Condición Resolutoria: Clasificación y Efectos

Jueves, 22 de octubre de 2015

 

Condición Resolutoria: Clasificación y Efectos

 

Autor: Dres. Iván Torres Proaño y Cecilia Salazar Sánchez

 

Hay tres formas que puede tomar la condición resolutoria, estas son: la condición resolutoria ordinaria, la condición resolutoria tácita y el pacto comisorio.

a) Condición resolutoria ordinaria

La definición recogida por la mayoría de autores, dice que la condición resolutoria ordinaria es la estipulada por las partes en el contrato, y consiste en un hecho cualquiera que no sea el incumplimiento de la obligación contraída.

Este tipo de condiciones solamente nacen por el acuerdo de las partes, que es su única fuente. Para el efecto de esta condición, regirán las reglas que para las condiciones resolutorias hemos analizado, debiendo indicar únicamente como reflexión adicional que las condiciones resolutorias ordinarias operan de pleno derecho, una vez cumplida la condición.

Las condiciones resolutorias ordinarias operan de pleno derecho, es decir, no es necesaria ninguna sentencia judicial que indique que el contrato quede resuelto, hecho que tiene importantes consecuencias, que diferencian a esta condición con la condición resolutoria tácita y el pacto comisorio.

b) Condición resolutoria tácita

La condición resolutoria tácita es aquella que está sobreentendida en los contratos bilaterales o sinalagmáticos aun cuando las partes no lo hayan expresado, pues la fuente de esta obligación es la ley.

Esta condición no nace del acuerdo de voluntades como la condición resolutoria ordinaria.

La encontramos recogida en el artículo 1505 C.C., que manda que en los contratos bilaterales va envuelta la condición resolutoria de no cumplirse por uno de los contratantes lo pactado. Pero, en tal caso, podrá el otro contratante pedir, a su arbitrio, o la resolución o el cumplimiento del contrato, con indemnización de perjuicios.

Del artículo citado podemos obtener los requisitos para que opere este tipo de resolución:

 

·        Que exista un contrato bilateral o sinalagmático, es decir, un contrato donde existan obligaciones recíprocas entre las partes. Se ha discutido si la figura de la condición resolutoria tácita puede ser aplicable a otro tipo de actos o contratos. Creemos que no es correcta esta interpretación porque el texto literal de la norma es claro y su alcance definido a este tipo de contratos.

 

·        Que haya incumplimiento por una de las partes. Al respecto caben dos precisiones puntuales e importantes: la primera, el incumplimiento debe ser imputable a una de las partes, es decir, no debe provenir de caso fortuito o fuerza mayor, pues estas situaciones son causantes eximentes de responsabilidad y no es posible sancionar al deudor ante las mismas. Si el deudor no puede entregar una cosa porque hubo un terremoto, entonces la obligación se extingue por pérdida de la cosa que se debe y no por acción de la condición resolutoria tácita.

 

·        El segundo punto de reflexión es que el incumplimiento debe ser de una de las partes, y no de las dos, por el principio conocido de que la mora purga la mora, es decir, al menos uno debe haber cumplido o estar en la disposición de cumplir, para que pueda ejercer el derecho de pedir la resolución del contrato o su cumplimiento, más los perjuicios como lo manda la norma.

 

·        El artículo 1568 C.C., afirma lo dicho en el párrafo anterior, cuando textualmente dice: ?En los contratos bilaterales ninguno de los contratantes está en mora, dejando de cumplir lo pactado, mientras el otro no lo cumple por su parte, o no se allana a cumplirlo en la forma y tiempo debidos?.

 

·        Que quien solicita la resolución, haya cumplido o esté dispuesto a cumplir su obligación, exigencia derivada del punto anterior.

 

·        El incumplimiento puede ser total o parcial, de todas formas dará paso a la ejecución de la condición resolutoria tácita, pues la norma no hace distinción en este aspecto.

 

 

Cumplimiento parcial equivale a incumplimiento.

La condición resolutoria tácita seguirá siendo el hecho futuro e incierto del que dependa la extinción de un derecho, siendo en este caso el hecho futuro e incierto el incumplimiento imputable de la otra parte.

De la definición podemos inferir que la condición resolutoria tácita se diferencia de la ordinaria, en que la primera nace de la ley; y, la segunda de las partes; y, en que además mientras en la condición resolutoria tácita el hecho futuro e incierto es el incumplimiento imputable de una de las partes, en la condición resolutoria ordinaria puede ser cualquier hecho, menos el incumplimiento.

Finalmente, el modo en el cual opera la condición resolutoria ordinaria difiere de la condición resolutoria tácita, la primera opera de pleno derecho, mientras que la segunda requiere de una sentencia judicial que ordene o bien la resolución del contrato, o bien el cumplimiento del contrato más la indemnización de daños y perjuicios.

Para entender bien este punto, es necesario recurrir a la jurisprudencia quien ha recogido correctamente la diferencia entre una condición resolutoria tácita y una expresa, esto es:

? Esta es la diferencia esencial que existe entre la condición resolutoria expresa y la condición resolutoria tácita; la primera tiene lugar por la voluntad de las partes, y la otra resulta de la resolución del juez. (Laurent, ?principios de Derecho Francés?). Y Planiol y Ripert expresan: La jurisprudencia declara que la resolución surte efectos, como en el caso de la condición resolutoria expresa, es decir, retroactivamente, y restituye las cosas al mismo estado que si la obligación no hubiese existido en ningún momento. Sería más exacto decir que el contrato cesa de producir efectos y que, si hubiese sido cumplido, sus efectos pasados han de ser liquidados, porque, como es lógico, si ha mediado cumplimiento en cualquier grado, sería imposible hacer como si no hubiese realizado.... Igualmente, el tratadista chileno Alessandri manifiesta:

La condición tácita no opera de pleno derecho como en los casos de condición ordinaria, sino por la sentencia judicial que la declara.?.  (Galo Espinosa, Compendio de Setenta Años de Jurisprudencia de la Corte Suprema, Vol. III, p. 145 - 146). ?6to. Que la condición resolutoria tácita, envuelta en los contratos bilaterales de conformidad con el Art. 1479 (1532) (actual 1505)

del Código Civil, a diferencia de la resolución expresa, necesita de declaración judicial ejecutoriada para surtir los efectos determinados por la Ley; y por ello, mientras no haya esa declaración, puede el deudor hacer el pago y frustrar la acción resolutoria; pues el inciso segundo de este artículo, al establecer la alternativa entre la resolución o el cumplimiento, revela la necesidad de la declaración judicial respecto de la condición resolutoria tácita cuando se opta por ésta, lo que no ocurre en la expresa, porque cumplida esta desaparece el contrato de pleno derecho y coloca a las partes en estado de ir directamente a las reclamaciones sobre prestaciones mutuas sin necesidad de que preceda declaración judicial, ni que se pueda exigir el cumplimiento del contrato por haberse extinguido los derechos y obligaciones juntamente con aquel cuya existencia dependía de que se cumpla o no la condición resolutoria expresa.? -18-11-42 (G.J. S. VI. No. 10, p. 24-25). La jurisprudencia chilena, por su parte sostiene:

?La condición resolutoria tácita opera en virtud de sentencia judicial. Son de naturaleza muy diversa, los efectos que produce la condición resolutoria ordinaria (que se señalan en los artículos 1479 y 1487 del Código Civil) de los que tienen lugar cuando opera la condición resolutoria tácita. Cuando se aplican las reglas generales de la condición resolutoria ordinaria, el efecto de tal condición es la resolución ipso facto o de pleno derecho; en cambio, una vez que se cumple el hecho constitutivo de la condición resolutoria tácita (que se produce cuando uno de los contratantes no cumple lo pactado) el efecto de la realización de tal hecho es el nacimiento en favor de la parte diligente de una doble acción, que puede ejercer a su arbitrio, optando ya sea por el cumplimiento del contrato o por la resolución del mismo, en ambos casos con indemnización de perjuicios. Cuando se trata del caso que contempla el artículo 1489 -y análogamente en el caso particular del artículo 1873- la resolución intentada por el contratante que ha cumplido sus obligaciones sólo viene a producirse una vez que se dicta, en el juicio por él promovido, sentencia ejecutoriada en que se acoja la acción resolutoria pedida en la demanda. (Repertorio de Legislación y Jurisprudencia Chilenas, libro Cuarto, p, 119-120). Gaceta Judicial. Año CV. Serie XVIII. No. 1. Página 138. (Quito, 29 de noviembre de 2004). (Subrayado y negrilla fuera de texto)

La forma de operar de la condición resolutoria tácita difiere enormemente de la ordinaria, y las implicaciones son muy importantes, así:

La condición resolutoria ordinaria no da lugar a la acción resolutoria, pues el contrato se resuelve ipso facto, de pleno derecho, consecuencia que nace de la interpretación del artículo 1503 y 1504 C.C. El artículo 1505 C.C., de donde nace la condición resolutoria tácita, es diferente y expone en su segundo inciso ?pero?, dando a entender que hay un tratamiento diferente a los anteriores, porque abre la posibilidad de pedir la resolución del contrato (acción resolutoria), el cumplimiento más perjuicios causados.

·        En la condición resolutoria tácita, el contrato subsiste mientras no se obtenga sentencia que ordene la resolución, en tal virtud, mientras el contrato existe el deudor puede cumplir la obligación.

·        La condición resolutoria ordinaria no da lugar a pedir daños y perjuicios, mientras que la condición resolutoria tácita, sí.

c) Pacto comisorio

Hemos dicho que las obligaciones pueden ser simples y puras, es decir aquellas que no están sometidas a ninguna condición para su cumplimiento; o bien pueden ser obligaciones condicionales, esto es, que se encuentran sujetas a un hecho futuro e incierto, bien sea para adquirir el derecho o para resolverlo. En el primer caso estamos ante una condición suspensiva y en el otro caso ante una condición resolutoria.

A su vez, la condición resolutoria puede ser expresa u ordinaria, cuando las partes de forma clara determinan la existencia de cualquier condición que no sea el incumplimiento del contrato; o, puede ser tácita, esto es, cuando a pesar que las partes no determinan expresamente la condición, la misma está presente por mandato legal, como la contemplada en el artículo 1505 C.C., que manda que en todos los contratos bilaterales va envuelta la condición resolutoria de no cumplirse por uno de los contratantes lo pactado.

Cuando esta condición resolutoria tácita, deja de serlo por disposición expresa de los contratantes, quienes la incorporan en su contrato, y es únicamente por falta de pago, entonces se denomina pacto comisorio. En otras palabras, el pacto comisorio es la manifestación expresa de la condición resolutoria tácita, en los contratos de compraventa, y únicamente por falta de pago del precio convenido.

El pacto comisorio no está contemplado dentro del capítulo de las obligaciones del Código Civil, sino que se lo regula dentro de la compraventa, razón por la cual nacen cuestionamientos que han sido tratados por la doctrina.

El artículo 1817 C.C., dice que por el pacto comisorio se estipula expresamente que no pagándose el precio al tiempo convenido, se resolverá el contrato de venta. Entiéndase siempre esta estipulación en el contrato de venta; y cuando se expresa, toma el nombre de pacto comisorio.

El pacto comisorio será analizado dentro del contrato de compraventa.

Efectos de las condiciones resolutorias

El derecho en este caso ha nacido perfecto, en tal virtud los efectos serán distintos a los ocurridos en las condiciones suspensivas, y podríamos resumirlos en:

a) Mientras pende la condición, el derecho subordinado a ella ha nacido y el acto produce plenamente sus efectos como si fuera puro y simple.

b) Los derechos son transmisibles siguiendo las reglas generales y particulares descritas para la condición suspensiva. Para el efecto tomar nuevamente en cuenta lo dispuesto por el artículo 1508 C.C., ya transcrito.

c) Producida la condición, la obligación será la de restituir las cosas en la forma que hemos referido anteriormente, y puntualmente al tenor del artículo 1503 C.C., que dice que cumplida la condición resolutoria, deberá restituirse lo que se hubiere recibido bajo tal condición, a menos que ésta haya sido puesta en favor del acreedor exclusivamente, en cuyo caso podrá éste, si quiere, renunciarla; pero estará obligado a declarar su determinación, si el deudor lo exigiere.

d) De igual forma, cumplida la condición resolutoria, por el artículo 1504 C.C., no se deberán devolver los frutos percibidos mientras estuvo pendiente la condición, salvo disposición en contrario.

e) Se mantienen los efectos contenidos en el artículo 1506 y 1507 C.C., respecto a la cosa vendida o hipotecada mientras pende la condición, de acuerdo a lo analizado en los efectos de las condiciones suspensivas.

f) La condición resolutoria tácita y el pacto comisorio (la condición resolutoria ordinaria opera de pleno derecho) dan lugar a las denominadas acciones resolutorias[i], esto es el derecho de acudir ante los tribunales y demandar la resolución del contrato más la indemnización de daños y perjuicios, o exigir el cumplimiento.

 

Artículo publicado en el Libro ?De las Obligaciones y Contratos Civiles?.  Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones

 

 



[i]  Autores como Alessandri, Somarriva, Claro Solar, entre otros, ponen énfasis en diferenciar la acción resolutoria, la acción de nulidad, la rescisión o nulidad relativa y la resciliación, tomando en cuenta que muchas veces el legislador emplea erróneamente como sinónimos la palabra rescisión con resolución. Tomaremos las ideas de Alessandri y Somarriva para este efecto. La resolución es la destrucción de un contrato por el evento de una condición resolutoria; no es otra cosa que el efecto que produce una condición resolutoria cumplida; la resolución es entonces un vocablo que comprende toda destrucción de un contrato por el evento de una condición resolutoria cumplida; un contrato se resuelve cuando ha sido válidamente celebrado, pero se verifica el hecho constitutivo de una condición resolutoria. La resciliación es aquel acto jurídico en virtud del cual los contratantes deshacen voluntariamente el contrato que han celebrado. Cuando dos personas dejan sin efecto el contrato que han celebrado, hay una destrucción del contrato por el mutuo disenso, llamado resciliación. La nulidad se produce cuando en un contrato se han omitido algunos de los requisitos señalados por la ley para que ese acto o contrato tenga validez. Si los requisitos omitidos son de aquellos que la ley señala en consideración al acto en sí mismo, y no a la calidad de las personas que lo celebran, hay nulidad absoluta. Si faltan los requisitos que la ley exige en consideración a las personas que lo celebran, hay nulidad relativa o rescisión. Según esto, la nulidad propiamente tal, esto es, la nulidad absoluta, procede en aquellos casos en que falta alguno de los requisitos esenciales de un acto jurídico; la rescisión, o sea la acción de nulidad relativa, tiene por objeto dejar sin efecto un acto o contrato, que reuniendo todos los requisitos esenciales, presenta alguno de ellos viciado. 1681). Entonces, la acción de nulidad, es la acción destinada a obtener la nulidad absoluta, la acción rescisoria es la destinada a obtener la nulidad relativa. Entre la nulidad, sea absoluta o relativa, y la resolución, hay dos diferencias fundamentales: para las primeras, significa que no se ha celebrado nunca el acto por adolecer de vicios o defectos que lo invalidan, tiene la virtud de producir siempre acción contra terceros poseedores. En cambio, la resolución supone la existencia de un contrato válidamente celebrado, y, precisamente, porque esta válidamente celebrado, y porque una de las partes no lo ha cumplido, es que el contrato se resuelve. En cuanto a las restituciones mutuas, las nulidades también son diferentes con la resolución, pues en el caso de la nulidad y rescisión, son completas y absolutas, abarcando toda la cosa y sus frutos; tratándose de la resolución, debe restituirse la cosa, pero no los frutos, a menos que la ley, el testamento, el donante o los contratantes, hayan dispuesto otra cosa. Alessandri, Arturo, Ob. Cit., página 211 y 212.

 

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