El Modelo Neoconstitucionalista de Ciencia Jurídica

Martes, 14 de abril de 2015

El Modelo Neoconstitucionalista de Ciencia Jurídica

 

 

Autor: Giovanni Battista Ratti*

 

Discurso jurídico en los Estados Constitucionales. Características.

 

El modelo más à la page de ciencia jurídica de la cultura contemporánea es sin duda el modelo elaborado por el neoconstitucionalismo, que defiende una concepción de la ciencia muy alejada de la propugnada por la epistemología moderna. El discurso científico en el ámbito jurídico, por lo menos en los estados constitucionales, se caracterizaría por ser (1) valorativo/prescriptivo, (2) ?ordenadora? y (3) no predictivo, sino ?aplicativo?.

 

El carácter valorativo del Derecho Neoconstitucionalista

 

Una de las tesis básicas de la meta-ciencia neoconstitucionalista es que no se puede identificar el derecho (o, mejor, su contenido) sin valorarlo[1]. Han sido proporcionados diferentes argumentos a los efectos de justificar dicha tesis. Los más importantes me parecen los cuatro siguientes:

 

·        Como el derecho es una práctica social consistente en justificar, o proporcionar razones, en relación con decisiones coactivas, no podemos dar cuenta de dicha práctica justificativa sin comprometernos con ella, apoyándola con ulteriores razones[2].

·        Como la gran mayoría de (o incluso todas) las normas jurídicas son ?derrotables?, esto es sujetas a excepciones implícitas no susceptibles de enumeración exhaustiva, debido a la influencia de la moral sobre la determinación del contenido de los principios constitucionales, no podemos determinar cuáles son los defeaters de las normas jurídicas si no nos comprometemos con una cierta concepción de la moral que nos permita identificar todos los ?hechos operativos? de dicha norma[3].

·        Como no hay distinción real entre lenguaje y meta-lenguaje, entre ética y meta-ética, entre enunciados del derecho y enunciados sobre el derecho, cualquier enunciado aparentemente ?neutral? (detached) sobre la solución de una cierta cuestión jurídica es en realidad una oración interna, de carácter preceptivo, que recomienda que dicha solución sea efectivamente aplicada o escogida[4].

·        En los estados constitucionales de derecho, la ciencia jurídica debe ser una ?ciencia militante?, ya que su tarea consiste (no ya en limitarse a describir hechos, sino) en adherirse a los valores constitucionales, dándoles plena actuación.[5]

 

Ciencia Jurídica ?Ordenadora?

 

El neoconstitucionalismo, además de ser necesariamente una ciencia jurídica valorativa, sería también una ciencia ?ordenadora?, por las siguientes razones[6]:

 

·        El neoconstitucionalismo, en general, asume que un sistema reconstruido sobre la base de los principios fundamentales no contiene verdaderos conflictos. Sin embargo, este resultado se debe a la tarea de ?sistematización? de los juristas realizada con materiales jurídicos de distinto tipo.

 

·        Como es sabido, el neoconstitucionalismo sostiene una distinción fuerte entre dos tipos de normas: reglas y principios. Las primeras se aplicarían tajantemente, de manera ?todo-o-nada?, mientras que las segundas tendrían la dimensión del peso y requerirían un proceso de ponderación y concreción para poder ser aplicadas. Es preciso, por consiguiente, distinguir entre diversas situaciones en las que pueden subsistir conflictos entre normas en el ámbito de un sistema jurídico (i) conflictos entre principios, (ii) conflictos ?mixtos? entre un principio y una regla, (iii) conflictos entre reglas. Según el neoconstitucionalismo, los conflictos ?mixtos? son siempre traducibles en uno de los dos otros tipos de conflictos y por lo tanto no merecen acá un examen pormenorizado.

 

?Interpretación Conforme?, ?Necesaria Coherencia?, y ?Necesaria Completitud?  de las disposiciones legislativas

 

El neoconstitucionalismo, en cambio, suele caracterizarse por sostener que no hay real conflicto entre principios, ya que el conflicto entre ellos concierne solo a casos individuales y no conlleva nunca la perdida de validez de uno de los dos principios, so pena de vaciar de contenido axiológico el sistema jurídico. Como es sabido, el conflicto entre reglas es usualmente solucionado por los juristas por medio de uno de los tradicionales criterios de solución de los conflictos que conllevan la invalidez, la abrogación o la inaplicabilidad de la norma que sucumbe en el proceso de solución de la antinomia. Sin embargo, el método para evitar las antinomias entre reglas que propone el neoconstitucionalismo es más bien el argumento a cohaerentia, que recomienda al intérprete que asigne a las fuentes jurídicas significados que no conduzcan a un conflicto normativo. Una aplicación particularmente importante de esta estrategia se encuentra en la llamada ?interpretación conforme? de las disposiciones de rango legislativo respecto de la de rango constitucional. Según el neoconstitucionalismo, un intérprete competente está siempre en condiciones de ?coherentizar? los materiales jurídicos mediante el uso del argumento a cohaerentia.

 

El neoconstitucionalismo sostiene, además de la tesis de la ?necesaria coherencia? de los sistemas jurídicos, también la tesis de la necesaria completitud: un sistema coherente de valores y principios es también completo, ya que en el conjunto general de los valores y principios que caracterizan el ordenamiento siempre es posible encontrar una respuesta para todo caso. Esto se realiza sobre todo mediante la llamada ?sobre-interpretación? o ?hiper-interpretación? de las disposiciones constitucionales, aquella actividad que tiene el resultado de no dejar espacios vacios de derecho constitucional, creando nuevos derechos a partir de los ya existentes. Por esta razón, tal y como ocurría con las antinomias, las lagunas solo se dan al nivel de las reglas, pero no al nivel de los principios.

 

Carácter Predictivo de la Ciencia Jurídica

 

¿Tiene carácter predictivo la ciencia jurídica tal y como es concebida por el neoconstitucionalismo? Evidentemente, la respuesta no puede que ser rotundamente negativa, ya que la actividad relatada por el neoconstitucionalismo no es descriptiva de ?fenómenos jurídicos?, sino que es ?constructiva? de dichos fenómenos. Si es útil y relevante para la práctica no es por la razón que permite predecir las decisiones judiciales, sino porque propone directamente modelo de decisiones justificadas a los órganos de la aplicación judicial. Sin embargo, no dice absolutamente nada acerca de si dichos modelos serán adoptados o no por los tribunales.

 



* Profesor de Filosofía del Derecho, Instituto Tarello para la Filosofía del Derecho, Departamento de Derecho, Universidad de Génova (Italia).

[1] Esta, dicho sea de paso, es también una de las tesis centrales del iusnaturalismo metodológico contemporáneo, encarnado por John Finnis. Al respecto, véase la interesante discusión en B. Leiter, Naturalismo y teoría del derecho, cit., pp. 222 y ss.

[2] M. Atienza, El Derecho como argumentación, cit., p. 60: «el derecho puede verse [...] como una compleja institución volcada hacia la resolución (o tratamiento) de conflictos por medios argumentativos». Y todavía: «En realidad, no hay práctica jurídica que no consista, de manera muy relevante, en argumentar, incluidas las prácticas teóricas. ¿Acaso no puede verse la dogmática jurídica como una gran fábrica de argumentos puestos a disposición de quienes se ocupan de la creación, aplicación e interpretación del derecho? Y si la experiencia jurídica consiste de manera tan prominente en argumentar, ¿no parece inevitable que la teoría del derecho tenga que construirse en muy buena medida como una teoría de la argumentación jurídica?».

[3] J.J. Moreso, Legal Defeasibility and the Connection between Law and Morality, en J. Ferrer Beltrán, G.B. Ratti (eds.), The Logic of Legal Requirements, cit., pp. 234 y ss.

[4] R. Dworkin, ¿Realmente no hay respuesta correcta en los casos difíciles?, en P. Casanovas y J.J. Moreso (eds.), El ámbito de lo jurídico, Barcelona, Crítica, 1994; Id., Objectivity and Truth: You?d Better Believe it, en ?Philosophy & Public Affairs?, 25, 2006.

[5] G. Zagrebelsky, Leopoldo Elia. Lo scienziato che ha servito la costituzione, en ?La Repubblica?, 7 de octubre de 2008, p. 45. Esta es una tesis que el neoconstitucionalismo principialista parece compartir con el neoconstitucionalismo garantista de Ferrajoli: al respecto, véase R. Guastini, Rigidità costituzionale e normatività della scienza giuridica, en ?Analisi e diritto 2002-2003?, p. 413.

[6] Véase J.M. Pérez Bermejo, Coherencia y sistema jurídico, Madrid, Marcial Pons, 2006.

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