Clasificación, Efectos y Renuncia de las Obligaciones Solidarias

Miércoles, 18 de noviembre de 2015

Clasificación, Efectos y Renuncia de las Obligaciones Solidarias

 

Autor: Dres. Iván Torres Proaño y Cecilia Salazar Sánchez

 

Previo analizar el efecto de las obligaciones es preciso que recurramos a la clasificación hecha por la doctrina en cuanto a las obligaciones solidarias, recurriendo a sus dos vertientes, esto es, atendiendo la fuente de la obligación solidaria en: testamentaria, convencional o legal[i]; y atendiendo al número de sujetos en cada parte de la obligación, esto es activas, pasivas y mixtas.

Las obligaciones solidarias mixtas seguirán las reglas de las activas y pasivas.

 

Solidaridad Activa

La solidaridad activa se da cuando hay una pluralidad de acreedores y un solo deudor, de tal forma que existirán tantos vínculos como acreedores exista en la obligación, por lo tanto cada acreedor se considera dueño total del crédito, a decirlo de Abeliuk[ii], y el deudor se considera obligado total del crédito frente a cada acreedor.

Los efectos de estas obligaciones entre acreedores y deudores, son:

·        El deudor puede hacer el pago a cualquiera de los acreedores solidarios que elija, lo cual extingue la obligación frente a los otros acreedores[iii], a menos que haya sido demandado por uno de ellos; pues entonces deberá hacer el pago al demandante (artículo 1529 C.C.).

·        Cualquier acreedor puede exigir el pago total de la obligación al único deudor.

·        La condonación de la deuda, la compensación, la novación entre el deudor y uno cualquiera de los acreedores solidarios, extingue la deuda con respecto a los otros, de la misma manera que el pago; con tal que uno de éstos no haya demandado ya al deudor.

·        El acreedor puede renunciar expresa o tácitamente a la solidaridad.

·        La renuncia es tácita cuando el acreedor le ha exigido o reconocido al deudor, el pago de su parte o cuota de la deuda, expresándolo así en la demanda o en la carta de pago, sin la reserva especial de la solidaridad, o sin la reserva general de sus derechos.

·        Se renuncia la solidaridad, cuando el acreedor consiente en la división de la deuda.

·        Igualmente en este punto, el artículo 1533 C.C., respecto a las pensiones periódicas, manda que la renuncia expresa o tácita de la solidaridad se limita a los pagos devengados, y sólo se extiende a los futuros cuando el acreedor lo expresa.

·        La prescripción afecta a todos los acreedores.

·        La constitución en mora de la obligación beneficia a todos los acreedores.

·        En cuanto a la confusión, el artículo 1684 C.C., establece que si hay confusión entre uno de varios acreedores solidarios y el deudor, está obligado el primero a cada uno de sus coacreedores, por la parte o cuota que respectivamente les corresponda en el crédito.

Los efectos de las obligaciones entre acreedores, son:

 

Una vez que la obligación se ha extinguido con respecto de uno de los acreedores, la solidaridad termina, y el acreedor que recibió la prestación deberá a su vez cancelar a sus coacreedores, bajo la figura de obligaciones conjuntas o mancomunadas, siguiendo la regla general, pues la ley no ha determinado solidaridad en este caso.

Solidaridad Pasiva

La obligación solidaria pasiva es aquella en la que concurren varios deudores y un solo acreedor, es la más común, no solo por su uso comercial, sino que la mayoría de las disposiciones legales que imponen solidaridad son de este tipo.

Los efectos de esta clase de obligaciones, entre deudores y acreedores, son:

 

·        El acreedor puede dirigirse contra todos los deudores solidarios juntamente, o contra cualquiera de ellos a su arbitrio, sin que por éste pueda oponérsele el beneficio de división. No hay beneficio de exclusión para ningún deudor.

·        Sin embargo, el artículo 1531 C.C., dice que la demanda intentada por el acreedor contra alguno de los deudores solidarios no extingue la obligación solidaria de ninguno de ellos, sino en la parte en que hubiere sido cumplida por el demandado.

Este artículo es de gran importancia, pues significa que si el deudor demandado no ha cancelado toda la obligación o no se ha podido cobrar la totalidad de la misma, ni aún con la ejecución de los bienes del deudor demandado, la obligación solidaria persiste sobre la parte que no ha podido ser cumplida por el demandado.

·        El deudor solidario que ha pagado la deuda, o la ha extinguido por alguno de los medios equivalentes extingue la obligación con respecto al acreedor (artículo 1538 C.C.)

·        El acreedor puede condonar la deuda a cualquiera de los deudores solidarios, pero esto le impedirá ejercer la acción que se le concede por el artículo 1530 C.C., esto es, dirigirse contra todos los deudores solidarios juntamente, o contra cualquiera de ellos, sino con rebaja de la cuota que correspondía al primero en la deuda. (artículo 1534 C.C.)

·        La novación entre el acreedor y cualquiera de los deudores solidarios, liberta a los otros, a menos que éstos accedan a la obligación nuevamente constituida (artículo 1535 C.C.)

Esta disposición guarda concordancia con el artículo1661 C.C., según el cual, la novación liberta a los codeudores solidarios o subsidiarios que no han accedido a ella.

En otras palabras, la novación extingue la obligación de los deudores que no se han adherido a ella, salvo que los otros deudores, en base a la libre autonomía de la voluntad hayan consentido en mantener la solidaridad en la obligación novada; sin embargo, por disposición del artículo 1667 C.C., si el acreedor ha consentido en la nueva obligación, bajo condición de que accediesen a ella los codeudores solidarios y si los codeudores solidarios no accedieren, la novación se tendrá por no hecha.

·        La compensación entre el acreedor y uno de los deudores, que a la vez es acreedor del primero, extingue la obligación respecto de los demás deudores.

La compensación tendrá lugar solamente si ésta es opuesta por quien es titular del crédito de su acreedor o por quien haya recibido la cesión de ese crédito; esto es, no todos los deudores podrán alegar compensación, cuando a la vez no son los titulares del crédito en contra de su acreedor.

El artículo 1536 C.C., recoge lo dicho cuando manda que el deudor solidario demandado puede oponer a la demanda todas las excepciones que resulten de la naturaleza de la obligación, y además todas las personales suyas. Pero no puede oponer, por vía de compensación, el crédito de un codeudor solidario contra el demandante, si el codeudor solidario no le ha cedido su derecho.

·        El artículo 1684 C.C., manda que si hay confusión entre uno de varios deudores solidarios y el acreedor, podrá el primero repetir contra cada uno de sus codeudores, por la parte o cuota que respectivamente les corresponda en la deuda.

·        Siguiendo las reglas generales, la confusión extingue la obligación entre el acreedor y los deudores solidarios, convirtiéndola respecto al deudor que pagó y a sus codeudores, una obligación conjunta o mancomunada.

·        La prescripción que opera a favor de uno de los deudores, beneficia a todos por el artículo 2419 C.C.

·        La mora de un deudor, perjudica a todos.

·        Si la cosa perece por culpa o durante la mora de uno de los deudores solidarios, todos ellos quedan obligados solidariamente al precio, salvo la acción de los codeudores contra el culpado o moroso. Pero la acción de perjuicios a que diere lugar la culpa o mora, no podrá intentarla el acreedor sino contra el deudor culpable o moroso. (artículo 1537 C.C.)

·        Por la teoría de la extensión de la personalidad, la solidaridad pactada se mantiene con el resto de deudores solidarios obligados al total de la deuda; pero cada heredero será solamente responsable de aquella cuota de la deuda que corresponda a su porción hereditaria. (artículo 1539 C.C.)

Es necesario aclarar aquí, que la solidaridad se extiende a todos los deudores herederos en conjunto, y dentro de ella, cada uno responde de acuerdo a su porción hereditaria.

Los efectos entre los deudores con obligaciones solidarias pasivas, se limitan a analizar qué sucede una vez que uno de los deudores pagó toda la deuda y en determinar cómo queda su situación frente a los otros deudores. El artículo 1538 C.C., manda que el que realiza el pago se subroga en la acción del acreedor con todos sus privilegios y seguridades; pero limitada, respecto de cada uno de los codeudores, a la parte o cuota que tenga este codeudor en la deuda; en otras palabras terminada la solidaridad, pagada la obligación, el deudor que efectuó el pago puede cobrar a los otros deudores, pero solamente la cuota que le corresponde a cada uno. (La obligación pasa a ser conjunta o mancomunada)

 

El inciso segundo del artículo 1538 C.C., fija sin embargo la regla en cómo se dividirán las cuotas de los codeudores respecto del deudor que extinguió la totalidad de la obligación. Por regla general concluiríamos que es en partes iguales, y la excepción, contemplada en el referido artículo, ocurre cuando el negocio para el cual ha sido contraída la obligación solidaria, concernía solamente a alguno o algunos de los deudores solidarios, entonces quedarán éstos responsables entre sí, según las partes o cuotas que les correspondan en la deuda, y los otros codeudores serán considerados como fiadores. Es decir, éstos últimos serían deudores subsidiarios, teniendo el beneficio de orden.

La parte o cuota del codeudor insolvente se reparte entre los demás a prorrata de las suyas, comprendidos aún aquellos a quienes el acreedor haya exonerado de la solidaridad.

Formas de Terminación de la Solidaridad

Aunque autores como Alessandri y Somarriva, del texto del Código Civil desprenden que hay dos formas de extinguir la solidaridad, esto es, la muerte y la renuncia, parece sensato indicar que la primera forma de terminar la solidaridad es la extinción de la obligación.

Extinción de obligación

Extinguida la obligación por cualquier de las formas determinadas en los párrafos anteriores, se extingue la solidaridad, tanto activa como pasiva, dando paso a las reglas de las obligaciones conjuntas o mancomunadas entre codeudores y coacreedores.

De todas formas, debemos dejar sentada la particularidad en el caso de la novación, en el sentido de que la obligación novada condicionada a la aceptación de los codeudores, no extinguiría la obligación primitiva, y aún con novación, la solidaridad no se extinguiría por la naturaleza misma de la obligación condicional suspensiva.

Por muerte del deudor

Hemos mencionado que por la teoría de la extensión de la personalidad en caso de muerte, la solidaridad de los herederos como representantes del causante, se mantiene respecto de los demás deudores de la obligación primitiva, por lo tanto no consideramos correcto decir de forma estricta que la muerte de una persona extingue la solidaridad.

En este sentido, el artículo 1539 C.C., precisa: ?pero cada heredero será solamente responsable de aquella cuota de la deuda que corresponda a su porción hereditaria?, eso quiere decir, que si el acreedor demanda por separado a los herederos, únicamente puede pedir la cuota que a cada uno le correspondería en base a su porción hereditaria, en otras palabras, a los herederos, individuales, no les alcanza la solidaridad, y solamente responderá por la cuota que les corresponde.

Cabe aclarar que la cuota que les corresponde, se calculará en base a la obligación total primitiva, por lo tanto, si el acreedor intenta acciones contra cada heredero por separado, la cuota se fijará sobre el total de la obligación.

Por Renuncia

Finalmente, la solidaridad es siempre en beneficio del acreedor, por lo tanto el artículo 1532 C.C., establece la posibilidad de renunciar a la misma.

Esta renuncia, a decir de la norma citada, puede ser expresa o tácita, y respecto de todos o solamente uno de los deudores solidarios.

La renuncia expresa se dará cuando hay una declaración formal; y tácita cuando el acreedor ha dado señales o efectuado actos de los cuales se deriva la renuncia.

El acreedor renuncia tácitamente en favor de uno de los deudores cuando le ha exigido o reconocido el pago de su parteo cuota de la deuda, expresándolo así en la demanda o en la carta de pago, sin la reserva especial de la solidaridad, o sin la reserva general de sus derechos.

La renuncia a favor de uno solo de los deudores, no extingue la acción solidaria del acreedor contra los otros deudores por toda la parte del crédito que no haya sido satisfecha por el deudor beneficiado por la renuncia a la solidaridad.

Se renuncia a la solidaridad respecto de todos los deudores solidarios, cuando el acreedor consiente en la división de la deuda.

 

 

Artículo publicado en el Libro ?De las Obligaciones y Contratos Civiles?.  Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones

 

 

 

 



[i] No amerita mayor explicación la clasificación en base a la fuente de donde provienen las obligaciones solidarias, si es testamentaria, proviene del testamento; si es convencional proviene del acuerdo de las partes; y, si es legal proviene de la norma.

[ii] Abeliuk, René, Ob. Cit., página 260.

[iii] Vodanovic, Antonio, Ob. Cit., página 139. Los autores refieren que la razón de esta disposición descansa en general en dos fuentes, la del Derecho Romano y la del Derecho Francés. La primera justifica que el pago hecho por el deudor a cualquiera de los acreedores extingue la obligación, en razón del principio de propiedad de cada acreedor respecto a la totalidad de las obligaciones, y que en ejercicio de dicho derecho de propiedad, puede novarla, compensarla o incluso efectuar la remisión de la deuda, aún en perjuicio de los demás acreedores. La justificación del Derecho Francés difiere completamente de ésta, y su justificación la encuentra en que cada acreedor es propietario solamente de su cuota dentro de la obligación, pero hay un mandato tácito con los demás acreedores que le permite recibir o exigir el cumplimiento total de la obligación, pero que por el mismo hecho de ser solo mandatarios, no podrían novar, compensar o efectuar la remisión de la obligación. Alessandri y Somarriva sostienen que el Código Civil chileno (y por extensión lógica sería el ecuatoriano), siguen la corriente del Derecho Romano fundando su posición en la historia fidedigna del Código Civil, y en el artículo 1529 C.C. ecuatoriano (idéntico al chileno), que permite la condonación, compensación y novación de la obligación por parte de uno de los acreedores, en beneficio o perjuicio de los otros.

 

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