REFORMAS AL CÓDIGO CIVIL Y LA UNION DE HECHO

Lunes, 27 de julio de 2015

REFORMAS AL CÓDIGO CIVIL Y LA UNION DE HECHO

 

Autor: Dra. Mariana Yépez Andrade

 

INTRODUCCIÓN:

 

La unión de hecho es una opción, por lo que el Estado tiene el deber de protegerla y regularla como una de las formas de constitución de la familia, que es la célula fundamental o el núcleo mismo de la sociedad,  cuya existencia es anterior al Estado.

 

Con el transcurso del tiempo, se han superado criterios de que las uniones de hecho son contrarias a las buenas costumbres y a la moral. En la actualidad se las han reconocido socialmente, siendo múltiples los factores que motivan a dos personas a vivir juntas sin que medie el matrimonio,  entre ellos de orden económico, ideológico, cultural, religioso, etc., de manera que  ya no se admite la diferenciación entre familia legítima e ilegítima, pues su concepción jurídica ha cambiado. Para nadie es desconocido el desarrollo que ha tenido la unión libre, desplazando en cierto modo al matrimonio.

Según nuestra legislación nacional vigente, la unión de hecho está dada por la voluntad  de dos personas libres de vínculo matrimonial, para establecer un hogar común similar al matrimonio, sin ninguna solemnidad contractual, pero si cumpliendo ciertos requisitos. Esta unión genera derechos y obligaciones entre los convivientes, respecto de los hijos y de los bienes.

DESARROLLO LEGISLATIVO DE LA UNIÓN DE HECHO EN ECUADOR:                    La Constitución aprobada en el Referéndum del 15 de enero de 1978,  introduce como una novedad la unión de hecho pero no la equipara con el matrimonio, lo que se infiere del texto del artículo 25: ?La unión estable y monogámica de un hombre y una mujer, libres de vínculo matrimonial con otra persona, que formen un hogar de hecho, por el lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, da lugar a una sociedad de bienes, que se sujeta a las regulaciones de la sociedad conyugal, en cuanto fueren aplicables, salvo que hubieren estipulado otro régimen económico o constituido en beneficio de sus hijos comunes patrimonio familiar.?

En consecuencia, éste es el primer marco jurídico sobre la unión de hecho, desde luego que antes varias resoluciones de la Corte Suprema de Justicia habían sentado las bases para su legalización.

En tal virtud, se reconoce legalmente el efecto patrimonial de esa unión, cuya finalidad se limitaba a proteger los bienes de quienes la conformaban, así como en beneficio de los hijos  nacidos dentro de  esa unión extramatrimonial.

 

Con este  precedente, se dictó la Ley 115 que se publica en el Registro Oficial No. 399 de 29 de Diciembre de 1982, la misma que establece la unión de hecho como una institución jurídica, tutelando  así a las parejas que no habían contraído matrimonio y que por tanto carecían de legitimidad y se desarrollaban sin protección legal, ya sea respecto de la situación de los hijos y especialmente de las mujeres que no gozaban de ningún derecho cuando terminaba la unión, pese a que con su trabajo ayudaban a formar un patrimonio al que no podían acceder, ni ellas ni sus hijos.

 

Esa ley fue más allá de la Constitución y permitió que las Uniones de Hecho produzcan efectos jurídicos.  Tiende a regular la filiación de los hijos nacidos dentro de las mismas; para lo cual  exige  que deben ser estables y monogámicas por un lapso de más de dos años, que estén constituidas  entre un hombre y una mujer, siempre que se encuentren libres de vínculo matrimonial anterior con otra persona, además que cumplan con las finalidades del matrimonio: (que hoy han sido eliminadas) vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente, dando origen de esta manera a la sociedad de bienes.

 

La Constitución Política de la República del Ecuador, aprobada en 1998 recogió la ley 115, y estableció en la sección 3º. ?De la familia?, del capítulo  IV ?De los derechos Económicos, Sociales y culturales? título III, De los Derechos, Garantías y Deberes,  y en el artículo 37 declaraba que el Estado reconocerá y protegerá a la familia como célula fundamental de la sociedad,   la que se constituirá por vínculos jurídicos o de hecho y que se basará en la igualdad de derechos y oportunidades de sus integrantes.

 

Este artículo,  va más allá del antecedente legal de reconocimiento de las uniones de hecho como sociedades de bienes, hacia el reconocimiento de una forma de constituir una familia, y más aún en el artículo 38 de la propia Constitución, con claridad se refiere al ?hogar de hecho?, y a lo equipara al matrimonio respecto de los derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio, inclusive en lo relativo a la presunción legal de paternidad, y a la sociedad conyugal.

 

Por efecto de la Codificación del Código Civil (R. Of. S de 24 de junio del 2005), la Ley que regulaba  las Uniones de Hecho se incorporó al libro I ?De las personas?, título VI ?De las Uniones de Hecho?, a partir del Art. 222, constando en 11 artículos.

 

La Constitución de la República vigente desde  2008, en el artículo 67 reconoce a la familia en sus diferentes tipos, y define al matrimonio como ?la unión entre hombre y mujer, que se fundará en el libre consentimiento de las personas contrayentes y en la igualdad de sus derechos, obligaciones y capacidad legal??

 

El artículo 68 reconoce además a la unión estable y monogámica  entre dos personas libres de vínculo matrimonial que forman un hogar de hecho y, establece que ese hogar de hecho debe ser por el lapso,  condiciones y circunstancias que señale la ley, y que generará los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas mediante matrimonio.

 

En consecuencia, se reducen las condiciones para la existencia de la unión de hecho: que  sea estable, y monogámica, además del lapso y circunstancias que determine la ley.

 

La norma constitucional en el artículo 68 aumentó la protección jurídica de las uniones de hecho, ya que reconoce que puede formarse no solamente por un hombre y una mujer, sino por parejas del mismo sexo, lo que constituye una reforma sustancial.

La unión de hecho no solamente generaba  fines patrimoniales, sino también efectos similares al matrimonio, a la seguridad social, y en lo relativo al  impuesto a la renta, conforme consta en los artículos 222-232 del Código Civil.

 

En la aplicación práctica existía problemas y más bien creo que confusión legal, en vista de que la Constitución prevalece pero advertimos una contradicción con el artículo 222, por lo que la reforma dada era imprescindible.

 

DE LAS REFORMAS AL CÓDIGO CIVIL:

En las últimas reformas al Código Civil, se introducen cambios al régimen de la sociedad de hecho, las cuales son importantes porque constituyen la base de la aceptación de un nuevo estado civil.

 

Tales reformas en esta materia se efectivizan principalmente en los Arts. 222, 223, 230, 233 y 332, así como el art. 26 de la Ley de Registro Civil. (Ley Reformatoria al Código Civil, publicada en el segundo suplemento del Registro Oficial 526, de 19 de junio del 2015), disposiciones de las cuales aparece:

 

1.- Significado, características y efectos de la Unión de Hecho:

1.1. La  Unión de hecho, según el artículo 222 vigente,  es  la unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial, y mayores de edad; lo que significa:

       a)  que la unión de hecho puede estar constituida por parejas del mismo sexo, quienes deben cumplir requisitos a fin de gozar de las garantías legales;

b)     que la unión debe ser estable y monogámica; es decir firme, sólida y, que quienes la conforman no  tengan  otra unión;

c)      que los constituyentes sean por lo menos 18 años de edad;  y,

d)     que las dos personas sean solteras, divorciadas o viudas;

 

1.2. Que el hogar de hecho, genera los mismos derechos y obligaciones que tienen las familias constituidas  mediante matrimonio, y da origen a una sociedad de bienes.

 

2.- Formalización de la Unión de Hecho:

Existen diversos caminos legales para legitimar una Unión de Hecho, los cuales no implican dificultad cuando existe acuerdo de voluntades entre los convivientes, siempre que cumplan los requisitos establecidos en el art. 222 del Código Civil Ecuatoriano; sin embargo, el acuerdo de voluntades usualmente no sucede y entonces necesariamente se debe presentar una demanda ante un Juez del domicilio del demandado. Según el art. 234 numeral 2 del Código Orgánico de la Función Judicial, los jueces competentes son los de familia, mujer y adolescencia.

 

Se torna un poco más complicado más no imposible cuando un conviviente ha fallecido y en vida no se ha legitimado de ninguna manera la Unión de Hecho, ya que se debe demandar a los herederos conocidos y presuntos del conviviente fallecido.

 

Para que el hogar de hecho surta efectos necesita ser formalizado acorde con lo que se consigna a  continuación:

2.1.  Si fuere voluntario, ante la autoridad competente en cualquier tiempo, o sea ante el Notario, quien tiene esta facultad amparado en el art.18 numeral 26 de la Ley Notarial que le confiere la facultad de ?Solemnizar la declaración de los convivientes sobre la existencia de la unión de hecho, previo el cumplimiento de los requisitos establecidos en el artículo 222 del Código Civil. El Notario levantará el acta respectiva, de la que debidamente protocolizada se conferirá copia certificada a las partes.?

    

Por otra parte, de acuerdo con la disposición reformatoria décima quinta del Código Orgánico General de Procesos, que reforma el precitado art. 18 de la Ley Notarial, una de las atribuciones exclusivas de los Notarios, que se precisa en el numeral 32 es: ?Receptar la declaración juramentada sobre estado civil cuando éstas la requieran, con el objeto de tramitar la posesión notoria del estado civil.?

 

2.2. ?En caso de controversia o para efectos probatorios, se presumirá que la unión es estable y monogámica, transcurridos al menos dos años de esta. (Art. 223)

 

Si bien es verdad que el anterior artículo 223 también creaba una presunción legal sobre la unión de hecho, condicionándola a ciertas circunstancias; el nuevo texto de esa norma determina tal presunción sobre la forma de la unión: estable y monogámica, pero siempre que hayan transcurrido por lo menos dos años. El Juez para establecer la existencia de esta unión considerará las circunstancias o condiciones en que ésta se ha desarrollado, lo que significa que de ese modo puede ir desvaneciéndose dicha presunción.

 

El artículo 223 establece además una regla de valoración de la prueba, cual es la sana crítica, que se aplicará para justificar dos temas principalmente: la unión estable y monogámica por dos años; que las personas que forman la unión sean mayores de edad y que no se encuentren incursos en las causas de nulidad del matrimonio previstas en el artículo 95 del Código Civil, reformando igualmente.

 

En caso de que uno de los convivientes se oponga a legalizar la Unión de Hecho, por no tener la voluntad de hacerlo o estar incapacitado de ello, o por haber fallecido, el otro conviviente deberá presentar su acción en la Unidad Judicial de Familia en contra de su pareja o de sus herederos.

 

Sobre esta materia, es preciso mencionar que la falta de registro de las uniones de hecho ocasiona dificultades para probar la existencia de las mismas, cuando se produce la separación y realizar  la distribución de los bienes adquiridos durante la unión.  En ese sentido, la Organización Panamericana de la Salud considera que situaciones de esa naturaleza amenazan y provocan violación de derechos de propiedad, que la denomina violencia patrimonial. (Jackeline Contreras Díaz, Derechos Patrimoniales de la Mujer FLACSO-ECUADOR -2011.p.5).

 

3.- Administración ordinaria de la sociedad de bienes formada por la Unión de Hecho:

Es destacable el cambio de la legislación incluida en el artículo 230 que obliga a la designación del administrador de la sociedad de bienes, ya sea por instrumento público o por declaración al inscribir esa unión, por tanto se ha eliminado la posibilidad de que el hombre tenga obligatoriamente la administración ordinaria de la sociedad, o en el supuesto de que se forme por personas  del mismo sexo, una de ellas se imponga para obtener tal administración.

 

Esta es indudablemente una expresión de la igualdad de los cónyuges en el matrimonio y consecuentemente de los convivientes en la unión de hecho.

Los problemas sobre la disposición de los bienes de la unión de hecho  equiparable a la sociedad conyugal han sido superados con las reformas, pues es un requisito indispensable que la pareja escoja al administrador, y no se deja abierta la posibilidad de que siempre sea el hombre, o un conviviente predeterminado.

4.- Presunción de paternidad:

Art. 233: ?El hijo que nace después de expirados los ciento ochenta días subsiguientes al matrimonio, se reputa concebido en él, y tiene por padre al marido, quien podrá impugnar la paternidad mediante el examen comparativo de los patrones de bandas o secuencias de ácido desoxirribonucleico (ADN).

Esta presunción se extenderá al conviviente en los casos de unión de hecho que reúna los requisitos previstos en este Código.?

 

Este artículo debe ser interpretado en forma sistémica con los artículos 246 y 249, que deben ser aplicados.

 

5.- Se ha establecido la unión de hecho como un estado civil:

Así lo reconoce el nuevo artículo 332 del Código Civil,  al indicar que el estado civil de casado, divorciado, viudo se prueban con las  copias de las actas de Registro Civil.

En íntima relación con esta  norma, se encuentra la disposición reformatoria  de la Ley que modifica el Código Civil,  que sustituye el artículo 26 de la Ley de Registro Civil, Identificación y Cedulación, la que determina que entre los registros está el de Uniones de Hecho.

 

 

TERMINACIÓN DE LA SOCIEDAD DE BIENES:

Las Uniones de Hecho legitimadas, dan origen a una sociedad de bienes, la cual termina por las causas consignadas en el art. 226 del Código Civil:

 

a) Por mutuo consentimiento expresado por instrumento público o ante un juez de lo civil.

b) Por voluntad de cualquiera de los convivientes expresado por escrito ante el juez de lo civil, la misma que será notificada al otro, en persona, o mediante tres boletas dejadas en distintos días en su domicilio.

c) Por el matrimonio de uno de los convivientes con una tercera persona; y,

d) Por muerte de uno de los convivientes.?

 

Conviene indicar que el Código Orgánico de la Función Judicial otorga la competencia para esos temas a los Jueces y Juezas de Familia.

 

No obstante, los dos primeros literales de este artículo han sido sustituidos por la quinta disposición reformatoria del Código Orgánico General de Procesos, del siguiente modo:

?a) Por mutuo consentimiento expresado por instrumento público o ante una jueza o un juez de la familia, mujer, niñez y adolescencia.

b) Por voluntad de cualquiera de los convivientes expresado por escrito ante la jueza o el juez competente, en procedimiento voluntario previsto en el Código Orgánico General de Procesos.?

 

Por lo demás, el  artículo 334 de este cuerpo normativo que entrará en vigencia en mayo del 2016, establece que la terminación de la unión de hecho por mutuo consentimiento se someterá al procedimiento voluntario, cuya sustanciación se detalla en el artículo 335.

 

OTROS DERECHOS QUE SE DERIVAN  DE LA UNIÓN DE HECHO:

Además de los derechos entre los convivientes respecto  de los hijos, de los bienes de la sociedad, y en la sucesión hereditaria,  existen otros  que se derivan de la  Unión de hecho legitimada:

1.- Los determinados en el art. 232 del Código Civil:

1.1.  Los beneficios del Seguro Social; y,

1.2.  El subsidio familiar y demás beneficios sociales establecidos para el cónyuge.

 

2.  Los señalados en el Código del Trabajo, como en los arts. 42 numeral 30, que concede la licencia con remuneración completa al trabajador en caso de fallecimiento de su cónyuge o conviviente; y, el artículo 97 inciso tercero, sobre la participación de las utilidades.

 

3. Es obvio que los convivientes  pueden  constituir patrimonio familiar para sí y en beneficio de sus descendientes, al tenor de los  Arts. 225 y 837 del Código Civil.

 

4. Los derechos sucesorios  que le corresponde al cónyuge sobreviviente se aplicarán de igual forma para el conviviente, incluso en lo relacionado a la porción conyugal,  según  las reglas establecidas en el Código Civil, acorde con el artículo 231 de este cuerpo legal.

 

CONCLUSIÓN:

La ley reformatoria al Código Civil, publicada en el Segundo Suplemento del Registro Oficial 526 de 19 de junio del 2015, considera que ?los derechos de libertad contemplados en el artículo 68 de la Constitución de la república, determinan que la unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho, por un lapso y bajo las condiciones y circunstancias que señale la ley, generará los mismos derechos y obligaciones que tienen familias constituidas mediante matrimonio.?

 

Con ese antecedente, se da un nuevo texto del artículo 222 del Código Civil, conforme ya se ha señalado  y se introducen otros cambios  que fortalecen a la unión de hecho,  acogiendo la norma constitucional contenida en el artículo 68, que  amplía a personas del mismo sexo.

 

Es indudable que esta reforma y las de los artículos 223, 230 y 233 son muy importantes, pero todavía quedan muchos temas que tratar, como el derecho del conviviente a los alimentos congruos,  la suspensión de la patria potestad, el reconocimiento de los hijos etc., pues la unión de hecho conlleva  deberes recíprocos de los convivientes dentro de la estabilidad y la monogamia, cuya relación es similar a lo que sucede en el matrimonio.

 

La Unión de Hecho es una institución del Derecho de Familia que regula las relaciones familiares paralelamente al matrimonio,  y difiriere solo en sus aspectos formales. Es una expresión de la voluntad establecida por la Ley, con sustento constitucional, e incluso está garantizada con la presunción de su existencia.

Quito, julio del 2015.

 

Dra. Mariana Yépez Andrade,

marianayepez@uio.satnet.net

 

 

 

 

 

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