    Que la fianza no haya sido ordenada por el juez;

 

7)    Que se oponga el beneficio luego que sea requerido el fiador; salvo que el deudor, al tiempo del requerimiento, no tenga bienes y después los adquiera; y,

 

8)    Que se señalen al acreedor los bienes del deudor principal, sin embargo, no cualquier bien, pues los enunciados en el artículo 2261 C.C., no podrán ser tomados en cuenta para la excusión.

 

Asimismo, si los bienes del deudor principal no alcanzaren para pagar la obligación, el fiador solo responderá por la diferencia no cobrada.

 

En el caso de obligaciones solidarias, cuando uno de los deudores ha otorgado, fianza, el fiador podrá señalar los bienes de todos los deudores para la excusión.

 

El beneficio de excusión no puede oponerse sino una sola vez (artículo 2265 C.C.).

 

Una vez que opera el beneficio de excusión, es el acreedor quien debe tomar las medidas necesarias para ejecutar su obligación, pues si no lo hace y es negligente, libera al fiador de su responsabilidad, en el monto en que hubieran alcanzado los bienes para cubrir la obligación.

 

Según el artículo 2269 C.C., cuando hay dos o más fiadores de una misma deuda, que no se hayan obligado solidariamente al pago, se entenderá dividida la deuda entre ellos, por partes iguales; y no podrá el acreedor exigir a ninguno sino la cuota que le quepa. Se sigue la regla de las obligaciones conjuntas o mancomunadas.

 

Extinción de la fianza

 

Finalmente, resta por analizar la extinción de la fianza, que según el artículo 2283 C.C., se extingue, en todo o parte, por los mismos medios que las otras obligaciones, según las reglas generales; y además:

 

a.    Por el relevo de la fianza, en todo o parte, concedido por el acreedor al fiador;

 

b.    En cuanto el acreedor, cuando por hecho o culpa suya, ha perdido las acciones en que el fiador tenía el derecho de subrogarse; y,

 

c.    Por la extinción de la obligación principal, en todo o parte.

 

Finalmente se extingue cuando el acreedor acepta voluntariamente del deudor principal, en descargo de la deuda, un objeto distinto del que este deudor estaba obligado a darle en pago; y, cuando opera la confusión de las calidades de acreedor y fiador, o de deudor y fiador; pero en este segundo caso, la obligación del subfiador subsistirá.

 

 

Artículo publicado en el Libro ?De las Obligaciones y Contratos Civiles?.  Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones

 

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