EL DERECHO CONSTITUCIONAL A LA IDENTIDAD

Lunes, 22 de noviembre de 2010

 

Dr. José García Falconí

 

 

 

Como es de conocimiento general, el día domingo 28 de noviembre de 2010, se va a realizar el Censo de Población y Vivienda en el que se quiere conocer varios aspectos de nosotros, como son: el de condición étnica, que es una pregunta de autodefinición, pues puede responderse si es afro, negro, mestizo, montubio, mulato, blanco; y si habla una de las lenguas indígenas. Igualmente sobre la familia busca averiguar su edad, sexo, estado civil; si tiene hijos, cuántos vivos, a qué edad los tuvo; y también si tiene alguna discapacidad.

 

El Censo del 28 de noviembre será de 07h00 a 17h00 en áreas urbanas y hasta el 5 de diciembre en las zonas rurales, en la que participarán 361.508 estudiantes secundarios y universitarios y cada estudiante hará 71 preguntas sobre vivienda, migración y población, la cual durará entre 25 y 30 minutos.

 

 

 

Obviamente que otra de las preguntas que va a realizar el censo de población a través del INEC, es sobre la economía; la educación y conectividad; y, vivienda.

 

 

 

Como bien lo señala el historiador Vladimir Serrano, en un análisis en el diario El Comercio de 16 de noviembre de 2010, titulado “Censo: raza, etnia y cultura”, se recalca que, “Los ecuatorianos nos aprestamos a la realización del censo de población, con el cual se espera actualizar informaciones sobre la situación de los habitantes, en cuestiones familiares, vivienda, educación, economía y condición étnica (…) las dos últimas Constituciones definen al Ecuador como una nación multicultural y no multirracial (…).

 

 

 

Aparte de esto, es importante señalar que el origen de la palabra etnia, básicamente, tiene que ver con el pueblo y solo tangencialmente con raza. Asimismo los lingüistas insisten en que es el idioma la base de una cultura, aunque existen otros elementos que la configuran”.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

 

 

 

Para entender el derecho constitucional a la identidad, y como éste ha evolucionado, es menester señalar que la Constitución Política de 1998 en el Art. 23 mencionaba los derechos civiles, al decir “Sin perjuicio de los derechos establecidos en esta Constitución y en los instrumentos internacionales vigentes, el Estado reconocerá y garantizará a las personas lo siguiente: …24. El derecho a la identidad, de acuerdo con la ley”.

 

 

 

En cambio la Constitución de la República de 2008, señala en el Art. 66 “Se reconoce y garantizará a las personas: …28. El derecho a la identidad personal y colectiva, que incluye tener nombre y apellido, debidamente registrados, y libremente escogidos; y conservar, desarrollar y fortalecer las características materiales e inmateriales de la identidad, tales como la nacionalidad, la procedencia familiar, las manifestaciones espirituales, culturales, religiosas, lingüísticas, políticas y sociales”; lo que guarda relación con los Arts. 32 y 78 de la Ley de Registro Civil, Identificación y Cedulación.

 

 

 

RESEÑA HISTÓRICA

 

 

 

Conforme señala la Dra. Ámbar Sabrina Cortez Díaz, en la tesis que tuve el honor de dirigir, en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador, sobre los derechos constitucionales de la mujer embarazada, manifiesta “Todos los romanos pertenecían obligatoriamente a una gens, a una tribu. Si ya estaban inscritos en una, en ella permanecían hasta su muerte, si eran libertos, esclavos manumitidos a los que se concedía la ciudadanía romana, eran inscritos en el registro de tribus y se les asignaba una. Los romanos tenían tres nombres, el praenomen, el nomen y el cognomen, el nomen, siempre acababa en lo que era el nombre de la tribu a la que pertenecía, así Cayo Julio César pertenecía a la tribu Julia, como Publio Rutilio, Rufo pertenecía a la tribu Rutilia, o Publio Ovidio Nasón pertenecía a la tribu Ovidia. Había tribus de carácter aristocrático que con el tiempo habían creado una rama plebeya, pero en tiempos de César la distinción entre los nobles y los plebeyos era clara y diáfana y estaba perfectamente reglamentada en todos los aspectos (…). La familia estaba perfectamente reglamentada. Cada unidad familiar constaba de un pater familias o padre de familia bajo cuya autoridad y tutela se hallaba la esposa, los hijos, los esclavos de su propiedad y sus clientes, si la familia era lo bastante importante como para tenerlos”.

 

 

 

La misma autora señala, que si el padre no reconocía al niño, éste podía ser abandonado para que muriera, aunque este extremo no era en absoluto frecuente, ni mucho menos. Si era niña se le adjudicaba un nombre a los ocho días de nacimiento, si era niño a los nueve días, los niños tenían tres nombres, la niña uno solo. El registro oficial del recién nacido tenía lugar en el templo de Saturno, en un plazo de 30 días desde su nacimiento.

 

 

 

Es interesante lo que manifiesta la Dra. Ámbar Sabrina Cortéz Díaz, que en el Concilio de Macon en el año 585 la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, llegó a plantearse el problema si la mujer tenía alma; igualmente esto sucedió en la Conquista Española de América, en relación al indígena; más aún recalca que San Agustín, era antifeminista y Tomás de Aquino (1225-1274), santo y doctor de la Iglesia Católica afirmaba que el hombre ha sido ordenado para la obra más noble, la de la inteligencia; mientras que la mujer fue ordenada con vista a la generación; concluyendo “No es de extrañar, pues que el derecho canónico, elaborado en su mayor parte en este ambiente en los siglos XII y XIII nos aparezca como tan misógino”.

 

 

 

ANÁLISIS JURIDICO SOBRE EL DERECHO CONSTITUCIONAL A LA IDENTIDAD

 

 

 

El tratadista italiano De Cupis, fue el primero que sistematizó y distinguió el bien de la identidad de las personas, al señalar que el derecho a la identidad, es un derecho a la personalidad, porque es una cualidad, un modo de ser de la persona, para los otros igual a sí misma en relación con la sociedad en que se vive; como tal es un derecho esencial y concedido para toda la vida”.

 

 

 

ÁMBITO DEL DERECHO A LA IDENTIDAD

 

 

 

El Art. 45 de la Constitución de la República señala en su inciso segundo, al igual que el Art. 66 numeral 28, en su parte pertinente, que “Las niñas, niños y adolescentes tienen derecho a la integridad física y psíquica; a su identidad, nombre y ciudadanía…”; pero como es obvio no solo a la niña, niño y adolescente, sino a todas las personas protege este derecho al conocimiento de la propia identidad que constituye una garantía constitucional, o sea que el ciudadano de cualquier edad, tiene derecho a investigar su origen, de exigir a quien le ha dado vida cumpla la obligación que la naturaleza impone y que el derecho lo ha reglamentado, pues el derecho a la identidad es un derecho inherente a la persona humana; más aún recordemos que el Art. 11 numeral 2 de la Constitución garantiza el derecho a la igualdad, al disponer “Nadie podrá ser discriminado por razones (…) de edad, sexo, identidad de género, identidad cultural (…) ni por cualquier otra distinción, personal o colectiva, temporal o permanente, que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos. La ley sancionará toda forma de discriminación; pues el derecho a la identidad es un derecho inherente a la persona humana.

 

 

 

Este derecho a la identidad abarca lo siguiente:

 

1. A la afiliación;

 

2. A un estado social, en cuanto se tiene con respecto a otra u otras personas; y,

 

3. A un estado civil, por cuanto implica la situación jurídica del hijo frente a la familia y a la sociedad.

 

 

 

CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO A LA IDENTIDAD

 

 

 

En mi trabajo titulado “LOS JUICIOS POR LAS ACCIONES DE INVESTIGACIÓN Y DE IMPUGNACIÓN DE LA PATERNIDAD Y MATERNIDAD EN LA LEGISLACIÓN ECUATORIANA; LA FILIACIÓN Y EL DERECHO CONSTITUCIONAL A LA IDENTIDAD” en dos tomos, manifiesto en resumen que las características del derecho a la identidad son las siguientes:

 

a) Vitalicio, porque es concedido para toda la vida;

 

b) Innato, pues con el nacimiento aparece la individualidad propia que tiende a mirarse exactamente en el conocimiento de los otros; y,

 

c) Originario, esto es el poder jurídico a su consideración y protección contra las indebidas perturbaciones.

 

El Art. 97 de la Ley de Registro Civil, Identificación y Cedulación, señala que la identidad personal de los habitantes de la República se acredita mediante la cédula de identidad o la de identidad y ciudadanía; y el Art. 77 ibídem dispone “La inscripción de un nacimiento debe hacerse con no más de dos nombres que se tengan como tales para el uso general ecuatoriano. Los nombres y apellidos que constan en el acta de inscripción del nacimiento de una persona son las que corresponden, y deben usárselos en todos los actos públicos y privados de carácter jurídico”.

 

 

 

TRATADOS INTERNACIONALES SOBRE EL DERECHO A LA IDENTIDAD

 

 

 

Tenemos los siguientes, recordando que los tratados forman parte del ordenamiento jurídico del país, en atención a lo señalado en los Arts. 424 y 425 de la Constitución de la República, o sea son fuentes de derecho luego de las normas constitucionales, aclarando que el bloque de la Constitucionalidad constan todos los tratados vigentes en el país, que se encuentra publicados en el Registro Oficial Suplemento NO. 153 de 25 de noviembre de 2005; más aún en el Considerando del Código Orgánico de la Función Judicial, constan los 17 tratados básicos, por lo que hay que tener muy en cuenta para comprender lo que es bloque de la constitucionalidad, los artículos 417, 424, 425, 426 y 427 de la Constitución de la República:

 

a) La Declaración de los Derechos del Niño, de las Naciones Unidas aprobadas por el Ecuador, establecen en sus artículos 7.1 y 8, el derecho del niño a conocer su identidad familiar;

 

b) El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966, publicado en el Registro Oficial No. 101 del 24 de enero de 1996, que dice “Todo niño debe ser inscrito inmediatamente después de su nacimiento y debe tener un nombre”;

 

c) En igual forma se pronuncia el Pacto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, publicado en el Registro Oficial No. 101 del 24 de enero de 1969;

 

d) El Art. 17.5 de la Convención Americana de Derechos Humanos dice “La ley debe reconocer iguales derechos tanto a los hijos de nacidos fuera del matrimonio como a los nacidos dentro del mismo” y el Art. 18 garantiza el derecho a tener un nombre;

 

e) El Art. 6.1. de la Convención de los Derechos del Niño, garantiza en la medida posible su supervivencia y desarrollo; y,

 

f) El Art. 7.1 de la Convención del Niño, establece que el niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y en la medida de lo posible a conocer a sus padres y ser cuidado por ellos.

 

 

 

CONCLUSIONES

 

 

 

Como es de conocimiento general, el sexo, la filiación y la edad registrables, identifican al ciudadano, pues forma parte de la unidad-hombre y están en su protección existencial desde el origen; pues recordemos que la actual Constitución de la República, señala que la existencia de las personas comienza desde la concepción en el seno materno, en ese momento comienza la libertad de vivir y la consecuente protección estatal, de este modo el asambleísta constituyente ha reconocido un hecho biológico al disponer que la vida y el consecuente derecho a vivir comienza en el momento de la concepción; así lo recalcan los Arts. 44 y 45 de la Constitución de la República del 2008; aclarando que el derecho a vivir es de manera digna.

 

 

 

Recordemos que en nuestra legislación existe la posibilidad de inscripción de menores nacidos en el Ecuador, a través: de la inscripción directa; inscripción de niños nacidos en casa; inscripción de niños nacidos en el Ecuador de padres extranjeros; inscripción de niños nacidos en el exterior de padres ecuatorianos; inscripción en el Ecuador de niños nacidos en el exterior; inscripciones tardías etc.; obviamente que la Ley de Registro Civil, Identificación y Cedulación vigente, debe ser reformada, e inclusive sería de la idea de dictar una nueva ley en esta materia, que esté acorde con los nuevos principios constitucionales de la Carta Magna de 2008; de igual manera hace falta un nuevo Código de la Niñez y Adolescencia por estas mismas razones; y por supuesto se debe separar el libro Primero del Código Civil que se refiere a las Personas y Familia; y, dictar un Código Orgánico de la Familia; más aún considerando el nuevo ordenamiento jurídico del país, en el que se manifiesta en la primera parte del Art. 67 de la Constitución, que “Se reconoce la familia en sus diversos tipos (…) el matrimonio es la unión de hombre y mujer, se fundará en el libre consentimiento de las personas contrayentes, en la igualdad de sus derechos, obligaciones y capacidad legal; mientras que el Art. 68 ibídem reconoce la unión de hecho; y el Art. 69 los derechos de la familia.

 

 

 

Dr. José García Falconí

 

PROFESOR DE LA FACULTAD

 

DE JURISPRUDENCIA

DE LA UNIVERSIDAD CENTRAL DEL ECUADOR

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