EL POLÍGRAFO
O ?DETECTOR DE MENTIRAS?.

Autor:
Dr. M.Sc. Giovani Criollo Mayorga.

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CONSIDERACIÓN JURÍDICA

El
polígrafo, mejor conocido como ?detector de mentiras?, ?consiste en un instrumento de gran sensibilidad, capaz de registrar de
forma continua en un gráfico diferentes variables dadas como respuestas del
cuerpo de quien está siendo sometido a prueba?[1]
. Esas respuestas
del cuerpo están dadas por la expansión de la cavidad toráxico (Neumógrafo); los cambios y respuestas galvánicas de la
piel (GSR); y, la presión sanguínea y pulso cardiaco (cardiosphygmograph). ?El fundamento sobre el que funciona el
detector de mentiras, son esos cambios fisiológicos que acompañan a los estados
emocionales, imposible de controlar mediante la voluntad. Son esos cambios los
que registra el polígrafo y no la mentira en sí. De modo general, con el
polígrafo se detectan, mediante gráficas, los cambios en la respiración, la
resistencia de la piel y la frecuencia cardiaca?.[2]

Actualmente
existen tres formatos principales de examinación que se usan en la poligrafía:
el método más común es la técnica de preguntas de comparación COT, luego
tenemos la técnica Relevante-Irrelevante TI; y, finalmente tenemos la técnica
de información encubierta denominada CIT, donde se incluye la prueba del punto
de tensión POT, y las pruebas de estimulación y examen de culpabilidad por conocimiento
GKT.

ORIGEN HISTÓRICO

En
cuanto a su origen histórico, no hay acuerdo en la fecha y al inventor del
polígrafo: unos autores hablan de los orígenes del polígrafo en el año 1902 y
atribuyen el invento a James Mackenzie, otros autores manifiestan que Marston
empezó a emplearlo en 1915 bajo la dirección del Profesor Munsterberg, en
Harvard. Otros autores señalan que Juan Larson, estudiante de la universidad de
medicina de California, inventó el ?detector
de mentiras moderno?
en 1921. No
obstante aquello, se destaca la enorme contribución efectuada por Leonard
Keeler, policía de Chicago, Estados Unidos, que entre 1930 y 1940 fabricó un polígrafo
compacto denominado «Keeler Compact
Polygraph»
que le permitía realizar pruebas poligráficas.

Rosario León-Dell,
integrante de Asociación Latinoamericana de Poligrafistas ALP, en un artículo
de su autoría denominado ?EL USO DEL POLÍGRAFO Y LOS
DERECHOS HUMANOS?
, señala que han de cumplirse ciertos requisitos para efectuar el examen
del polígrafo: a.-El examen de polígrafo es realizado con la
autorización del individuo examinado (verbal o escrita); b.- La prueba
poligráfica es firmada e identificada por el sujeto que se examinó y por el
examinador; c.- Es realizado en presencia del abogado defensor y del propio
juzgador de ser necesario; d.- Puede ser suspendido en cualquier momento a
solicitud del examinado; e.- La técnica utilizada en el examen es previamente
explicada en detalle al sujeto que se examinara; f.- Con 24 horas de antelación
se le informa al sujeto que se examinará, que será sometido a una prueba
poligráfica.

UTILIZACIÓN DEL ?DETECTOR DE MENTIRAS? EN
LAS RELACIONES LABORES EN ECUADOR.

En
nuestro país el examen del polígrafo se ha convertido en un lucrativo negocio
que beneficia a ciertas personas. Muchas empresas someten obligatoriamente a
sus trabajadores a la realización de este examen exigiéndoles inclusive que el
costo sea asumido por el propio trabajador, y la finalidad con la que se
realizan dichas pruebas son de las más variadas: a) para descubrir al autor de
un supuesto ilícito en contra de su empleador; b) para despedir al trabajador
por su ?falta de lealtad?; c) para forzar a los trabajadores en la suscripción
de actas de finiquito en las que no se reconocen sus derechos; etc. En definitiva,
el polígrafo aplicado a las relaciones laborales ha tenido un efecto negativo
que perjudica enormemente al trabajador por cuanto éste esta siendo sometido a
un procedimiento no legal, y por lo tanto ilegítimo, inconstitucional, cuya
eficacia y exactitud han sido el fundamento para que sean descartadas como
medio probatorios.

Otro
aspecto que debe observarse en materia laboral, al respecto de esta maliciosa
aplicación del polígrafo, es justamente el referido al principio de la buena fe,
existente en las relaciones laborales. Este principio de buena fe, que es general,
exige observar una actitud de respeto, de lealtad y de honradez, en el tráfico
jurídico; tanto cuando se esté ejercitando un derecho, como cuando se esté
cumpliendo con un deber. De manera general, se indica que la buena fe se
traduce en un estado de ánimo, por el cual se ignora la ilicitud de la conducta
o de la posición jurídica. El Tribunal
Supremo español, define la buena fe como ²…un principio general de derecho que
impone un comportamiento ajustado a valoraciones éticas, convirtiéndose en un
criterio de valoración de conductas al que ha de ajustarse el cumplimiento de las
obligaciones, que rigen también en el derecho laboral, de modo que empresario y
trabajador tienen derecho a esperar de la contraparte una actuación leal,
fiando y confiando en que su actuación sea social y contractualmente correcta
².[3] Por ello se ha señalado,
de manera reiterada, que ?el contrato de trabajo conlleva un contenido ético
que vincula las actuaciones de las partes?.
En ese sentido, la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica, en la
sentencia número 305, de 19 de junio del 2.002, se indicó: ?…la naturaleza personal de la prestación,
en un contrato de esa naturaleza, le incorpora un elemento ético de suma
importancia, en el que la buena fe, la confianza y la lealtad, se yerguen como
elementos insoslayables (artículo 19 del Código de Trabajo). ?Lealtad? dice el Diccionario Jurídico Omeba,
Buenos Aires, Driskill S.A, tomo XVII,
1978, pp. 844, significa ?Que guarda la debida fidelidad, incapaz de
traicionar; bondad, moralidad, integridad y honradez en el obrar?. De acuerdo
con el tratamiento doctrinario y los criterios jurisprudenciales, surgidos
alrededor de esa figura, es posible atribuir a dicho concepto, dos contenidos.
Uno de ellos, en sentido negativo, que se traduce en obligaciones de no hacer,
como por ejemplo, la de no concurrir en actividades de la misma naturaleza de
las que se dedica al patrono. En sentido
positivo, la exigencia se traduce en obligaciones de hacer, tales como la
debida diligencia en la ejecución de la prestación; o en la de guardar
fidelidad al patrono, que implica la obligación de no perjudicar los intereses
materiales o morales del empleador.?

EN LA CONSTITUCIÓN

Por
manera que someter a un trabajador al examen del ?detector de mentiras?
contraviene ese contenido ético del contrato, procediendo en forma imprudente,
y desleal. Pero lo más grave de este sometimiento es que se están violentando
derechos fundamentales del trabajador y de todo ser humano. En efecto, no
olvidemos que cuando la nueva Constitución, publicada en el Registro Oficial
No. 449 de lunes 20 de octubre del 2008, establece en su Artículo 1 que ?El Ecuador es un estado constitucional de
derechos y justicia, social?? dicho estado constitucional tiene como su
fundamento tanto la soberanía del pueblo como la dignidad del ser humano[4], por lo mismo sus derechos no deben ser
vejados con la utilización de medios poco fiables, como el polígrafo, que
violenta entre otros los siguientes derechos: la dignidad (Art. 66.2);
el derecho al libre desarrollo de la personalidad (Art. 66.5); el derecho a la
intimidad (Art. 66.20); al derecho a la no auto incriminación (Art. 77.7.c); el
derecho a la defensa (Art. 76.7); el derecho
a la evaluación integral de la prueba, entre otros.

Por estas razones en Estados Unidos se dictó la Ley
Para La Protección del Empleado contra la Prueba del Polígrafo (Employee
Polygraph Protection Act EPPA, 1988)[5], la cual prohíbe a la mayoría de los
empleadores del sector privado que utilicen pruebas con detectores de mentiras
durante el período de pre-empleo o durante el servicio de empleo. Esta ley prohíbe al empleador que le
exija o requiera a un empleado o a un solicitante de empleo, que se someta a
una prueba con el ?detector de mentiras?, y que despida, discipline, o discrimine
de ninguna forma contra un empleado o contra un aspirante a un trabajo por
haberse negado a someterse a la prueba o por haberse acogido a otros derechos
establecidos por la Ley. Esta Ley no afecta a los empleados de los gobiernos
federales, estatales y locales. Tampoco se aplica a las pruebas que el Gobierno
Federal les administra a ciertos individuos del sector privado que trabajan en
actividades relacionadas con la seguridad nacional.

En estos
casos en los que se permitan las pruebas de polígrafo, éstas deben ser
administradas bajo una cantidad de normas estrictas en cuanto a su
administración y duración. Los examinados tienen un número de derechos
específicos, incluyendo el derecho de advertencia por escrito antes de
someterse a la prueba, el derecho a negarse a someterse a la prueba o a
descontinuarla, al igual que el derecho a negarse a que los resultados de la
prueba estén al alcance de personas no autorizadas.

El
incumplimiento de esta ley esta sancionada con penas pecuniarias civiles de
hasta $10,000, sin que ello obste a los empleados o solicitantes a empleo a
entablar sus propias acciones por la vulneración de sus derechos.

FIABILIDAD DE LOS RESULTADOS OBTENIDOS
CON EL POLÍGRAFO
.

Los
resultados del ?detector de mentiras? son en verdad poco confiables. En efecto,
los expertos de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, en un
estudio pedido por el departamento de Energía de ese país, que es la oficina
que tiene a su cargo el arsenal nuclear, concluyeron que en tanto el polígrafo
mide la respiración, el latido del corazón y otros factores que cambian cuando
la persona está bajo estrés, se supone que la reacción física traicionaría a
quien miente, pero se ha demostrado que la gente puede aprender a controlar
estas reacciones. En los casos en los que se usa un detector de mentiras en
torno a una investigación criminal, donde se interroga a un individuo sobre
hechos específicos, el detector de mentiras indica quien está mintiendo «a una tasa mucho mayor que una
probabilidad aleatoria»,
aunque aun muy corta para la perfección. Por
ejemplo, si entre 10 mil entrevistados hay diez espías verdaderos, calibrar la
prueba para detectar ocho de diez generaría 1606 acusaciones falsas, o sea la
sospecha recaería sobre uno de cada seis entrevistados. [6]

Por
otro lado la Comisión Nacional de Derechos Humanos de México determinó que el
uso del polígrafo refleja sólo el estado de ansiedad generada por una persona
que es señalada como responsable injustamente de un delito, lo que constituye
una falta de respeto a la dignidad de las personas, a la confidencialidad y a
la vida privada. En experimentos auspiciados por Facultad de Psicología de la
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se demostró que cualquier
persona puede modificar su actividad emocional, es decir la actividad del
sistema nervioso autónomo con sólo cinco minutos de asesoría profesional, en
los que se le enseñe a relajarse mediante respiraciones profundas. De ahí que
las respuestas ante la prueba del polígrafo pueden modificarse sustancialmente,
casi a voluntad del analizado. El estudio Mitos y Realidades del Polígrafo
(marcadores fisiológicos de la actividad emocional) realizado por el Doctor
Benjamín Domínguez Trejo, investigador de la UNAM y asesor de la Comisión,
demuestra que las respuestas de cada sujeto pueden ser modificadas a voluntad,
con entrenamiento. La prueba se aplicó a 500 personas, se probó que aunque
inicialmente un individuo excitado, nervioso, presionado, reportaba esas
variables de temperatura y sistema cardiorespiratorio en rango elevado, por lo
cual se calificaba como «no confiable», luego de una
autorelajación mediante respiración profunda, la misma persona, previamente
entrenada para ello, lograba que la medición bajara sensiblemente, emitiendo
incluso un resultado contrario y en cuestión de minutos lograba ser calificada como
«confiable». [7]

La
Corte Suprema de Puerto Rico ha dicho a este respecto que ?También debe considerársele inaceptable como un método vinculante en
el campo del Derecho de Trabajo, pues resulta contrario a la dignidad humana
considerar que los empleadores pueden utilizar en forma obligatoria para los
trabajadores, métodos de inspección de su inconsciente para obtener de ellos
información en contra de su voluntad, pues amén del abuso de poder que puede
generar, se viola el libre ejercicio de la voluntad de la persona en el manejo
de su propia conciencia, con lo cual se desmejora su condición de persona
humana.?

JURISPRUDENCIA SOBRE LA UTILIZACIÓN DEL
POLÍGRAFO.

ALEMANIA.

El
Tribunal Constitucional Alemán ha manifestado que el ?detector de mentiras? conculca
el derecho a la personalidad del afectado: «Una penetración de tal
naturaleza en la persona, en la medida en que se desvaloriza su declaración
como expresión originaria y propia y en que el declarante lo convierte en un
mero apéndice de un aparato, lesiona de forma inadmisible el derecho a la
personalidad del afectado protegido por el artículo 1 párrafo 2 de la Ley
Fundamental que fija los límites a la investigación de la verdad en el proceso
penal. Aquí hay que examinar si el ataque lesiona el núcleo de la personalidad
que es objeto de protección absoluta o sí, como sería posible imaginar, la investigación
pudiera justificarse por los intereses prevalentes de la comunidad o del
inculpado. En este caso no se dan esos intereses prevalentes…?
También ha manifestado respecto que el
consentimiento a someterse al polígrafo no faculta a que este sea un medio probatorio
aceptado en la administración de justicia: «El hecho de que el afectado
consienta y pida someterse a esa investigación no altera la inadmisibilidad de
la práctica de una prueba de esa clase. Incluso si se quiere aceptar como
posible que el recurrente tenga un poder de disposición sobre los derechos que
están en cuestión, no se da aquí un consentimiento eficaz por su parte. Sólo puede
prescindir de una protección contra ataques del Estado a sus derechos aquel que
puede elegir (cfr. STURM.
«Probleme eines Versicht auf sordnung, Fetschrift
fur willi Geiger, 1974 pág. 173 ss; pág. 183).
Esta
libertad no la tiene de hecho el procesado que se siente amenazado por una pena
de privación de libertad y para quien la investigación mediante un detector de
mentiras representa una oportunidad a la que no puede renunciar»
[8]

ESTADOS UNIDOS.

En
la justicia norteamericana generalmente el uso del polígrafo es rechazado como
EVIDENCIA debido a la poca confiabilidad de sus resultados (caso People v.
Leone, 1969). Algunos Tribunales Estadounidenses la admiten cuando las partes
previamente lo han estipulado así (State v Valdez, 1962; Herman v Eagle Star
1966). La Suprema Corte de los Estados Unidos ha manifestado que deben realizarse
las advertencias Miranda antes de realizar un examen de polígrafo lo cual es
suficiente para admitir una confesión hecha luego del examen (Caso Wyrick v.
Fields). Esta resistencia de los Tribunales Estadounidenses, se explica por el
hecho de que se estima que la persona estará dispuesta a arriesgarlo todo y
aceptar los resultados, pese a que se sabe que el porcentaje de efectividad de
la prueba es de aproximadamente un ochenta por ciento.[9]

Es
importante señalar que la Corte Suprema del Estado de Winsconsin ha mantenido
distintas posiciones al respecto del uso del polígrafo. En un primer momento en
el caso State v. Bohner, 1933, se lo rechazó como prueba admisible para ser
presentada al jurado, estimando que ese dispositivo no había progresado lo
suficiente, como para pasar de un experimento a un instrumento certero. Posteriormente
dicha Corte cambia de posición, y acepta la prueba del polígrafo, fundamentándose
en el hecho de que en los cuarenta años que han seguido al precedente Bohner, expertos
en fisiología y psicología han determinado un alto grado de exactitud en los
resultados del polígrafo, si es conducida la prueba por un experto competente.
Expertos han testificado que la credibilidad de la opinión de un experto en
polígrafo, es mayor que la opinión de los técnicos en balística, y tan creíble
como la de un experto en dactiloscopia. No obstante la Corte de Winsconsin, adopta
esta posición siempre y cuando se respeten algunas reglas (caso State v.
Stanislawski, 1974): a) el tribunal de juicio tiene la discreción de admitir o
no la prueba; b) debe existir el consentimiento de las partes; c) el experto
examinador puede ser interrogado como testigo por la parte contraria; d) puede
rechazarse la prueba de parte del tribunal si no está convencido de que el examinador
esté calificado, o que la prueba se haya llevado a cabo bajos condiciones
inapropiadas. Finalmente, la Corte de Winsconsin en el caso State v. Dean, 1981,
considera inadmisible la prueba del polígrafo basándose en criterios de
fiabilidad y conveniencia de la prueba en su sistema de jurados. La Corte
estima que esa prueba de ser admitida, tiene una apariencia de infalible, pues
si el experto declara al jurado que la declaración dada por el acusado es fabricada,
si es creído su testimonio, es seguro que sobrevendrá una condena. No es la
misma situación de otras pruebas científicas, tales como análisis de balística,
grafoscopías, análisis de voz, las cuales no son concluyentes sobre la
responsabilidad del acusado y permiten al jurado valorar otras pruebas que
vengan a probar o desacreditar la participación del imputado en el delito. Consideró
la Corte que las reglas establecidas en Stanislawski no están operando
satisfactoriamente para aumentar la credibilidad de la prueba, y proteger la
integridad del proceso.[10]

COLOMBIA

La Corte Suprema de Justicia de Colombia,
en el caso del congresista Luis Eduardo Vives descalificó como prueba el
denominado polígrafo porque nada prueba en relación con los hechos materia de
proceso ya que ?su diagnóstico se refiere a la credibilidad del interrogado y
no a la comprobación de hechos, elementos o circunstancias de la conducta
investigada.? La Corte acotó que la función del juez es indelegable y no puede
ser reemplazado al momento de valorar el testimonio. Además dejó muy en claro
los riesgos en la utilización de ese examen: «…la Corte encuentra
peligros enormes frente a la libertad y a la dignidad del sujeto si se admite
la utilización del polígrafo como medio de prueba, (…) debido al dramático
proceso de instrumentalización a que se somete a la persona, de quien se
extraen mediciones tomadas del monitoreo de las reacciones del sistema nervioso
autónomo».[11]



[1] Criminalistica.com.mx y Criminalistic.org

[2] RÍOS CALVO, Luis. EL
DETECTOR DE MENTIRAS. Revista de la Policía. Madrid. Mayo 1985, p. 43-44.

[3] ESCUDERO, J.F. y otros, EL PRINCIPIO DE BUENA FE EN EL
CONTRATO DE TRABAJO. Barcelona, Bosch
Casa Editorial, primera edición, 1.996. Pág. 60 a 61.

[4] HÄBERLE,
Peter. EL ESTADO CONSTITUCIONAL. Primera reimpresión: 2003. Universidad
Nacional Autónoma de México. Pág. 172.).

[5] Departamento de Trabajo de EE UU.
Administración de Normas de Empleo Publicación de «WH» 1462. Sección
de Horas y Sueldos
junio de 2003. Washington.

[6]
www.cnnenespañol.com/2002/tec/10/08/lie detector.

[7] JIMÉNEZ Eugenia. (Milenio)
El Polígrafo no es exacto para inculpar, dictamina CNDH. www.
orgeina.com.ar/arch20010513 cj/96 html.

[8] Tribunal Constitucional
Alemán. Directrices jurisprudenciales. Boletín de jurisprudencia
constitucional. Madrid. N. 15, julio 1982. Págs. 603-604.

[9] GRAHAM C. Lilly. AN INTRODUCTION TO THE LAW OF EVIDENCE. 2
ed.
St Paul
Minn. West publishing Co. 1987. Pág. 379.

[10] LETWIN Leon. EVIDENCE LAW: COMMENTARY, PROBLEMS AND CASES.
New York. Matthew Bender Co. 1986. Pág. 602 a 609.

[11]
http:lacomunicad.elpais.com/usuarios/
signiher22