Justicia Indígena, justicia a medias.

Jueves, 09 de octubre de 2014

Justicia Indígena, justicia a medias.

 

Autor: Ismael Villagómez Paredes

 

Jurisprudencia relacionada. Caso ?La Cocha?

En el caso ?La Cocha?, la Corte Constitucional ratificó la pena de prisión para un grupo de indígenas por el delito de asesinato, pese a que, previamente, ya se los juzgó por la asamblea general de la comunidad, lo que rompe un principio esencial en derecho: ?Nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa?. Además, el fallo estableció que la Justicia Indígena no tendrá la facultad de juzgar los casos en que la vida sea el bien jurídico protegido.

Nosotros, que somos parte de la cultura occidental, entendemos la vida como un bien a proteger, producto de las innumerables violaciones que han surgido a lo largo de la historia. La consecuencia es castigar con la cárcel a la persona que mata; entonces la pena es ?civilizada? y la mayoría la tomamos como justa, pues, según nuestra visión, la venganza no cabe en el concepto de reparar la gran pérdida.

La Justicia desde la óptica de la comunidad Quichua

La cosmovisión quichua entiende a la vida en sentido familiar y de comunidad. El individuo no es más que un medio para lograr los fines comunes que son el desarrollo del conjunto y el buen vivir, entendiéndose este último en su concepto puro. Cuando alguien irrumpe esta paz ya sea robando, matando o cometiendo cualquier acto de disonancia con la tierra, la decisión de castigar se toma en comunidad, pues es la única forma en que ambas partes ?tanto la familia del difunto y los que lo mataron- buscan una solución reparatoria que consiste en un castigo físico y moral ?elemento punitivo- y la entrega de dinero para la familia del fallecido, lo que vendría a ser una indemnización. Culminados estos procesos, que en la práctica constan de varias etapas demostrando así su ritualidad y complejidad iguales o superiores a las de la justicia ordinaria, se vuelve a la armonía sin ningún tipo de rencor y dando ejemplo al resto, pues todos los comuneros son partícipes del proceso.

Entonces, los jueces de la Corte Constitucional quieren dar una importancia material al concepto abstracto vida, ya que quizá lo comprenden desde su propia cosmovisión occidental, contrariando así el pluralismo reconocido por la propia Constitución, que dota a las decisiones de la Justicia Indígena  de una importancia igual a la justicia ordinaria, sin hacer excepciones con ningún delito.

Caso Huaorani

En otro caso, el 16 de Septiembre se dio la liberación a cinco miembros de la nacionalidad Huaorani que estaban siendo juzgados bajo la figura de genocidio, por un presunto ataque y muerte de unos treinta miembros Taromenane y la captura de dos niñas pertenecientes a esta etnia. En este asunto, la Corte Constitucional en un dictamen difuso, sentenció que el caso ?merece una interpretación desde una perspectiva intercultural con el fin de evitar la vulneración a los derechos constitucionales?. El juez de garantías penales ordenó la liberación de los detenidos para dar al caso un enfoque intercultural. Este es un caso mucho más complejo que el de ?La Cocha?; hay muchos más factores a tener en cuenta para establecer la responsabilidad. Nuestra ley es escasa en el tema de Justicia Indígena y las consecuencias son la contradicción de los fallos que emite la Corte Constitucional al respecto.

Disputa de competencia entre justicias

Tenemos dos salidas disponibles, según mi criterio. Dejar definitivamente al arbitrio de las nacionalidades la toma de decisiones y aplicación de justicia o seguir, caso por caso, determinando las competencias y alcance de la pluralidad de ordenamientos jurídicos. Si optamos por la segunda opción, los jueces constitucionales deben tener una responsabilidad mucho mayor porque, al fin de cuentas la Constitución misma determina que TODAS las decisiones jurisdiccionales, sean de la justicia ordinaria o indígena están sometidas a control constitucional.

En los dos casos citados las opiniones de la corte son diferentes, y pese a que un genocidio sea más grave socialmente que una sola muerte, en el caso de genocidio se ha optado por la libertad de los implicados, mientras que en el de homicidio se ordenó prisión. Hay que preguntarnos a qué responden en realidad las decisiones judiciales. ¿Existe la preocupación de adoptar las mejores decisiones que beneficien a todo el Estado basadas en estudios antropológicos y psicológicos que creen precedentes para soluciones futuras? O estamos frente a decisiones poco fundamentadas en los que en última instancia, los jueces se lavan las manos de tomar decisiones que en verdad decidan.

¿Qué buscamos con la cárcel? Reparar no es la respuesta. Nuestro sistema punitivo funciona con una suerte de ruleta rusa; jala el gatillo sin ver y usualmente la bala choca con el más pobre. La Constitución de 2008 nos dio la oportunidad de aceptarnos como un país de diferencias, que está unido, pero al parecer la Constitución no responde a la realidad. ¿Está la sociedad ecuatoriana preparada para asumir estas diferencias, o debemos volver a las constituciones anteriores  que le daban la espalda a cualquier otra forma de organización cultural? La cosmovisión quichua no es la única que tiene una justicia propia; en el Ecuador coexisten alrededor de veintiocho nacionalidades sin contar a los mestizos por lo que, en potencia, tenemos veintiocho formas diferentes de ver el universo, veintiocho diferentes formas de organización social y, en último término, veintiocho diferentes formas de hacer justicia.

La Constitución 2008 tiene tendencia a tener validez formal, pues las medidas que la efectivizan nos son las suficientes para que cumpla con su objetivo de cambio estructural del Estado ecuatoriano. Tenemos un texto muy lírico y garantista producto de los cambios mundiales y una nueva visión del derecho guiado hacia garantizar los derechos de todos los individuos y comunidades, pero aún hay trabas sistemáticas que no dejan que todo lo que dice el texto constitucional se cumpla consecuentemente.

No considero un error las atribuciones que la Constitución le da a la  Justicia Indígena; mas si es lamentable  la limitada e individualizada percepción occidental que no permite identificarnos con el otro y sentirnos como la diversa comunidad que somos.

Ismael Villagómez Paredes

Estudiante de la Facultad de Jurisprudencia de la PUCE

 

Change password



Loading..