Ciber-bullying o Ciberacoso

Jueves, 25 de junio de 2015



 

Ciber-bullying o Ciberacoso

 

 

Autor: Dr. Faustino Gudín

 

 

Derechos de los Cibernautas

 

Los incesantes avances tecnológicos producen una inacabable metamorfosis, casi latente, sobre la sociedad a la que constantemente modula y perfila en sus gustos y opciones. Actualmente, nos hallamos ante un mundo global que ya no puede ser interpretado sin acudir a otro universo complementario que es el ciberespacio(1). Bajo este concepto se bosqueja una nueva frontera, un nuevo territorio que trata de cobijar todas las informaciones, comunicaciones e ideas. Los acontecimientos que tienen lugar en Internet no están ocurriendo en los países donde los participantes o los servidores se encuentran físicamente, sino en un espacio virtual donde se proyecta su verdadero sentido(2).

 

Es frecuente oír hablar de los derechos de los cibernautas pero, a menudo, se olvida que las personas físicas también merecen un halo de protección frente a las actividades del ciberespacio que, hoy en día, ya no es un ente de futuro necesitado de protección sino una realidad cuasi omnipotente enteramente consolidada bajo cuya mera sombra se ha empequeñecido la figura del ciudadano común convertido en homo digitalis dependiente de sus servicios. Como toda información, Internet es, a la par, un poder(3) que puede ser instrumentalizado tanto para fines loables como nocivos, dependiendo de la ética y rectitud de las personas que utilizan el sistema telemático.

 

 

El ámbito virtual en el que se desenvuelve Internet es el ciberespacio, una realidad polifacética, una de cuyas caras más representativas viene constituida por las modernas redes sociales; en esencia, no se han creado nuevos delitos heterogéneos a Internet pero sí se han convertido en una plataforma para sobredimensionar la intensidad e impacto de algunos de los delitos ya existentes, generando una aureola infamante sobre determinadas personas en lo referente a privacidad y a la convivencia. Nos incitan, en ocasiones de forma poco recomendable o transparente, a compartir. Es necesario diferenciar el problema entre adultos formados que aceptan franquear ámbitos reservados de su intimidad y los menores que no se encuentran suficientemente formados. En cualquier caso, sería necesaria una labor educativa de las autoridades para aquellos menores que aceptan mostrarse grotescamente o exhibir sus desnudeces en un medio telemático pudieran vislumbrar adecuadamente las consecuencias; no hemos de olvidar cualquier información que se aporta al sistema de Internet es susceptible de ser recabada en memorias digitalizadas particulares, por lo que establecer cortafuegos de duración ilimitada no deja de ser una actividad ilusoria o quimérica.

 

Vivimos en una sociedad virtual(4) o transparente(5)donde los hechos tienden a ser solapados por las vacuas impresiones y en los que un aspecto visionado de la realidad tiende a sustituir a la propia realidad tangente(6). Por eso, es habitual que una persona utilice Internet para dar una imagen distorsionada de otro que normalmente no alcanza a defenderse. Aprovechando el alcance de Internet el mobber trata de recopilar un cúmulo de sensaciones negativas contra él haciéndo parecer a su víctima como un ser mezquino apto para recibir violencia o cualquier tipo de odio(7). Si los mass media poseen un poder de manipular la realidad sobre el conjunto de la población, Internet ha heredado ese mismo poder informativo pero lo ha atomizado y focalizado a múltiples agentes que son, salvo el número IP, muy difíciles de ser controlados. La gente que observa una página web y que ve repetida una noticia tiende a configurar aquello que se le remacha constantemente como un dato irrefutable.

 

Internet: Medio para prácticas fraudulentas

 

Para determinadas prácticas fraudulentas el uso de Internet como instrumento delictivo es impagable, pues de cara a sus propósitos difamadores o denigradores de determinadas personas o colectivos potencia hasta extremos inimaginables(8) la intensidad y el alcance de su labor maledicente. Así, utilizando un cibercafé o una red pública (de una biblioteca, oficina, etc.) el IP(9)se convierte en un dato circunstancial y las posibilidades de actuación alevosa e irresponsable son amplísimas. De otro lado, el internauta que se esconde bajo un nick o apodo telemático puede desplegar impunemente todas sus potencialidades retorcidas amparadas bajo el título de «sana crítica», donde numerosos blogs de opinión acaban convirtiéndose en algo parecido a una competición de vilipendios de tal guisa que se asemeja a un ignominioso juicio público paralelo donde sin ninguna garantía para el afectado el oprobio continuo se convierte en una rutina.

 

 

La impersonalidad y el anonimato que comporta Internet provoca en personas asociales, resentidas o cargadas de prejuicios una inacabable incitación a expresar ideas agresivas que quizás jamás se atrevería a utilizar en una intercomunicación directa, por lo tanto bajo el amparo de una falsa atmósfera de compañerismo, libertad y camaradería se realizan los más draconianos y severos juicios huérfanos de toda posibilidad de defensa. Estos comentarios abruptos comportan un cierto descrédito general a las sanas opiniones en Internet sobre todo en los foros de opinión, que carecen de moderador o una mínima seriedad en su gestión. Y el halo triste es que comentarios ponderados y reflexivos se ven desacreditados por opiniones basadas en la nuda e injuriante brutalidad verbal. Mas, incluso este último punto, debe ser ponderadamente relativizado, pues en los foros cerrados de nuevos o antiguos compañeros, de asociaciones de vecinos, de entusiastas de determinados grupos musicales o cantantes, de aficionados a determinados eventos deportivos, incluso científicos o culturales, y sobre todo de redes sociales bajo un manto de un legítimo ius criticandi, más o menos encubierto, se inoculan ideas que no son más que descalificaciones personales basadas en estereotipos denigrantes (se echa en cara deformidades físicas o el mero aspecto, la religión, la etnia o la raza, el modo de vestir, etc.), que son vistos por el mobber o acosador como fáciles puntos débiles y explotados hasta la extenuación. Por ejemplo, es sencillo generar en una adolescente con sobrepeso o sin él una tendencia a la anorexia o la bulimia, y todo ello soltando continuos comentarios jocosos de la persona afectada en este sentido. Quizás el problema más grande es que la mentira repetida con frenetismo no encuentra contradicción y tiende a ser aceptada sin más. Además, al amparo de la crítica singular se difuminan y consolidan absurdos clichés o estereotipos en el conjunto social sobre determinados colectivos (caracterizados por ejemplo por pertenecer a determinadas etnias o por aparentar determinados defectos en su fenotipo o características externas).

 

Internet en el ámbito comunicacional

 

No obstante, el efecto positivo que ha tenido Internet en el área de la comunicación parece difícilmente cuantificable. La opinión pública libre es la base de cualquier sistema democrático. Así, Jefferson sostenía que prefería «periódicos sin gobierno que gobierno sin periódicos», incidiendo en la importancia que daba a la existencia de la opinión pública que se informaba detrás del medio, en la capacidad que tenía el medio para suscitar el debate, la discusión y el diálogo. Con una voluntad pública culta y bien formada las posibilidades de manipulación gubernativa aparecen como más alejadas. Internet es un nuevo marco de diálogo que ha facilitado «conversación pública» a niveles insólitos, por lo cual su rol democrático no debería ser ninguneado.

 

Con todo, el viejo sueño romántico del considerado «padre fundador» de la web, Tim Berners-Lee, de crear un espacio de libertad, abierto y colaborativo puede degenerar en una pesadilla, si no se adoptan unas garantías, pues cabe que se corrompa en un espacio permeable al odio, la degradación, la libre difamación y la malquerencia donde se muestra el lado más oscuro que subyace en todo ser humano. Lejos de convertirse en un inmaculado foro de diálogo abierto, conocimiento e intercomunicación se puede metamorfosear en un vehículo adecuado para la transmisión de rencor, incitación a la violencia, expresión de melifluos sofismas contra determinados grupos minoritarios y donde paradójicamente las ideas más intolerantes y sectarias (al abrigo de la hermosa palabra libertad) se catalizan y hacen fuertes.

 

Observando la anarquía del ágora ateniense, Pericles(10)sostuvo «Siempre sois iguales: cada uno de vosotros, individualmente, obra con la astucia de una zorra. Pero colectivamente sois una bandada de gansos». La frase histórica nos recuerda cómo ya en el primer foro de opinión de la historia, cuando se dejaba opinar sin un moderador que tenga poder para establecer un orden, la conversación degeneraba en una competición de quién habla más alto y con más vehemencia o dureza prescindiendo de todo contenido lógico. Algo así ocurre en Internet, el último foro de la historia.

 

Uso Desmesurado de espacio virtual: Riesgo inminente para los derechos fundamentales

 

En consecuencia, el jurista, prescindiendo de un posicionamiento acrítico (presuntamente liberal) acerca del funcionamiento anómico del ciberespacio, debe evaluar los riesgos para los derechos fundamentales que comportan una utilización abusiva del espacio virtual(11). Junto a notorios beneficios reales amenazas que sólo adoptando una actitud incauta pueden ser ignorados. En el fondo el debate es paralelo al que existe en la vida real sobre si es mejor un mundo regido por la anarquía o gobernado por el Derecho. Siempre que se aborda un nuevo mundo, como sucedió con el continente americano, existe una etapa romántica donde el hombre trata de crear un mundo paralelo que comporte sus virtudes pero no sus defectos, pero las tendencias connaturales del hombre ?la violencia, la mentira y el egoísmo? le acompañarán siempre porque son parte más de su propia esencia humana, se desenvuelva donde se desenvuelva.

 

Sin embargo, pese a la innegable existencia de estas conductas más o menos aisladas, no se debe criminalizar o desprestigiar a todo el sistema Internet o a las redes sociales en su conjunto, pues comportan un elemento dinamizador de la libertad de expresión(12); un vehículo valioso de transmisión de ideas y pensamientos altamente positivo para una sociedad abierta y dinámica. Cual rostro de Jano, cualquier fenómeno positivo comporta también elementos negativos, más cuando los peligros aparecen, siempre tienden a cercar en un primer plano a las personas más vulnerables, como es el caso de los adolescentes.

 

Influencia de las Redes Sociales

 

Dentro de estos potenciales inconvenientes, las redes sociales presentan dos obstáculos o handicaps difíciles de contener: su gran capacidad de difusión de los mensajes, y la ausencia de modulación, que sí está presente en las relaciones cara a cara y que reduce la agresividad mediante un factor emocional. Existe una marcada tendencia al lucimiento y muchas veces, aun a costa de denigrar a los demás, se advierte una predisposición dentro de las redes sociales en orden a fomentar la competencia. De otro lado, los sentimientos más primitivos, huérfanos de toda reflexión, lejos de ser entendidos como algo denigrante son valorados como las operaciones más sólidas, pareciendo que el que sostiene la tesis más exaltada e intransigente es aquél que se halla cargado de razón, degenerando en un continuo círculo vicioso. Se marcan maniqueístas líneas de pensamiento, donde no se admiten excepciones que son contempladas como una especie de debilidad. Se crea un escenario donde se critica sistemática e inopinadamente a todos los miembros de un grupo técnico subcultura o tendencia ideológica, con el fin del logro de más adeptos. En los blogs periodísticos, la necesaria figura del moderador (en determinados foros implantados para evitar querellas por responsabilidades civiles subsidiarias) son miradas con un halo de recelo y desconfianza, muchas veces totalmente motivada porque son por lo común becarios desganados que se mueven con una completa irracionalidad y displicencia. Pero en los foros de opinión de las redes sociales esta figura es prácticamente inexistente y ello reconduce en una mayor dureza e irresponsabilidad en los comentarios. Los sofismas, las mentiras y los más burdos absurdos silogismos mentales encuentran eco en los foros, el problema surge en que en algunos casos estos mensajes cargados de odio recaen sobre sujetos histriónicos o pasionales.

 

 

Trastornos de personalidad detrás de las Redes Sociales

 

Desde ciertos grupos sociales, existe un planteamiento idealista, de tipo rousseauniano, que entiende que el ser humano tiende naturalmente al bien y que las barreras sociales son nocivas, pues el corazón humano individual es puro (mito del buen salvaje)(13) y no hay necesidad de frenos pues el hombre tiende naturalmente al bien, a lo correcto. Siguiendo este hilo de planteamiento nadie debería poner cotos o trabas a Internet como espacio de libertad. Junto a este planteamiento utópico y simplista que demanda para Internet una sana anarquía huérfana de regulaciones, pautas o reglas, la realidad científica advierte que cuando menos un grupo de personas estadísticamente nada desdeñable presenta rasgos anómalos en su personalidad tales como sociópatas o los denominados ?quizás demasiado gráficamente? «vampiros emocionales»(14), o más científicamente podemos enunciar a determinados individuos con trastornos histriónicos de personalidad(15), narcisistas, con trastornos obsesivos compulsivos, etc.), a los que cabe añadir personas con patologías mentales desatadas como la paranoia o la pedofilia. En estas personas, el uso de Internet como instrumento para destapar sus tendencias naturales de conducta puede tener unos efectos perversos, ya que fomentan y desencadenan y agudizan conflictos internos, y quizá con el contacto personal estos defectos podían ser detectados, e incluso algunas veces lo son, más basta que cambien de identidad o de nick para que vuelvan reforzados a las primitivas andadas. No se trataría pues de un simple juicio ético que nos indicaría que Internet puede ser manipulado por malvados para perversos fines, es que incluso personas que creen actuar rectamente son presa de una serie de patologías de comportamiento que intentan inocular a los demás. La postura pasiva que proclama la inmunidad de Internet frente al Derecho puede propiciar la marginación y el oprobio para individuo y colectivos relegándolos al oprobio, la estigmatización y el oprobio colectivo. El uso de la propaganda nazi por Joseph Goebbels contra el colectivo judío en el siglo xx debería hacernos recapitular sobre lo peligroso que puede ser ignorar o ningunear determinadas potencialidades negativas que cobija la esencia del ser humano.

 

El contraste con esta realidad patente convierte, a nuestro juicio, en vacuo el debate sobre si Internet debe ser sometido a mecanismos autorreguladores de control, parece obvio que deben existir al igual que lo hay en el uso de las autistas, de los aeropuertos, de la radiodifusión; el problema se halla en el cómo y en el quantum de intensidad que debemos imponer, para no instituir una reprobable censura. Tampoco se puede desconocer que una actitud correctora comporta una cierta pérdida de corolarios fundamentales de privacidad y, en muchos casos, de conflictos.

 

 

 

 (1)  El término «ciberespacio» proviene de la novela de William Gibson Neuromante. Vid. Gibson, William, Neuromante (trad. Arconada, José), Planeta, Barcelona, 1996. Neuromante es la primera novela de una trilogía compuesta, además, por Count Zero (1986) y Mona Lisa Overdrived (1988). Si bien comparten el mismo universo y algunos personajes, no tienen mucho que ver entre sí. El título original proviene del vocablo inglés «neuromancer» y surge de la composición de los términos; «neuro» (mental) y «mante» (sujeto o actor de «mancia», que significa adivinación y por extensión magia (ej.: nigromante, quiromante). Así tenemos «neuromante» como traducción directa de neuromancer. El ciberespacio de Gibson es un campo de aventuras para vaqueros cibernéticos. Se trata de hackers que consiguen información ilegal en la red por encargo de grandes consorcios y con tal fin se trasladan a Matrix.

(2)  En este Ortega Giménez afirma que «el hecho de que Internet o, si se quiere, el "Ciberespacio" ignora las fronteras, pues todas las relaciones privadas, con Internet, son transfronterizas, esto es potencialmente internacionales; segundo, Internet quiere que la información que pone a disposición de sus usuarios sea libre; tercero, Internet a pesar de haberse convertido en un fenómeno sin precedentes, no debemos olvidar que, en la práctica, no es más que un medio tecnológico; y, ... cuarto, Internet, desde sus inicios, ha realizado un importante esfuerzo por ser resistente a la regulación de los Estados». En «La Regulación de Internet» [Ortega Giménez, alfonso, Revista de Derecho Informático Alfa-Redi, núm. 061, agosto del 2003, <http://www.alfa-redi.org/enlinea.shtml>].

(3)  Como afirma Foucault bajo la palabra control se esconden transcendentes conceptos como «poder», «conocimiento», «normalización» y «disciplina», términos que deben ser objeto de análisis. (Foucault, Michele, «On Atica», Telos, núm. 19, 1974, pp. 154-161). Tan íntimamente están intrincadas estas dos realidades que para el autor francés la relación entre ambas es tautológica.

(4)  Toda organización humana comporta una acción estratégica mental proyectiva, la cual se sustenta sobre un determinado sistema de ideas encaminado no sólo para justificarse y legitimarse, sino también para otorgarle un sentido. Cuanto más compleja sea la organización de la sociedad más alto será su grado de simbolismo e inmaterialidad. Los ciudadanos ven como tangibles a través de los símbolos cuestiones que no dejan de ser ideas, un conjunto articulado de representaciones que se presentan en el imaginario en la doble dimensión espacio-temporal. El proyecto supone la diferenciación entre espacio per se y espacio producido (vid. Soja, Edward W., Postmodern geographies. The reassertion of space in critical social theory, Verso Press, Londres, 1989), así como entre durée y tiempo producido. El espacio producido es un espacio geopolíticamente dispuesto (cfr. Foucault, Michel, Arqueología del saber, Siglo xxi, México, 1991), mientras que el tiempo producido es un tiempo históricamente determinado (vid. Vattimo, Gianni, Ética de la interpretación, Paidós, Buenos Aires, 1992). De manera que el proyecto contiene la imagen de un «lugar-en-el-futuro» que justifica los procesos que desencadena la acción estratégica y que se recrea incesantemente en las representaciones imaginarias sociales.

(5)  Para Vattimo la sociedad en la que vivimos es consecuencia de una noción ficticia de la realidad que se deriva del resultado de estos incontables «entrecruzamientos» de informaciones más o menos manipuladas, de una contaminación de múltiples imágenes, interpretaciones y reconstrucciones que compiten entre sí, o que, de cualquier manera sin coordinación «central» alguna, distribuyen los media. (Vid. Vattimo, Gianni, La sociedad transparente. Paidós, Barcelona, 1992,p. 81). Por eso el ciudadano medio percibe como cierto y seguro aquello que se le ofrece como tal con el claro riesgo de dar por seguro algo que puede ser una visión más sesgada de la realidad. (Baste recordar la conocida experiencia de Orson Welles en su narración radiofónica en la CBS del episodio de The War of the Worlds el 30 de octubre de 1938 para percatarse la capacidad de manipulación que pueden tener los mass media sobre el conjunto de la población).

(6)  Vid. Bandura, Albert, Teoría del Aprendizaje Social, Espasa-Calpe, Madrid, 1987, pp. 219-220. En este sentido, Bandura nos recuerda que la televisión es un buen ejemplo de esta situación, en la que el aprendizaje a partir de imágenes presentadas forma en la gente impresiones sociales con las que tiene poco o ningún contacto. En este sentido, advierte: «Dado que el mundo de la televisión está lleno de personas indeseables y sin escrúpulos, la televisión puede distorsionar el conocimiento del mundo real».

(7)  La STS 372/2011 (2.ª), de 10 de mayo (Monterde Ferrer) sobre el grupo juvenil «Blood & Honour España» dedicada a la promoción y difusión de la ideología «skinhead» nacionalsocialista. En análogo sentido recientemente la STS (2.ª) de 7 de febrero de 2012 (Jiménez García) confirmó la sentencia 2009 de la SAP de Madrid (Sec. 7.ª), de 16 de julio de 2009 que decretaba disolución del grupo juvenil neonazi «Hammerskin-España», al considerar que su fin era extender el odio y la violencia racista, y ha ratificado las condenas de un año y medio y dos años y medio de cárcel impuestas a quince de sus miembros. La sentencia ratificó la disolución de este grupo neonazi, y ordenó el cese de todas sus actividades al estimar que había incurrido en un delito de asociación ilícita, ya que su finalidad era propagar el odio y la violencia xenófoba. El TS, al rechazar el recurso de los condenados, señaló que «es tan patente el discurso del odio que predica Hammerskin-España que incluso el término "odio" aparece proclamado escrito en los nudillos de la mano de uno de los recurrentes».

(8)  Como infraestructura de comunicación, Internet se nos presenta como una «red de redes», una red gigantesca que interconexiona innumerables grupos de ordenadores, miles de redes que conectan entre sí a millones de personas anónimas, sin importar el tiempo ni la distancia. El resultado es una red global, masiva y omnipresente, un sistema de comunicación internacional y descentralizado. (Vid. Negroponte, Nicholas, El mundo digital, Ediciones B, Barcelona, 1999, p. 215).

(9)  El IP es la señal identificativa de un ordenador personal en relación a Internet, lógicamente cuando se actúa desde ordenadores familiares es un punto de referencia básico. Una dirección IP puede señalar a un router a través del cual pueden salir a Internet diversos ordenadores conectados en red, en lo que es conocido como una LAN (Local Area Network). Así, el apartado III de la Exposición de Motivos de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y el Comercio Electrónico (LSSICE) impone a los prestadores de servicios (ISPs) el «deber de colaboración para impedir que determinados servicios o contenidos ilícitos se sigan divulgando. Las responsabilidades que pueden derivar del incumplimiento de estas normas no son sólo de orden administrativo, sino de tipo civil y penal, según los bienes jurídicos afectados y las normas que resulten aplicables»).

(10)  Ref. Montanelli, Indro, Historia de los griegos, Planeta, Barcelona, 2009, p. 236.

(11)  Así, López Ortega escribe que la generalización del uso de Internet, su fácil acceso y la progresiva utilización por los menores de este sistema de comunicación ha generado una preocupación creciente por los contenidos. No es posible ignorar que algunas informaciones que se difunden a través de la red pueden ser perjudiciales o criminales, ya que, en último término, todos los delitos que pueden ser cometidos a través de un medio de comunicación pueden ser realizados a través de Internet. La pornografía infantil, los atentados contra el honor y la provocación al odio y a la violencia racial son hechos que nuestro ordenamiento sanciona penalmente y que, lógicamente, pueden encontrar en la red nuevas vías para su realización, si no existe un adecuado sistema de responsabilidad (vid. López Ortega, Juan José, «Libertad de expresión y responsabilidad por los contenidos en Internet», Cuadernos de Derecho Judicial, núm. 10, 2001, p. 84).

(12)  Como ventajas de las redes sociales se pueden citar las posibilidades de reencuentro con conocidos. Con la oportunidad de integrarse a través de flashmobs (reuniones breves en línea con fines lúdicos y de entretenimiento con el propósito de movilizar a miles de personas). Excelentes para propiciar contactos afectivos nuevos como: búsqueda de pareja, amistad o compartir intereses sin fines de lucro. Se posibilita el poder compartir momentos especiales con las personas cercanas a nuestras vidas. En un mundo global se diluyen fronteras geográficas y sirven para conectar gente sin importar la distancia. Perfectas para establecer conexiones con el mundo profesional. Se facilita la posibilidad de tener información actualizada acerca de temas de interés, además permiten acudir a eventos, participar en actos y conferencias. La comunicación puede ser en tiempo real. Pueden generar movimientos masivos de solidaridad ante una situación de crisis, y de concienciación social ante determinadas situaciones de desamparo. Generan la posibilidad de enriquecerse admitiendo nuevos miembros y de contactar con personas con similares aficiones o tendencias personales.

(13)  Satirizado tanto por la biología moderna (Lorenz, Malinownski, etc.) como por la literatura baste recordar El señor de las moscas (Lord of the flies), la célebre novela de William Holding que se centra en desmontar este mito, de modo semejante a Cervantes, que escribió el Quijote para caricaturizar los libros de caballería del Medioevo.

(14)  Vid. Sarhan Assy, Elías/Bernstein, Albert J., Vampiros emocionales (tr. y dir. Bernstein, Albert J.), Editorial Edaf, 1.ª ed., 2001, 304 pp.

(15)  Las personas con un trastorno histriónico de la personalidad (THP) se caracterizan por una emocionalidad excesiva y gran tendencia a llamar la atención de los demás por medio de una conducta llamativa y espectacular. Buscan constantemente o exigen el elogio, apoyo y aprobación de los demás.

 

Artículo publicado en el portal Jurídico Lex Nova

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