Efectos de las condiciones suspensivas

Lunes, 12 de octubre de 2015

 

Efectos de las condiciones suspensivas

 

Autor: Dres. Iván Torres Proaño y Cecilia Salazar Sánchez

Hemos manifestado una y otra vez que el derecho en las obligaciones con condición suspensiva está suspenso a la ocurrencia o no del hecho futuro o incierto. Dadas estas características, los efectos de las condiciones suspensivas son:

a. El derecho está suspenso a la ocurrencia o no del hecho futuro e incierto, en tal virtud nada puede exigir el acreedor mientras penda la condición, tal como lo dice el artículo 1501 C.C., cuando manda que no puede exigirse el cumplimiento de la obligación condicional, sino verificada la condición totalmente.

Todo lo que se hubiere pagado antes de efectuarse la condición suspensiva, podrá repetirse mientras no se hubiere cumplido.

Este mismo sentido sigue el artículo 1106 C.C., al advertir claramente que las asignaciones testamentarias bajo condición suspensiva, no confieren al asignatario derecho alguno, mientras pende la condición, sino el de pedir las providencias conservativas necesarias; a tal punto que si el asignatario muere antes de cumplirse la condición, no transmite derecho alguno.

b. No tiene derecho a los frutos generados durante el tiempo en que pende la condición, a decir de Alessandri[i] esto constituye una excepción al principio de retroactividad en las obligaciones condicionales que ha seguido el Código Civil chileno y por ende el ecuatoriano.

c. Exigir las medidas de conservación necesarias, siendo el único derecho al que tiene mientras pende la condición, pues no puede ejecutar ningún acto que se traduzca en el ejercicio de otros derechos como la ejecución forzada de la obligación, ni de los actos propios del dominio como el use o el goce de la cosa.

d. El tiempo de prescripción de la obligación no corre mientras pende la obligación, pues hasta ese entonces la misma no es exigible.

e. El derecho suspenso por una condición, se transmite a sus herederos; y lo mismo sucede con la obligación del deudor, en aplicación de la regla general en los contratos. Esta regla sin embargo, no se aplica a las asignaciones testamentarias, ni a las donaciones entre vivos, por disposición literal del artículo 1508 del C.C. que dice a la letra:

El derecho del acreedor que fallece en el intervalo entre el contrato condicional y el cumplimiento de la condición, se transmite a sus herederos; y lo mismo sucede con la obligación del deudor. Esta regla no se aplica a las asignaciones testamentarias, ni a las donaciones entre vivos. El acreedor podrá solicitar durante dicho intervalo las providencias conservativas necesarias.

f. El artículo 1506, establece que si el que debe una cosa mueble a plazo, o bajo condición suspensiva o resolutoria, la enajena, no habrá derecho de reivindicarla contra terceros poseedores de buena fe.

g. El artículo 1507 C.C. dice si el que debe un inmueble bajo condición lo enajena, o lo grava con hipoteca o servidumbre, no podrá resolverse la enajenación o gravamen, sino cuando la condición constaba en el título respectivo, inscrito, u otorgado por escritura pública.

Un último efecto que se discute en la doctrina respecto de las condiciones suspensivas, es si éstas tienen o no efecto retroactivo, lo que se ha conocido con el nombre de doctrina de la retroactividad, cuyos principales defensores son Alessandri, Planiol y Ripert; quienes consideran que ésta ha sido recogida como regla general en el Código Civil, por las siguientes consideraciones: ?

1) La transmisión de los derechos del acreedor condicional a sus herederos;

2) Si se paga algo, pendiente la condición, y después ésta se cumple, no habrá acción de repetición;

3) Si una ley posterior modifica el contrato condicional, no lo afectaría, porque ya sería derecho adquirido;

4) Las enajenaciones o los derechos reales establecidos por las personas que tiene la cosa bajo condición, caducarían; y,

5) Sí le concede una hipoteca respecto de un crédito condicional, ella regirá con efectos retroactivos desde el momento de celebrarse el contrato[ii].

Opuestos a esta corriente encontramos autores como Somarriva, quien sostiene que no fue intención del legislador plantear la retroactividad como regla general, pues no hay disposición expresa en ese sentido, como sí lo tiene el Código Francés, y enuncia una serie de disposiciones de las cuales se desprendería que la famosa doctrina de la retroactividad no es una regla general, sino que el legislador ha previsto la misma de forma excepcional en artículos puntuales del Código Civil.

Tomaremos las disposiciones utilizadas por Somarriva[iii], aplicadas a nuestro Código Civil, dado la similitud con el chileno. Las disposiciones por las cuales Somarriva afirma que no hay teoría de la retroactividad son:

·        El artículo 1502 C.C. que establece el riesgo de la cosa que se debe en una obligación condicional. Si la doctrina retroactiva fuera aplicable, el riesgo de la cosa lo sufriría el acreedor y no el deudor, como manda la norma.

·        El artículo 1504 C.C. que hace referencia a los frutos percibidos mientras la condición está pendiente y que manda que los frutos percibidos durante la misma, no se deberán. Artículo referente a la condición resolutoria. Por su parte el artículo 1106 C.C. sobre las condiciones testamentarias, establece que cumplida la condición, no tendrá derecho a los frutos percibidos en el tiempo intermedio, si el testador no se los hubiere expresamente concedido.

·        Los artículos 1506 y 1507 C.C. en cuanto hacen subsistir la enajenación y la hipoteca cuando hay buena fe, son una muestra de que no se aplica retroactividad. Compartimos el criterio de Somarriva en afirmar que la retroactividad no puede ser considerada una regla general, pues no hay disposición expresa que lo mande, lo cual no puede sustraerse del texto legal, porque con una análisis sistemático del Código, no se desprende esa intención en el legislador

 

Artículo publicado en el Libro ?De las Obligaciones y Contratos Civiles?.  Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones

 

 



[i] Alessandri hace un análisis extenso para sostener esta afirmación, indicando que es espíritu del Código Civil el de otorgarle retroactividad a las obligaciones condicionales, para ellos refiere el ejemplo del diferimiento de los derechos del que está por nacer, entendiéndose que los derechos están suspensos hasta que el nacimiento se efectúe. Y si el nacimiento sucede, entrará el recién nacido en el goce de dichos derechos, como si hubiese existido al tiempo en que se definieron. Hace alusión también al artículo de la hipoteca, cuyo similar ecuatoriano es el artículo 2315 C.C., cuando dice que la hipoteca podrá otorgarse bajo cualquiera condición, y desde o hasta cierto día. Otorgada bajo condición suspensiva o desde día cierto, no valdrá sino desde que se cumpla la condición o desde que llegue el día; pero cumplida la condición o llegado el día, su fecha será la misma de la inscripción. Y finalmente, si la condición no operara retroactivamente, como se explicaría el hecho de que las enajenaciones y gravámenes consentidos por el deudor condicional caduquen, y se validen los constituidos por el acreedor condicional, mientras la condición estaba pendiente, una vez que esta se cumpla. Solo por el efecto retroactivo que produce la condición. Página 190. Este criterio es compartido con Borda y casi toda la doctrina así lo señala.

[ii] Vodanovic, Antonio, Ob. Cit., página 67.

[iii] Vodanovic, Antonio, Ob. Cit., página 71.

 

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