Legítima Defensa

Lunes, 21 de diciembre de 2015

Análisis Jurídico

Legítima Defensa

 

Autor: Ab. José Sebastián Cornejo Aguiar. [1]

 

Para Zaffaroni la legitima defensa, es entendida como una idea, de que en lo anti normativo permanece algo negativo, que proviene de la acción defensiva, pero siendo esta antijurídica, dando como resultado que se produzca la eliminación de la culpabilidad. (Zaffaroni, Tratado de Derecho Penal Parte General, 1987).

Que si lo analizamos, desde el punto de vista subjetivo, se entendería, que el autor sólo quiere actuar en consonancia con el ordenamiento jurídico.

De ahí, sostienen Maurach y Góssel, que están justificados por legítima defensa los casos de lesiones o muertes culposas, ?en los cuales el autor ha querido impedir la agresión, mediante disparos de advertencia o lesiones de poca entidad, utilizando los medios en forma tan descuidada, que por ese solo hecho se han producido lesiones graves o incluso la muerte, que habría resultado evitable mediante la utilización cuidadosa de tales medios.?  (Donna, Derecho Penal Parte Especial I, 1989).

Se debe puntualizar, además de manera necesaria, que el exceso en la defensa legítima, ya sea por aturdimiento, miedo o temor, es antijurídico, pero atenúa la culpa, ya que la posibilidad de actuar de otro modo es dificultada por la excitación.

Si nosotros analizamos a la legítima defensa, desde el punto de vista subjetivo, nos vamos a dar cuenta, de que el autor sólo quiere actuar en consonancia con el ordenamiento jurídico.

Tanto así que cuando Donna, citando a Maurach y Góssel, menciona que ?están justificados por legítima defensa los casos de lesiones o muertes culposas en los cuales el autor ha querido impedir la agresión mediante disparos de advertencia o lesiones de poca entidad, utilizando los medios en forma tan descuidada que por ese solo hecho, se han producido lesiones graves o incluso la muerte, que habría resultado evitable mediante la utilización cuidadosa de tales medios?. (Donna, Derecho Penal Parte Especial I, 1989).

Debemos entender que si bien es posible la legítima defensa de terceros mediante el obrar culposo, no pueden alegarse los extremos, respecto del imputado que produjo ya sea por ejemplo lesiones a una persona por su acción descuidada, pretendiendo salvar los bienes jurídicos de los demás, por lo cual no  hay legítima defensa, si se lesionan bienes jurídicos de terceros inocentes, pues aunque la intención fuera la de evitar la agresión, la acción defensiva debe ser, en el mejor de los casos, en contra de los atacantes y no de una persona totalmente ajena a los hechos.

Teorías de la Legítima Defensa:

1.- Teoría de la Coacción Moral.- Esta teoría de Pufendorf, consiste, que el que obra para defenderse de un peligro inminente, no puede ser responsable, porque ha obrado en estado de perturbación de ánimo.

2.- Teoría de la acción culpable, pero no punible.- Esta consiste, en que según principios cristianos, no puede aprobarse la muerte violenta de un hombre, y solo la declaraba no punible.

3.- Teoría de la retribución del mil por mil.- Fue formulada por Geyer, y consistía, en que la defensa privada es esencialmente injusta, porque el derecho de castigar corresponde solo al Estado.

4.- Teoría de la colisión de derechos.- Para Van Buri, cuando dos derechos entran en colisión, de modo que la vida del uno, supone la muerte del otro, a lo cual el Estado deberá optar por la conservación del que tenga la preeminencia.

Es decir en el caso de legítima defensa, el derecho principal es el del agredido que reacciona; en contra del agresor.

5.- Teoría de la defensa pública subsidiaria.- Para Carrara, dentro de esta teoría, propugnara que el juzgador, debe situarse, en cada caso en concreto, es decir adoptar la posición de un agredido razonable en el momento de la agresión. (MUÑOZ., 1980).

REQUISITOS DE LA LEGITIMA DEFENSA:

1.- Agresión actual e ilegítima.

 La agresión ilegitima requiere tres condiciones: debe ser conducta humana, agresiva y antijurídica.

Dentro de lo cual, debemos partir, definiendo a la agresión, en dos momentos.

El pasado y el futuro, lo que significa que no puede darse la legitimación ni contra una agresión determinada que, obviamente, ya dejó de serlo, y que por lo mismo que hay en el terreno de la venganza y no de la reacción en defensa legítima o bien, una agresión que aún no lo sea, que aún no se ha presentado, que implique sólo una amenaza de agresión la cual no pueda ser considerada aún como agresión inminente.

Es entonces, que para que la defensa sea legítima, es indispensable que la agresión sea ilegítima, y que no suponga una acción apoyada y fundada jurídicamente.

Significa, que es antijurídica, cuando objetivamente aparece ser contraria a las normas jurídicas, lo que resulta lógico, toda vez que si quien arremete, lo hace cumplir un deber a su cargo, naturalmente no incurre en acción ilícita.

Siendo, por ello, que la agresión debe ser entendida de la siguiente manera:

1.- Agresión real.- Es decir, que se trate de una agresión sea auténtica, cierta, no imaginaria; quien no se encuentre sólo en la mente de quien reacciona sino que exista realmente.

2.- Agresión actual o inminente.- Por agresión actual se entiende que la agresión sea presente, es decir, contemporánea al acto de defensa, ni anterior ni posterior.

Tanto así, que en la jurisprudencia argentina, se entiende a la agresión ilegitima, de la siguiente manera conforme menciona Donna:

?Dos procesados que opusieron resistencia al arresto llevado a cabo, por el subinspector de la Policía Federal, profiriendo diversos improperios, lesionando el honor de su aprehensor, al tiempo que se negaban a subir al automóvil, lo que llevó al oficial a tomar a la mujer de un brazo y obligarla por la fuerza.

Acto seguido, el coprocesado empujó al conductor del automóvil, e intentó arrojarse de él, resistiéndose violentamente, resultando lesionado en su dedo anular el mencionado subinspector.

Mientras éste era reducido, la encartada descendió del rodado y le arrancó al oficial la paleta de jerarquía del hombro derecho, rompiéndole los pasadores de la camisa y arrojándoselo al suelo.

Asimismo, tomó un par de esposas que allí había y las introdujo en su corpiño, negándose a restituirlas al sargento.

La policía había intervenido legítimamente, en base a la denuncia expresa en contra de ambos imputados, por el apoderamiento de unas ojotas.

En cuanto al tipo penal de la resistencia, aceptado que el primer acto policial fue legítimo, no tenían ninguno de los procesados derechos a la legítima defensa, tal como parecía deducirse del escrito defensivo.

Es que, tanto el tipo objetivo, la resistencia por vías de hecho a una orden legítima, como el tipo subjetivo, esto es el dolo, el conocimiento y voluntad de no aceptar la orden, agrediendo, lesionando y dañando al personal policial, están probados. De modo que la única alternativa era aducir la legítima defensa. Pero bien es sabido que ella no es posible en contra de un acto legítimo, sustancialmente porque falta el recaudo esencial de este eximente, cual es la agresión ilegítima.? (DONNA E. A., DERECHO PENAL, PARTE ESPECIAL TOMO III, 2000, pág. 73).

2. Necesidad racional de la defensa

Para impedir la agresión debe existir la necesidad de defensa, tiene que ser contemporánea y el único medio posible.

Este requisito deriva de la naturaleza misma de la justificante y que sirven de límite al alcance de la reacción.

En efecto, la legítima defensa se explica como la necesidad de responder a una agresión para salvaguardar bienes jurídicos; es necesario, en consecuencia, es el de esta necesidad de la defensa empleada, es decir, que quien actúe no tenga más alternativa que reaccionar como lo hace.

Para lo cual, es indispensable que exista una cierta proporcionalidad entre la reacción que implica la defensa, con las características de la agresión sufrida, ya que no sería racional la reacción de un sujeto que saca un arma de fuego y dispara contra su agresor, en un altercado con motivo del choque entre dos vehículos, donde uno de los tripulantes reclama y agrede al otro por el daño producido, dando origen a la reacción del sujeto, quien sacando un arma de fuego dispara y lesiona o priva de la vida. Es evidente que no es racional el medio empleado para la defensa. (CAMACHO, DERECHO PENAL MEXICANO, 2003, págs. 412-418).

Es entonces, que la cuestión que plantea la legitima defensa no es, pues, de tolerancia, sino de racionalidad respecto de los límites de este derecho, tal como deben plantearse en todos los ejercicios de derechos.

3. Falta de provocación suficiente por parte de quien actúa en defensa del derecho.

 Para Zaffaroni en cuanto a los límites temporales de la acción defensiva, cabe señalar, que esta puede realizarse mientras exista una situación de defensa que se extiende desde que surge una amenaza inmediata al bien jurídico, hasta que ha cesado la actividad lesiva o la posibilidad de retrotraer o neutralizar sus efectos.

 ?Si bien la agresión no necesariamente es típica, cuando lo sea no deben identificarse estos momentos con la tentativa y la consumación, porque puede haber legítima defensa contra actos preparatorios y sin que haya acto de tentativa, como también puede haberla después de la consumación (?)? (Zaffaroni, Tratado de Derecho Penal Parte General, 1987).

Es decir, este tercer requisito es la falta de provocación suficiente por parte de quien actúa en defensa del derecho, a lo cual debemos entender, que el defensor no haya provocado la agresión.

Y que la provocación, haya sido suficiente, como ya antes lo explicamos, debido a que es una expresión, que los tribunales la interpretan de la forma más amplia, en donde puede ser cualquier conducta socialmente rechazable que previsiblemente de lugar a la agresión.

Hay muchas sentencias sobre estos casos y ejemplos de provocación suficiente: que van, desde reírse de una persona, hasta proferir insultos.

Por ejemplo una persona que realiza una agresión a otra, por ejemplo C provoca a B y B ataca a A; A se defiende; A estará amparado por legítima defensa. Sin embargo si es A, el que provoca a B y B ataca a A y A se defiende, en este caso A no estará amparado por legítima defensa porque ha sido él el que ha provocado.

Existen situaciones de eximente incompleta, esto es debido, a que en términos generales toda eximente a la que le falta algún requisito se convierte en atenuante.

 



[1] Abogado, conferencista y escritor. Correo scor1719@hotmail.com

Change password



Loading..