Las Condiciones en la legislación civil del Ecuador

Jueves, 24 de noviembre de 2005

 

Dr. Ramiro J. García Falconí

 

CONFORME LO SEÑALA EL ILUSTRE TRATADISTA chileno Arturo Alessandri Rodríguez, en su "Tratado sobre las Obligaciones", la palabra condición tiene tres acepciones en el Derecho: primeramente, se la emplea para referirse a los requisitos o elementos de un contrato o de un acto jurídico; en segundo término se la utiliza como sinónimo de estado o situación social de una persona conforme lo señala el Art. 41 del Código Civil, el cual en su texto dice:

Art. 41.- Son personas todos los individuos de la especie humana, cualesquiera que sea su edad, sexo o condición. Divídense en ecuatorianos y extranjeros.
Finalmente, el término condición, es utilizado para designar un acontecimiento futuro e incierto que puede producir la adquisición de un derecho o la resolución del ya adquirido. Es esta la acepción a la que se refiere el Código Civil ecuatoriano cuando establece las obligaciones condicionales o las designaciones testamentarias condicionales. Es esta acepción, asimismo, la que tomaremos para el propósito del presente artículo.

El Art. 1516 del Código de la materia (Código Civil), define a la condición como aquella "que depende una condición, esto es, un acontecimiento futuro que puede suceder o no". De lo anterior, se desprende que la existencia de la obligación dependerá de la verificación positiva o negativa, de un hecho futuro, siendo por lo tanto incierta su existencia mientras se produzca o no un suceso.

Tratadistas como Alessandri, afirman que la regla general en el Derecho Civil es que toda obligación, así como todo acto jurídico, pueda ser condicional, es decir pueda tener sus efectos subordinados a una condición, en virtud de la libertad que debe imperar en quien se obliga en un contrato. En el mismo sentido, Luis Claro Solar, señala que la condición es una necesidad jurídica, puesto que de ella depende la posibilidad de tomar en cuenta opciones, que de verificarse positiva o negativamente en el presente, constituirían simplemente derechos o los extinguirían, por lo que mediante la condición se puede incluir en la constitución de la obligación mediante contrato, expectativas, previsiones, etc.

De lo anterior se concluye que la condición es una modalidad que hace eventuales e inciertos los derechos, pues los subordinan a un acontecimiento futuro, conceptuándose por otra parte, también como plazo pues posterga hacia futuro los efectos de la obligación, misma que como dijimos anteriormente estará subordinada a la verificación positiva o negativa de la condición.

Otra de las conclusiones a las que arribamos de lo anterior, es que la condición para ser tal, deberá tener las siguientes características:

Condición futura

Cuando señalamos que el hecho o acontecimiento de la obligación deberá ser futuro, nos referimos a que este deberá ser realizado posteriormente a la fecha en que se estipula la obligación. No existe pues, condición, cuando las partes han subordinado la existencia de la obligación a un hecho presente o pasado, aun en el evento de que se desconozca o exista incertidumbre respecto de su verificación. En caso de estipularse una condición subordinada a un hecho presenta o más aún pasado, la incertidumbre en la que se encuentran las partes no tiene efectos de una condición pendiente, pues de ser cierta la condición al tiempo de contraerse la obligación, esta habrá existido pura y simple desde ese momento o, en el efecto negativo, jamás habrá existido como tal.

Los franceses, pese a su excelente dominio del Derecho Civil, no repararon en incluir a los hechos presentes o pasados, como condiciones a los que puede estar subordinada una obligación. Tal es así, que en el Art. 1181 del Código Civil francés se señala que "la obligación contraída bajo una condición suspensiva es aquella que depende de un acontecimiento futuro e incierto, o de un acontecimiento actualmente realizado, pero aun desconocido por las partes. En el primer caso, la obligación no puede ser ejecutada sino después del acontecimiento. En el segundo caso, la obligación tiene su efecto desde el día que ha sido contraída". "El error en mención fue afortunadamente enmendado por el Código Civil chileno, del cual se deriva nuestro ordenamiento positivo civil, al reconocer como condiciones, únicamente aquellos hechos en los que la incertidumbre es objetiva, hallándose por tanto la obligación sujeta a dicha incertidumbre y no solo aquellos que intervienen en el contrato.

Condición incierta

El que un hecho sea tenido como incierto, implica que exista dudas sobre su realización, que como señala Alessandri sea de "problemática ocurrencia" y que dentro de los cálculos humanos pueda o no verificarse. No es suficiente por tanto el que sea futuro, porque de ser absolutamente su acrecimiento, la condición no será propiamente tal, dejando de suspender la obligación como lo afirma Pothier, sino que difiere la exigibilidad de la misma y equivaldría únicamente a un plazo para el cumplimiento.

La incertidumbre a la que nos referimos se encuentra recogida por el Código, en la expresión "que puede suceder o no", con la que finaliza el Art. 1516 y debe entenderse como una incertidumbre objetiva y no subjetiva, es decir como un hecho que objetivamente puede suceder o no, independientemente de la apreciación de quienes se obligan. La condición por tanto no podrá ser cierta para ser considerada como tal, pudiendo eso sí ser determinada o indeterminada.

Nuestro Código señala en el Art. 1131, los eventos en que un día sea cierto o incierto y determinado o indeterminado en cada caso.
"Art. 1131.- El día es cierto y determinado, si necesariamente ha de llegar y se sabe cuándo, como el día tantos de tal mes y año, o tantos días, meses o años después de la fecha del testamento o del fallecimiento del testador.

Es cierto, pero indeterminado, si necesariamente ha de llegar pero no se sabe cuando, como el día de la muerte de una persona.

Es incierto, pero determinado, si puede llegar o no, pero suponiendo que haya de llegar, se sabe cuándo, como el día que una persona cumpla veinticinco años.

Finalmente, es incierto e indeterminado, si no se sabe si ha de llegar, ni cuándo, como el día en que una persona se case".

De lo anterior se desprende por tanto, que la condición será determinada cuando consiste en un hecho futuro e incierto que en caso de realizarse, se sabe cuando. La condición por otra parte será indeterminada cuando consiste en la realización de un hecho futuro e incierto que de verificarse, no se sabe cuando.

Claro Solar añade a los requisitos antes mencionados, el de que la condición no destruya la naturaleza de la obligación, siendo posible la cosa o hecho en que consista, sin que además contraríe a las buenas costumbres.

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