Delitos Aeronáuticos en el COIP

Lunes, 18 de noviembre de 2013

 

 

Delitos Aeronáuticos en el COIP

 

Autor: Dr. Oscar Valenzuela Morales

 

Reseña Fílmica:

 

La película El Vuelo, nominada a dos premios Oscar de la Academia en el 2012, plantea un tema penal de interés para el transporte aéreo que sucede durante el vuelo 227 de South jet Air.

 

Dirigida por Robert Zemeckis y protagonizada por Denzel Washington, como el capitán Whip Whitacker, recrea un vuelo de 50 minutos de duración dentro de los Estados Unidos a la ciudad de Atlanta, con 102 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes.

 

El avión presenta un desperfecto mecánico en el timón de profundidad pocos minutos antes del aterrizaje, daño que impulsa a la aeronave en descenso y en picada a un estrellamiento y a la muerte segura de todos sus ocupantes.

 

El capitán Whitacker logró sacar al avión del descenso vertical y lo estabilizó volando invertido; aunque sin gobernarlo por completo, botó todo el combustible y colisionó sobre un potrero luego de planear durante un par de minutos con los motores apagados, por la falta de gasolina. Como resultado de esa acción, solo seis pasajeros y tripulantes murieron en el choque de lo que podría haber sido un trágico y total siniestro aéreo.

 

La investigación realizada por la National Transportation Safety Board (NTSB), la agencia federal estadounidense encargada de la investigación de los accidentes aéreos, determinó que solo la pericia de ese piloto, el capitán Whitacker, salvó la vida de casi todos los pasajeros y tripulantes, pues, al recrear en los simuladores los instantes previos a la colisión ninguno de los pilotos experimentados pudo repetir lo que había hecho el comandante de la aeronave.

 

Sin embargo, durante el proceso realizado por la NTSB se encontraron dos botellas de licor vacías en el compartimiento de la basura fuera de la cabina, hecho que llevó al capitán Whitacker a reconocer que él había realizado ese vuelo ebrio, condición disimulada gracias al consumo de drogas que lo habían mantenido en pie y en aparentes buenas condiciones. Esta revelación la hizo Independiente del hecho del accidente, pues se había determinado de manera técnica que la causa del percance había sido un perno fatigado no cambiado a tiempo y que solo la experticia del piloto impidió un elevado número de fallecidos. A pesar de estos dos hechos comprobados y reconocidos, el piloto fue condenando a cinco años de prisión y su licencia de vuelo le fue cancelada por la Federal Aviation Administration, que es la entidad estadounidense encargada de regular todos los aspectos relacionados con la aviación civil, porque el comandante de la aeronave había vulnerado la confianza del mundo entero.

 

Supresión de las contravenciones aeronáuticas en el COIP

 

En la legislación ecuatoriana es una contravención de tercera clase para el comandante pilotar en estado de embriaguez (?tripular la aeronave en estado de embriaguez o bajo la influencia de drogas o de cualquier otra sustancia o medicamento que produzca la alteración física o síquica del tripulante?), hecho que es sancionado con la suspensión de la licencia durante un período de seis a doce meses, según se señala en el Art. 73, numeral 2 de la Ley de Aviación Civil vigente, cuya codificación fue publicada en el Registro Oficial Suplemento N° 435 del 11 de enero del 2007. Pero en el Código Orgánico Integral Penal nada se dice al respecto, pues las contravenciones aeronáuticas no se encuentran incorporadas a ese texto legal.

 

Por otra parte, llama la atención que los legisladores de la Asamblea Nacional hayan incorporado diferentes tipos de contravenciones en el Código Orgánico Integral Penal, como las contrarias al derecho de propiedad, contra la tutela judicial, contra la eficiente administración pública y contravenciones de tránsito,  pero hayan dejado afuera de este texto las contravenciones aeronáuticas, las cuales se encuentran en la mencionada Ley de Aviación, a pesar que aquellas, junto con los delitos, son parte de las infracciones penales. Este hecho demuestra que el cuerpo legal estudiado no es tan integral como señala el mismo nombre.

 

Si los asambleístas fueron tan prolijos en las contravenciones que incorporaron al texto, e incluso en aquellas tan detalladas que se indican en las de primera clase, tipificadas en el Art. 387 del cuerpo legal in comento, en cuyo numeral 1 se sanciona con uno a cinco días de pena privativa de libertad a ?la o el fletero que sobrecargue las embarcaciones, por sobre la capacidad autorizada?, o en el numeral 4 que castiga con la misma pena a ?la o el capitán del buque que navegue con dos a más patentes (¿) de navegación de diversas naciones o sin patente; el que navegue sin matrícula, o bien sin otro documento que pruebe su nacionalidad y la legitimidad de su viaje?, me parecería una omisión con conciencia y voluntad  no haber incluido las contravenciones aeronáuticas en el cuerpo legal estudiado, porque el desconocimiento de la ley no excusa a persona alguna, ni siquiera a los asambleístas.

 

Simplificación de los delitos aeronáuticos

 

A parte de este hecho, me resulta extraño que se intente compendiar en un cuerpo legal de carácter general delitos tan particulares como los aeronáuticos, dejando de paso fuera a las contravenciones relacionadas con esa actividad. Estimo que tanto los delitos como las contravenciones aeronáuticas deberían seguir siendo parte de la Ley de Aviación Civil, donde se recogen, en el caso de las últimas, en tres clases distintas, todas aquellas que involucran a los explotadores y/u operadores de aeronaves, al comandante de la aeronave, a los miembros de la tripulación, al personal técnico aeronáutico y a las personas naturales y jurídicas que pudieran violentar disposiciones relacionadas con la seguridad y operación aérea.

 

Por su parte, lo que hicieron los legisladores con los delitos aeronáuticos fue un copy page casi exacto del Art. 84 de la Ley de Aviación Civil del Ecuador, porque omitieron el numeral 7 de esa norma jurídica, esto es ?portar armas, sin la debida autorización a bordo de la aeronave o en el área de abordaje?. Sin comentario esto último, pues está demás y sobra.

 

Delitos aeronáuticos y su penalidad en el COIP:

 

De acuerdo con el Art. 364 del Código Orgánico Integral Penal propuesto, son delitos aeronáuticos las siguientes acciones u omisiones:

 

?1. Todo acto de destrucción, cambio, retiro o interferencia contra las señales, equipos, instrumentos, medios de comunicación y demás instalaciones que, con fines aeronáuticos, hayan sido colocados por la autoridad competente.

2. Toda alteración y falsificación de la matrícula, manuales de a bordo, registro de mantenimiento.

3. Falsificar partes y repuestos de aeronaves.

4. Todo atentado contra la seguridad de los pasajeros y de las aeronaves, que consista en obstaculizar u obstruir las pistas de aterrizaje calles de rodaje, plataformas de estacionamiento utilizados por aeronaves.

5. Emitir información falsa por parte de los tripulantes o controladores del tránsito aéreo, durante el servicio de tránsito aéreo.

6. No informar o denunciar, en forma inmediata, ante la autoridad competente, la posición de una aeronave o sus partes, que se encuentre accidentada o abandonada.

7. Colocar artefactos explosivos o incendiarios en las aeronaves e instalaciones aeronáuticas v su tentativa.

8. Cometer o intentar cometer actos de piratería en contra de la aeronave.

9. Obstaculizar la ejecución de las funciones del tripulante, esenciales en la conducción de la aeronave.?

 

Y son sancionados de la siguiente manera:

 

 

?Los casos previstos en los números 1, 2, 3, 4, 5 y 6 serán sancionados con pena privativa de libertad de uno a tres años; y, los casos previstos en los números 7, 8 y 9 serán sancionados con pena privativa de libertad tres a cinco años y multa de diez a treinta salarios básicos unificados del trabajador en general.?

 

Hechos brumosos exentos de tipificación

 

Sin embargo, hubo desidia o falta de prolijidad en no tipificar y sancionar actos a todas luces ilegales que están sucediendo desde hace algunos años en el país relacionados con la aviación civil. Me refiero a esas avionetas que aparecen guardadas en galpones que hacen las veces de hangares en haciendas de la costa con las nacionalidades y matrículas cambiadas, a las que aterrizan de vez en cuando en caminos rurales o en carreteras utilizadas  como pistas de aterrizajes, a aquella que se estrelló una noche en un cerro cerca de Pedernales con un millón trescientos mil dólares a bordo en la que murieron sus dos tripulantes.

 

Esos casos vinculados con el narcotráfico han quedado en la impunidad en materia aeronáutica. Al menos en la ley penal debería existir en esta materia la concurrencia de delitos, por medio del cual al tripulante que participa con conciencia y voluntad en un vuelo de la droga debería retirársele la licencia de piloto, si ese es el caso, y a la empresa todos sus permisos de operación, pues ponen en riesgo la seguridad y las operaciones de la aviación civil, que debe ser utilizada exclusivamente para actos lícitos.

 

Seguridad en las operaciones aéreas

 

Para entender la importancia de lo que está analizando la Asamblea Nacional en materia aeronáutica, es necesario conocer que el tema de la seguridad de las operaciones aéreas ha sido el principal objeto de esa actividad desde los albores de la aviación civil, que quedó plasmada en la Convención Relativa a la Regulación de la Navegación Aérea, realizada en París de 1919, en la cual participó Ecuador.

Organización de Aviación Civil (OACI)

 

De igual manera, la seguridad de las operaciones aéreas fue el objetivo principal de la constitución en 1944 de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), organismo que nació bajo el Convenio de Aviación Civil Internacional y que fue ratificado por el Ecuador mediante Decreto Ejecutivo N° 1110 publicado en el Registro Oficial N° 675 del 25 de noviembre de 1954, mediante el cual se regula toda la gestión de esta actividad a nivel mundial, apoyado por 18 Anexos dedicados fundamentalmente al propósito principal de este organismo de Naciones Unidas. En el caso ecuatoriano, la tarea de control y regulación de la aviación civil le corresponde a la Dirección General de Aviación Civil, entidad que ha emitido más de treinta Regulaciones Técnicas para esta actividad.

Para alcanzar la licitud y seguridad de las actividades aéreas en el campo civil, en las reuniones internacionales de la OACI se han redactado y aprobado algunos convenios internacionales que han sido ratificados por los Estados Miembros.

Tal es el caso del Convenio sobre las Infracciones Cometidas a Bordo de Aeronaves, suscrito en Tokio el catorce de septiembre de mil novecientos sesenta y tres, cuya adhesión fue realizada por el Ecuador el 8 de julio de 1969, publicada en el Registro Oficial N° 340, del 2 de enero de 1970; el Convenio para la Represión del Apoderamiento Ilícito de Aeronaves, suscrito en La Haya, Holanda, el 16 de diciembre de 1970, publicado en el Registro Oficial N° 338 de 26 de octubre de 1971; el Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Aviación Civil, adoptado en la ciudad de Montreal, el 23 de septiembre de 1971, publicado en el Registro Oficial N° 531 del 22 de febrero de 1978; el Convenio Represión de Actos Ilícitos de Violencia en Aeropuertos, suscrito en Montreal el 23 de septiembre de 1971, publicado en el Registro Oficial N° 328 del 5 de mayo de 2004;  y el Convenio para la Represión de Actos Ilícitos Relacionados con la Aviación Civil Internacional, suscrito en Beijing el 10 de septiembre de 2010, cuyo dictamen de constitucionalidad fue iniciado por la Corte Constitucional del Ecuador con la publicación en el Oficial Suplemento N° 68 del 28 de agosto de 2013.

 

Jurisdicción penal de los Estados suscritos

 

En estos convenios se han abordado temas sobre la jurisdicción de los Estados en materia penal vinculada a los delitos aeronáuticos, se han definido los delitos aeronáuticos, se le ha entregado algunas atribuciones al comandante frente a los delincuentes, y se han tipificado varios delitos aeronáuticos que deben ser incorporados de manera obligatoria por las leyes penales de los Estados.

 

Entonces, lo primero que debieron haber realizado los asambleístas al tratar el capítulo de los delitos aeronáuticos fue haber leído los instrumentos internacionales señalados, para incorporar en el cuerpo legal ecuatoriano los tipos penales indicados especialmente en los Convenios de Montreal y Beijing.

 

Al mismo tiempo, debieron estudiar con un cierto detenimiento las contravenciones aeronáuticas, incorporarlas al Código Orgánico Integral Penal  y descartar algunas que son simples faltas administrativas que no ponen en riesgo la seguridad de las operaciones aéreas y tipificar otras como delitos, como el pilotar una aeronave luego de haber consumido alcohol o usado drogas en demasía.

 

A pesar de no haber efectuado lo anterior, aunque todavía estamos a tiempo, la Asamblea Nacional mantuvo un delito aeronáutico copiado de la Ley de Aviación Civil del Ecuador que ha sido criticado por diferentes estudiosos del derecho aeronáutico, como es el octavo del Art. 364 del Código Orgánico Integral Penal: ?cometer o intentar cometer actos de piratería en contra de la aeronave?.

 

La piratería es un acto que se realiza en el mar, cuando desde una nave atacan a otra para tomar posesión de aquella o robar lo que transporta, que es lo que sucede frecuentemente en el Golfo de Guayaquil con las embarcaciones que llevan camarón. Se trata, en consecuencia, de un término marino que ha sido llevado a la aeronáutica por el uso, tanto, que hasta el propio Diccionario de la Lengua Española define al pirata aéreo, de la siguiente manera: ?persona que, bajo amenazas, obliga a la tripulación de un avión a modificar su rumbo?. En consecuencia, esa expresión es un término coloquial y hasta aceptada por la lengua, pero no es técnico, pues, por un lado, de ninguna manera abarca los tipos penales aeronáuticos relacionados con el apoderamiento ilícito de aeronaves y, por el otro, el o los delincuentes se encuentran a bordo de la aeronave cuando intentan o simplemente se posesionan de ella, pues no vienen en otro avión para asaltar al y cometer  el ilícito.

 

En tal virtud, el delito tal como está tipificado en la Ley de Aviación Civil y que fue recogido íntegro en el Código Orgánico Integral Penal resulta demasiado general, pues dice todo y a la vez no dice nada.

 

Entonces, por lo expresado, los señores asambleístas deberían escuchar las recomendaciones que pudieran hacer algunos expertos en seguridad de las operaciones aéreas, partiendo de los que se encuentran en la propia Dirección General de Aviación Civil, muchos de los cuales tienen años analizando estos temas, por lo cual su aporte podría ser fundamental para realizar un buen trabajo legislativo y de ninguna manera una simple copia de otra ley.

 

Conclusiones

 

A todas luces resulta fundamental para el país que el Código Orgánico Integral Penal constituya un cuerpo de normas jurídicas bien elaboradas y tipificadas, porque de esa manera habría valido la pena haberlo desarrollado.

 

Resultó un acto a medias tintas el hecho que la Asamblea Nacional haya efectuado un copy page de los delitos aeronáuticos, quizás con el convencimiento que los tipificados y sancionados en la Ley de Aviación Civil eran los adecuados. Tampoco se entiende que hayan quedado afuera del Código Orgánico Integral Penal las contravenciones aeronáuticas, las que deberían incorporarse al citado texto con las correcciones, exclusiones y adhesiones del caso.

 

Es importante que los asambleístas realicen una lectura de los convenios de nivel mundial suscritos hasta la fecha y que tratan sobre la jurisdicción penal de los Estados miembros de la OACI, sobre las competencias de los comandantes, los delincuentes y los delitos aeronáuticos, entre otras cosas, para incorporar en la ley nacional aquellos tipificados por esos instrumentos internacionales.

 

Sería un aporte para la sociedad ecuatoriano tipificar y sancionar ciertos actos que están sucediendo desde hace algunos años en nuestro país, como el aparecimiento de aeronaves con las nacionalidad y matrículas cambiadas, los aterrizajes en lugares inadecuados para cargar droga o desembarcar dinero para el blanqueo financiero.

 

Solo de esta manera estimo que el capítulo correspondiente a los Delitos Aeronáuticos quedaría mejor elaborado y sería un aporte para lograr la seguridad de las operaciones de la aviación civil, la que de acuerdo con el Convención de Aviación Civil Internacional, debe cumplir siempre propósitos que estén de acuerdo con la licitud de esas actividades. Si la ley nos protege frente al cometimiento de posibles actos delincuenciales, los ciudadanos nos sentiremos mucho más tranquilos al abordar una nave de transporte comercial de pasajeros

 

Dr. Oscar Valenzuela Morales

Magister (c) en Ciencias Internacionales, Universidad Central del Ecuador.

Secretario Ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Estudios Internacionales.

 

 

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