Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada

Lunes, 12 de octubre de 2015

 

 

Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada

 

Autor: Dr. Roberto Salgado Valdez

 

 

1.                Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada

 

Fue en 1979, en que propusimos el primer proyecto de Ley en este sentido al Gobierno del Presidente Jaime Roldós Aguilera, a través de su Vicepresidente, el doctor Oswaldo Hurtado Larrea.  Así iniciamos el camino para la incorporación de esta figura jurídica a nuestra legislación.  Para ello, inclusive, en 1983, publicamos el correspondiente Proyecto de Ley (Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada, Editorial Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1983) en cuya Nota del Autor dijimos:

 

?(?) He querido aliviar mi conciencia he dicho, y lo hago, quizá en muy poca medida, poniendo al servicio del pequeño empresario un Proyecto de Ley que venga en su ayuda; éste, y ningún otro, es mi deseo: El limitar la responsabilidad patrimonial del Empresario Individual, para que continúe siendo un elemento básico y fundamental del Derecho Mercantil y de la colectividad a que se debe?.

 

Años después, sembrada la idea mediante nuestra publicación, la Superintendencia de Compañías presentó al Congreso Nacional otro Proyecto de Ley al que, cambiando la  denominación, lo llamó de ?Empresas Unipersonales de Responsabilidad Limitada?.  Siendo, pues los autores de la novedad, continuada por otros excelentes autores ecuatorianos, tales hechos fueron comentados por el doctor Jorge Egas Peña:

 

?Como puede observarse, la magnitud económica de las pequeñas empresas no tienen un tratamiento uniforme frente a la Ley, pero, en todo caso, no existe duda que toda forma o modalidad comercial debe responder a una realidad económica; y, la empresa unipersonal de responsabilidad limitada debiera, naturalmente, estar destinada a constituir el marco jurídico apropiado para la pequeña empresa, a fin de que su titular no tenga que acudir a innecesarias simulaciones; y, el Estado pueda organizar y otorgar un tratamiento más racional a las empresas, de conformidad con su tamaño y necesidades, tanto en el aspecto tributario, crediticio, laboral, etc.

(?)

 

Tales proyectos son el del doctor Roberto Salgado Valdez y de la Superintendencia de Compañías, los mismos que comentaremos brevemente? (Revista de Derecho Societario No. 1, Edino, Guayaquil, 1992, páginas 57 y 58).

 

2.                Ventajas de la empresa individual de responsabilidad limitada

 

Como fundamentos para la necesaria creación de esta nueva Institución Jurídica Comercial en el Derecho Mercantil Ecuatoriano, señalábamos las principales ventajas que, en nuestro criterio, se obtendrían:

 

a)    El empresario individual tendría a su alcance el elemento jurídico necesario para poder constituir y formar una empresa amparada por la Ley, hábil para contratar y obligarse.

 

Este punto es sumamente importante por cuanto a diferencia del comerciante cuya Matrícula de Comercio simplemente le permite ejercer el comercio, la figura del empresario individual de Responsabilidad Limitada crearía una nueva persona jurídica distinta de sí mismo.  Existiría el nacimiento de una nueva persona  -la Empresa-  hábil para contratar y obligarse.

 

De esta manera, por ejemplo, el empresario como persona natural podría ejercer el comercio aún cuando la empresa quiebre y de esta manera no se ve comprometido en la prohibición contenida en el tercer numeral del artículo 7º del Código de Comercio, que  prohíbe ejercer el comercio a los quebrados que no hayan obtenido rehabilitación, lo cual resulta sumamente grave. 

 

La diferenciación que se hace entre la persona natural y la empresa en este caso sería sumamente importante, con el aditamento que por el hecho de constituir una Empresa Individual de Responsabilidad Limitada, el titular no adquiriría la calidad de comerciante, así como se consideraría a la Empresa Individual de Responsabilidad Limitada, cualquiera sea su objeto, como una Empresa Mercantil.

 

b)   El empresario individual podría limitar la responsabilidad de su patrimonio solo arriesgando la suma que aporta, sin desmedro de su patrimonio personal y por ende del sostén de su familia, estableciendo mayor estabilidad de la familia.

 

Con esta nueva forma de empresa, su titular, y sobre todo su familia o quienes de él dependan, tendrían mayor estabilidad por cuanto su sostén estará sobrellevado por las diferentes rentas que ingresen al patrimonio personal, pero dicho patrimonio no respondería frente a acreedores de la Empresa Individual, lo cual resultaría sumamente importante y ventajoso, sobre todo para el pequeño empresario que podría ser arrasado, si cabe el término, por los acreedores de su negocio, impactando en un mayor desamparo de todos los suyos. 

 

c)    Acceso del pequeño empresario a las fuentes de crédito y financiamiento, tales como Bancos e Instituciones del sistema financiero.

 

Hemos dicho que este nuevo tipo de Empresa aspiraba a que a ella se acoja, sobre todo, el pequeño empresario.  Esto viene muy bien al caso ya que nuestra realidad nos demostraba que el pequeño empresario, como persona natural, no tenía acceso directo a las fuentes de financiamiento, llámense esta Bancos e Instituciones del Sistema Financiero, por cuanto estas Instituciones daban preferencia a la organización económico-jurídica que se denomina ?Empresa?, y entonces el pretendiente a ser considerado sujeto de crédito, en muchos casos, se veía obligado a constituir Compañías.  Mucho más viable y lógico, volvemos a insistir, era que el empresario pudiera ser considerado sujeto de crédito como Empresa Individual de Responsabilidad Limitada, e inclusive, de esta forma, el empresario pudiera constituirse como persona natural en fiador o aval de su empresa.

 

d)   Acceso del pequeño empresario al fenómeno de producción, sobre todo, y de desarrollo del país con amplias ventajas para su porvenir personal y el de los suyos.

 

Si a las ventajas que hemos revisado, aumentamos la que comentamos, que de cierta manera es una ventaja que resulta de la conjunción de las demás, claramente podemos ver con mayor positivismo el éxito que podía alcanzar el empresario individual, quien de esta manera, ya más dinámica, se convertiría en un generador más del gran motor del país que constituye la producción, motor generador de riqueza, que es lo importante y que haría que su porvenir personal y el de los suyos subiera con un mejor nivel de vida, deseo obvio de aquellos que esperamos que todos los ecuatorianos tengan iguales oportunidades para generar y gozar de la riqueza.

 

e)    Mayor control y recepción de tributos por parte del Estado teniendo como referencia, sobre todo, la contabilidad y balances, sin ocultación de utilidades o con gastos inflados, que presenten las empresas individuales acogidas a la Ley.

 

Los Ministerios de Economía han afirmado en múltiples ocasiones que la evasión tributaria en nuestro país existía en gran magnitud.  Esta evasión podría evitarse, pero dependía en mucho de los mecanismos de control correspondiente.  Por lo tanto esta nueva forma de Empresa otorgaría mayor confianza al empresario, el mismo que en base a esa seguridad llevaría una contabilidad correcta y presentaría balances que reflejaran la realidad de la empresa, a todos los organismos de control, sea por Impuesto a la Renta, IVA, etc.

 

f)     Evitar el sofisma de las ?Sociedades? constituidas por una persona junto con otras que las integraban en calidad de ?testaferros?.

 

En la práctica diaria del ejercicio de la abogacía habíamos notado que para lograr limitar su responsabilidad patrimonial, las personas constituían Sociedades, especialmente las Anónimas y las de Responsabilidad Limitada; para ello solicitaban a otras persona que prestaran sus nombres y les daban una irrisoria aportación.

 

Esta simulación, por darle un calificativo, no era la realidad.  Lo que sucedía, en este caso, era que el contrato que se celebraba se encontraba afectado por simulación, algo que no debía permitirse.

 

La única fórmula para evitar este contrasentido era justamente el permitir al empresario que pudiera limitar su responsabilidad patrimonial sin tener que recurrir a la ficción de constituir Sociedades.  Es más, las personas que habían prestado su nombre para la formación de la ?Sociedad?, en un momento dado podían constituirse en elementos negativos para los intereses de ella, o podrían en su calidad de socios o accionistas, divulgar los secretos profesionales de la Sociedad en grave perjuicio de los intereses de ésta.

 

Por estos motivos, en algunos casos que hemos conocido en nuestra actividad profesional, muchas personas que deseaban convertirse en empresarios desecharon esta idea e invirtieron sus recursos en actividades que en nada ayudaron al desarrollo del país.

 

g)   Evitar los llamados ?problemas de los socios o accionistas? que ocurrían en las Sociedades y que en muchos casos las paralizaban, debiendo disolverse y liquidarse.

 

En el literal anterior hemos ya en algo tocado este aspecto.  Sobre todo en las Sociedades Anónimas podría suceder que un testaferro llegara a tener un paquete de acciones que le permitiera ejercer derechos de minoría y los mal utilizara creando problemas al socio mayoritario, o podría un minoritario testaferro, ante el éxito de la Sociedad, chantajear al mayoritario solicitándole que veladamente le entregue un mayor porcentaje de utilidades so pena de demandar, aunque sea injustamente, a la Compañía; y, en fin, sobre este particular podrían presentarse una serie de situaciones que puedan desestabilizar a la Sociedad, debiendo ésta, como último recurso del socio o accionista mayoritario, disolverse y liquidarse.

 

Con la nueva fórmula jurídica del Empresario Individual de Responsabilidad Limitada, podían evitarse estas situaciones y el Empresario, con mayor seguridad y confianza, podía invertir sus recursos en fines mucho más productivos para él y para el desarrollo del país.

 

h)   Creación de nuevas fuentes de trabajo para ecuatorianos.

 

Uno de los problemas más acuciantes  -de la época actual, sobre todo en los países llamados del tercer mundo-  como el nuestro, es a no dudarlo, el desempleo. 

 

Físicamente pensamos que la nueva modalidad empresarial que propugnamos en su momento, en gran parte venía a llenar este vacío vital de muchos compatriotas.  Estamos seguros que la confianza que podían brindar estas Empresas podía hacer que éstas proliferen y se brindara oportunidades de trabajo a tantos y tantos ecuatorianos que carecían de esta necesidad vital. 

 

i)     Mayor conocimiento y control del fenómeno empresarial ecuatoriano y obtención de nuevos y más reales resultados estadísticos, en base de los cuales se puede incentivar y tonificar los sectores de la Economía, obteniendo un mejor equilibrio entre éstos.

 

El fenómeno empresarial global en nuestro país era todavía desconocido.  Justamente uno de los motivos que impulsó a la Superintendencia de Compañías, en enero de 1975, a tomar bajo su control a las Compañías de Responsabilidad Limitada fue este aspecto, es decir que no se conocía siquiera cuantas Compañías de esta especie existían en el país, ni sus capitales sociales ni activos, peor aún sus representantes.  En la actualidad, gracias a esa iniciativa de la Superintendencia en 1975, se conoce hoy, con mayor realidad, el fenómeno empresarial ecuatoriano.  Pero, a pesar de ello, este conocimiento no era total ya que la Superintendencia de Compañías, en el Registro de Sociedades, solo llevaba registros de las Compañías sometidas a su control y recibía, obviamente, también información de ellas, pero nada conocía de las Sociedades o Compañías Colectivas o Comanditarias Simples, Civiles o Mercantiles, como nada conoce tampoco del desenvolvimiento de los empresarios o comerciantes individuales; posiblemente las Cámaras de la Producción podrían tener mayor información de éstos últimos; pero esa información no debe encontrarse actualizada, más aún cuando ya no existe la obligación de afiliación; por ello, bajo el entendido de que los actuales comerciantes individuales preferirían transformarse, si cabe el término, en Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada, al informar al Servicio de Rentas Internas anualmente, volverían más completas las estadísticas de la Empresa en general en el Ecuador, y con esos datos más concretos y cercanos a la realidad podía conocerse el avance y desarrollo de la Industria, del Comercio, etc. y podrían identificarse y equilibrarse de mejor manera los sectores de la Economía.

 

j)     Modernización de la legislación ecuatoriana, respondiendo al reto de las circunstancias actuales.

 

Casi en su totalidad la legislación ecuatoriana procede de experiencias sucedidas en otros países y en algunos casos, como los del Código Civil y el de Comercio, fueron originalmente adoptados de los Códigos Chileno y Español respectivamente.

 

Siempre el Derecho surge de la realidad y a ella debe ajustarse; vista, como estuvo, la necesidad en nuestro país de acoger la nueva forma jurídica de la Empresa que propugnamos en su momento, creíamos que al legislar al respecto adecuábamos el Derecho a una realidad viviente, y ello, obviamente, representaba un avance de nuestra legislación que se enfrentaba a las circunstancias actuales y daban soluciones prácticas y estables a los problemas que aquejaban a la comunidad. 

 

k)    La libre negociabilidad de los derechos del titular; nadie sería esclavo de su empresa.

 

He aquí un punto sumamente importante: el hecho que una persona constituyera una Empresa Individual de Responsabilidad Limitada no significaba que sería un esclavo de su propia empresa, de la que nunca podía separarse.  Creíamos, más bien que en cualquier momento el titular podía ceder la totalidad de sus derechos en la Empresa a otra persona que tuviere deseo y conveniencia de adquirirlos.  Obviamente recalcábamos que el titular o Empresario, en caso de cesión de sus derechos, debía ceder la totalidad y no parte de sus derechos, y esta cesión debía hacerse en favor de una sola persona natural y no más, porque si se presentaban cualquiera de las dos situaciones se desvirtuaría la esencia de la nueva forma jurídica que pretendía que como titular existiera una sola persona natural.  Aunque era obvio, no estaba por demás indicar, que no podía ser cesionario de los derechos de la Empresa Individual una persona jurídica; necesariamente debía ser una persona natural.

 

Este aspecto nos parecía de suma importancia porque podía pensarse que el empresario que forme esta nueva forma empresarial jamás podía desligarse de ella; pero ello sería absurdo.  De cierta manera, esta cesión de derechos a la que nos referíamos se asemejaba a la cesión de participaciones en una Compañía de Responsabilidad Limitada.

 

l)     La transmisión mortis causa de los derechos del titular en la empresa.

 

He aquí esta ventaja que se obtendría al adoptarse por parte de una persona natural la nueva forma jurídica de Empresa Individual.  Ello beneficiaba también a sus herederos ya que éstos podían continuar, si así lo deseaban, con la Empresa y el negocio.  Es decir, la muerte del empresario no significaba la terminación de la Empresa, ni el patrimonio de ésta se consideraba dentro de la masa hereditaria; serían los derechos del empresario en la Empresa los que entrarían a formar parte de la masa hereditaria pero no el patrimonio de la Empresa, ya que como hemos indicado, ésta constituiría una persona jurídica distinta de su titular.

 

Existen diferentes caminos que pueden tomar los herederos para que continúe existiendo la Empresa sin tener que disolverse, a pesar de la muerte de su titular.

 

El Empresario, en este caso, al apartar parte de su patrimonio personal para formar una Empresa Individual de Responsabilidad Limitada, mantenía de cierta manera un patrimonio distinto para sus herederos, lo que afirmaba en mayor grado la confianza que el Empresario pudiera tener para formar estas Empresas, ya que su muerte no significaba que el patrimonio de la Empresa cayera directamente en manos de sus acreedores personales en desmedro de sus herederos; más aún si se consideraba que los derechos del titular en la Empresa no podrían embargarse, sino tan solo sus utilidades.  A todo ello se añadía que los herederos del titular podían aceptar la herencia con beneficio de inventario y pagar las obligaciones del causahabiente con el patrimonio que hubiera dejado, sin que ello alcance el patrimonio de la Empresa Individual que, como ya tantas veces hemos dicho, constituía una persona jurídica distinta y, por ello, con patrimonio propio.

 

Finalmente, sobre este asunto, cabe también mencionar que los acreedores de la Empresa se encontraban garantizados, a pesar de la muerte del titular de la Empresa, ya que ésta continúa subsistiendo, sin temor a que sus créditos pudieran perderse dentro de lo que significaba el proceso de sucesión por causa de muerte.

 

m)  Los actuales comerciantes o empresarios podrían acogerse a la nueva forma jurídica, beneficiándose de ésta.

 

Así es, los comerciantes o empresarios, cuya responsabilidad frente a terceros era ilimitada, podrían acogerse a esta nueva forma de Empresa, liquidando su anterior negocio.  Se beneficiaría, por un lado, al crear una persona jurídica distinta a ellos mismos, y, por otro, limitando su responsabilidad frente a sus acreedores y terceros en general.  A estas dos ventajas habría que añadir muchas de las ya anteriormente citadas.

 

n)   Evitar la disolución y liquidación de Compañías Anónimas y de Responsabilidad Limitada que queden con un solo socio o accionista, los mismos que podrían transformar a las Compañías, dentro de los tres meses, en Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada.

 

El artículo 361, numeral 8º, de la Ley de Compañías manifiesta que la Sociedad o Compañía se disuelve también por la reducción del número de socios o accionistas  del mínimo legal establecido, siempre que no se incorpore otro socios a formar parte de la Compañía en el plazo de seis meses.

 

Pues bien, planteado así el panorama, se debía dar una vía de escape a estas Compañías que tuvieran menos del mínimo legal de socios o accionistas que se requiere para que siga subsistiendo, de la siguiente manera:

 

Como la Ley de Compañía daba un plazo de seis meses para que la Compañía pudiera subsanar el inconveniente, dentro de esos seis meses, la Compañía podría transformarse en Empresa Individual de Responsabilidad Limitada.

 

De esta manera la Empresa dejaría de ser Compañía pero continuaría existiendo bajo la forma de Empresa Individual de Responsabilidad Limitada, con lo cual el país se beneficiaría ya que lo que se necesitaba era precautelar la existencia y solvencia de la Empresa en general y no otorgarle facilidades para que se extinguiera, ya que ello obviamente no traía nada provechoso, sobre todo en el sector laboral en particular y en la producción en general.

 

 

 

Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo I

 

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