EL CONTRATO COMO FUENTE DE OBLIGACIONES

Jueves, 28 de abril de 2016

 

EL CONTRATO COMO FUENTE DE OBLIGACIONES



Autor: Dres. Iván Torres Proaño y Cecilia Salazar Sánchez

 

Para introducirnos en el mundo de los contratos, es necesario recordar el concepto de obligaciones, así el artículo 1453 C.C., establece que:

Las obligaciones nacen, ya del concurso real de las voluntades de dos o más personas, como en los contratos o convenciones; ya de un hecho voluntario de la persona que se obliga, como en la aceptación de una herencia o legado y en todos los cuasicontratos; ya a consecuencia de un hecho que ha inferido injuria o daño a otra persona, como en los delitos y cuasidelitos; ya por disposición de la ley, como entre los padres y los hijos de familia. (Subrayado y negrilla fuera de texto).

De la norma transcrita, podemos recordar que una de las fuentes de las obligaciones son los contratos.

Así mismo, habíamos dicho que las obligaciones son el ?vínculo jurídico en virtud del cual una persona determinada debe realizar una prestación en provecho de otra?[i], o en palabras de Parraguez: Un vínculo jurídico en virtud del cual una persona llamada deudor queda en la necesidad de realizar una determinada prestación, que puede consistir en dar, hacer, o no hacer, a favor de otra determinada o acreedor, de tal manera que compromete todo su patrimonio embargable en garantía del cumplimiento?[ii].

De la definición de estos autores, se desprende que los elementos de las obligaciones son prácticamente tres, esto es: el sujeto activo de la obligación (o acreedor), que es aquél que tiene la investidura legal para exigir el cumplimiento del otro; el sujeto pasivo (deudor), que es el obligado en cumplir con la prestación y a quien se le puede exigir dicho cumplimiento; y, el objeto mismo de la prestación, que consiste en una acción de dar, hacer o no hacer algo.

DEFINICIÓN DE LOS CONTRATOS

El artículo 1454 C.C. define como: ?Contrato o convención es un  acto por el cual una parte se obliga para con otra a dar, hacer o no hacer alguna cosa. Cada parte puede ser una o muchas personas?. Si analizamos de forma sistemática, este artículo mantendría coherencia con el citado artículo 1453 C.C., que establece que son fuentes de las obligaciones los contratos o convenciones.

La crítica tradicional efectuada a este artículo es que confunde el término contrato con convención, siendo el primero tan solo una especie del segundo, pues aunque los dos constituyen un acuerdo de voluntades que tendrán efectos jurídicos, no todos los convenios son contratos, aunque si todos los contratos son convenios.

Así mismo, la diferencia entre el uno y el otro radica en dos situaciones fundamentales, la primera es que el contrato tiene como principal fin la creación de derechos y obligaciones exigibles civilmente y por lo general tiene mayores formalidades que una convención en su sentido lato, mismas que dependerán del tipo de contrato. Por su parte la convención, que es el género, crea, modifica o extingue derechos y obligaciones, sin mayores formalidades; en otras palabras en su aspecto positivo la convención crea derechos y en su sentido negativo los extingue o modifica.

Siguiendo la doctrina tradicional, autores como Abeliuk sostienen que dicho artículo (que en su texto es igual al ecuatoriano), incurre en el error de confundir el contrato con la convención y continúa:

Los hace términos sinónimos. Entre nosotros, siguiendo a los autores franceses, se considera que la convención es el acto jurídico bilateral, o sea, todo acto jurídico en que existe acuerdo de voluntades destinado a producir efectos jurídicos. Estos efectos pueden consistir en crear, modificar o extinguir obligaciones. Cuando la convención tiene por objeto crear obligaciones, pasa a llamarse contrato: aquélla es el género, el contrato, la especie. Todo contrato es convención, ya que supone el acuerdo de voluntades para producir efectos jurídicos; pero, a la inversa, no toda convención es contrato, ya que si el acuerdo de voluntades no tiene por objeto crear una obligación, sino modificarla o extinguirla, es una convención, pero no un contrato. Y así, por ejemplo, el pago, la remisión, la tradición son convenciones, pero no contratos, pues no generan obligaciones.102

Otros autores como Claro Solar, son menos estrictos al criticar este artículo, pues manifiesta: ? el Código da por establecido en esta definición que contrato y convención son cosas sinónimas, indican la misma idea; pero esta asimilación es motivada, porque da aquí a la palabra convención el mismo sentido que acaba de atribuirle el art. 1437 (artículo 1457 del Código Civil ecuatoriano), de concurso real de las voluntades de dos o más personas destinado a ser fuente de las obligaciones[iii].

Para Claro Solar, hay una distinción clara entre contrato y convención, pero son iguales a la luz de que ambas figuras son fuentes de las obligaciones y así lo asume para superar el aparente error del Código, aunque no analiza más a profundidad este tema. Por esta corriente de interpretación se inclinan algunos autores[iv], quienes no están convencidos de la estricta critica que se hacen a estos artículos, pues no consideran que una explicación tan sencilla como determinar que fue un error, sea lo suficientemente profunda para explicar un contenido tan importante como el que tienen esos artículos.

Carvajal considera que dichos artículos no se los debe analizar dentro de una interpretación literal y sistemática, sino acudir a una interpretación histórica de la norma para comprender por qué este texto sería aprobado e introducido en el Código Civil, en esa forma. Para este autor, a la luz de la norma de interpretación de la ley, contrato y convención son sinónimos (interpretación literal), en cuanto a que son fuentes de las obligaciones, mismas que se clasificarían en convencionales y no convencionales, como el cuasicontrato, delito y cuasidelito; así este autor indica:

? nuestro Código Civil, siguiendo el francés, utiliza el concepto de ?convención? como criterio de clasificación de las distintas fuentes de las obligaciones, por un lado se encuentra el ?contrato?, designado a estos efectos como ?convención?; y del otro, las fuentes distintas del contrato: los cuasicontratos, delitos, cuasidelitos y la ley, todas ellas designadas, en perfecta correlación, como fuentes ?no convencionales??

En la práctica esta discusión ha sido superada y la tendencia generalizada ha sido considerar al contrato y a la convención como dos instituciones jurídicas diferentes, bajo la perspectiva citada en párrafos anteriores, sin embargo no se descartan discusiones interesantes sobre este tema, que busquen salir de la doctrina tradicional que considera que el artículo 1453 C.C., contiene una manifiesta confusión.

Superada la primera mención del artículo 1453 C.C., ? convención vs. contrato-, la definición de contrato, conforme al artículo 1454 C.C. del mismo texto legal, nos dice que es un acto por el cual una parte se obliga para con otra a dar, hacer o no hacer alguna cosa. Esta definición también ha sido criticada por varios autores, quienes sostienen que el contrato, tal como lo sostiene el artículo 1453 C.C., es una fuente de obligaciones y como tal, el objeto de la obligación es dar, hacer o no hacer algo; en tal virtud, lo correcto hubiese sido indicar que el contrato es un acto que genera obligaciones.

Finalmente, para terminar de delinear el concepto de contrato, es necesario indicar que es un acto jurídico en su más alta expresión, pues es un acuerdo de voluntades expresadas de forma libre y voluntaria productora de efectos jurídicos, siendo de carácter bilateral, un acto jurídico entre vivos y de naturaleza patrimonial.

ELEMENTOS DE LOS CONTRATOS

 

El contrato al ser un acto jurídico, debe contener una serie de elementos que le permitan producir los efectos jurídicos que las partes desean, de tal forma que sea válido y cumpla el fin para el cual nació. Existen varias corrientes doctrinarias[v] que estudian los elementos del contrato, pero para ir de la mano con el Código, iniciaremos citando el artículo 1460 C.C., que manda que en cada contrato se distinguen: ? las cosas que son de su esencia, las que son de su naturaleza, y las puramente accidentales. Son de la esencia de un contrato aquellas cosas sin las cuales, o no surte efecto alguno, o degenera en otro contrato diferente; son de la naturaleza de un contrato las que, no siendo esenciales en él se entienden pertenecerle, sin necesidad de una cláusula especial; y son accidentales a un contrato aquéllas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y que se le agregan por medio de claúsulas especiales?. (Subrayado y negrilla fuera de texto)

 

Aunque las definiciones han sido discutidas, la terminología utilizada es variada, unos autores llaman elementos, otros requisitos y el mismo Código Civil, los dices ?cosas?. Del artículo citado, se desprende que existen tres elementos en los contratos: los de la esencia, los de su naturaleza y los accidentales.

 

Los elementos de la esencia de un contrato, como bien lo dice, son aquellos sin los cuales, o no surte efecto alguno, o degenera en otro contrato distinto, diferenciación que ha dado lugar para que algunos autores dividen los elementos esenciales, en generales y particulares, para hacer referencia, en el primer caso, aquellos sin los cuales el acto jurídico no sería válido, indicando que son la capacidad, el consentimiento, el objeto, la forma y la causa (para los que sostienen la teoría del causalismo). Por otro lado, los elementos esenciales particulares, serían los propios para cada tipo de contrato, sin los cuales el contrato generaría en otra figura distinta, pero no acarrearía la nulidad del acto, habiendo una diferencia clara entre ambos requisitos.

 

Tomaremos esta clasificación en elementos esenciales generales y particulares, porque nos permitirá de mejor manera entender los elementos esenciales del contrato, que a la vez son los analizados en la teoría general del acto jurídico.

 

ELEMENTOS ESENCIALES GENERALES DEL CONTRATO

 

El artículo 1461 C.C., detalla los que podríamos considerar elementos esenciales generales a cualquier contrato, y son:

 

·        Capacidad

·        Consentimiento libre de vicios

·        Objeto lícito

·        Causa lícita

·        Solemnidades propias de cada contrato, aunque no está referido en el artículo citado del Código Civil.

 

CAPACIDAD

 

Capacidad es la aptitud para adquirir derechos y contraer obligaciones, debiendo diferenciar dos tipos de capacidad: la de goce y la de ejercicio.

 

La capacidad de goce es aquella que tienen todas las personas desde el momento mismo de nacer, independientemente de que puedan valerse por sí misma o no para ejercer sus derechos y contraer sus obligaciones. Es considerado un atributo de la personalidad y por lo tanto toda persona desde el momento que es considerada como tal, tiene capacidad de goce, así un recién nacido es capaz de adquirir derechos y obligaciones aunque no tenga capacidad para ejercer las acciones por sí mismo.

 

La capacidad de ejercicio es aquella que le permite a una persona por sí mismo ejercer los actos jurídicos que considere, sin necesidad de un tercero para su ejecución. El inciso segundo del artículo 1461 C.C., hace referencia a la misma cuando manda que la capacidad legal de una persona consiste en poderse obligar por sí misma, y sin el ministerio o la autorización de otra. Esta es la capacidad que puede causar nulidades relativas y absolutas si no es observada.

 

Por regla general, todas las personas son capaces, excepto aquellas que la ley determine que no lo son de conformidad al artículo 1462 C.C., por lo tanto, dos afirmaciones podemos hacer del citado artículo, esto es que la generalidad es la capacidad; y, laexcepción la incapacidad; y, que la incapacidad únicamente proviene de la Ley.

 

El artículo 1463 C.C. determina que hay tres tipos de incapacidades: absoluta, relativa e incapacidades que doctrinariamente se conocen como particulares, que son aquellas que atienden al estado propio de una persona en particular. Los incapaces absolutos, según el referido artículo son los dementes, los impúberes y lo sordos que no puedan darse a entender de forma verbal, escrita o por lenguaje de señas[vi].

 

Los incapaces relativos son los menores adultos, los que se hallan en interdicción de administrar sus bienes, y las personas jurídicas, que a diferencia de los incapaces absolutos, la celebración de sus actos pueden tener valor en ciertas circunstancias y bajo ciertos aspectos determinados por las leyes. Los actos efectuados por los incapaces relativos producen la nulidad relativa, esto es aquella que podría ser convalidada de alguna forma.

 

Por último, los incapaces particulares, son aquellos que no pueden celebrar ciertos actos o contratos, por el estado o condición particular que les enviste, por ejemplo la incapacidad que se deriva de la calidad de un cónyuge para con otro, en el sentido que no tienen capacidad para firmar contratos entre sí, salvo el mandato, las donaciones y las capitulaciones matrimoniales.

 

 

Artículo publicado en el Libro ?De las Obligaciones y Contratos Civiles?.  Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones

 

 

 

 



[i] Ospina, Fernández, Guillermo, Régimen General de las Obligaciones, Octava Edición, Editorial Temis, Bogotá, Colombia, 2008, página 20.

[ii]  Abeliuk, René, Ob. Cit. página 32.

[iii] Claro, Solar, 1936, página 568 y 569, citado por Carvajal, Patricio, Arts. 1437 y 1438 del Código Civil. ?Contrato? y ?convención? como sinónimos en materia de fuentes de las obligaciones, Revista Chilena de Derecho (versión online), volumen 34, número 2, página 289 ? 302, Santiago de Chile, 2007, http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-34372007000200004

[iv] Carvajal, Patricio, Arts. 1437 y 1438 del Código Civil. ?Contrato? y ?convención? como sinónimos en materia de fuentes de las obligaciones, Revista Chilena de Derecho (versión online), volumen 34, número 2, página 289 ? 302, Santiago de Chile, 2007.

[v] Autores como Carneluti, o Fernando J. López de Zavalia recogen otra clasificación de los elementos de los contratos, identificándolos como: presupuestos, elementos y circunstancias.  Los presupuestos serían los requisitos que incluyendo en el contrato son extrínsecos a él. Los elementos propiamente dichos sería todo lo que es constitutivo del contrato y por ende intrínseco a él. Dentro de estos elementos estarían los esenciales, naturales y accidentales. Finalmente las llamadas ?circunstancias? que es todo lo que siendo extrínseco al contrato se valora no antes (porque entonces sería un presupuesto), sino durante la aparición del contrato o su ejecución, influyendo en su destino. Circunstancias son el tiempo y el lugar, como el cumplimiento de una condición y el conjunto de factores económicos que fueron tenidos en vista para un cálculo contractual que luego es roto por la alternación de las circunstancias. Circunstancias es el medio ambiente en el que surge, llega a ser eficaz y se desenvuelve el contrato. López, Zavalía, Fernando, Teoría de los contratos, Tomo I, Parte General, Zavalia Editor, Buenos Aires, Argentina, 2006, página 74. Por su parte, autores como Castan Tobeñas citados por Vidal del Río Víctor, sostiene que ?la teoría general de los elementos del acto o negocio jurídico -ciertamente muy antigua y generalizada- adolece de inconvenientes graves, que justifican haya sido dicha construcción abandonada por muchos romanistas y civilistas modernos. En realidad, agrupa la teoría clásica conceptos jurídicos profundamente diversos. Los llamados elementos esenciales son de constitución del negocio y merecen la designación de requisitos del mismo. Los naturales y accidentales, en cambio, se refieren al contenido y efectos del negocio: no son otra cosa que las consecuencias que el acto está destinado a producir, sea de pleno derecho, sea a consecuencia de las convenciones particulares de las partes?. Tobeñas, Castan, Derecho Civil Español y Foral, Madrid, España, Editorial Reus, 9na. Edición, 1955, página 522 citado por Vial del Río, Víctor, Teoría General del Acto Jurídico, Quinta Edición, Editorial Jurídica de Chile, 2006, página 34.

 

[vi] Este artículo fue reformado por la Ley de Discapacidades, publicada en Registro Oficial Suplemento 796 de 25 de Septiembre del 2012, y antes hacía referencia al sordo mudo que no podían darse a entender por escrito.

 

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