Sociedad Civil y Sociedad Comercial

Lunes, 30 de noviembre de 2015

 

 

 

Sociedad Civil y Sociedad Comercial

 

 

Autor: Dr. Roberto Salgado Valdez

 

 

Las Sociedades se las puede dividir desde dos puntos de vista: Civil y Comercialmente:

 

El Artículo 1963 del Código Civil, nos dice:

 

?La sociedad puede ser civil o comercial?.

 

            ?Son sociedades comerciales las que se forman para negocios que la ley califica de actos de comercio (Art. 1963 del Código Civil).  Las otras son sociedades civiles?.

 

            Consecuencias:

 

a)      Las Sociedades Comerciales son solemnes, las Civiles no lo son, excepto las Anónimas Civiles, que se rigen por la Ley de Compañías.

 

b)      Las Sociedades Civiles pueden ser gobernadas por las normas del Derecho Mercantil, si así lo estipulan los socios o lo dispone la Ley, como en este segundo caso lo dispone para las Anónimas Civiles (Artículo 1968 del Código Civil).

 

c)      Toda Sociedad Comercial está en la obligación de inscribirse en el Registro Mercantil (Inclusive las Anónimas Civiles por la razón expuesta anteriormente).  Esta obligación no rige para las Sociedades Civiles.

 

La entonces Superintendencia de Compañías, al respecto señala:

 

??. la sociedad civil no requiere de inscripción en el Registro Mercantil ni publicación en uno de los periódicos de su domicilio puesto que, al no ser mercantil, no está obligada a cumplir con lo que exige el art. 30, numeral 8º del Código de Comercio, excepto, claro está, de las sociedades anónimas civiles, que son las únicas que deben cumplir con todas las solemnidades y requisitos aplicables a las sociedades anónimas mercantiles? (Gaceta Societaria y de Mercado de Valores, No. 38, pág. 159).

 

d)      Las Sociedades Comerciales están obligadas a llevar los libros de Comercio.  Las Sociedades Civiles bien pueden doctrinariamente no llevar los libros de Comercio.  (Excepto las Anónimas Civiles por las razones expuestas).  Sin embargo, tributariamente, de conformidad con el artículo 19 de la Ley de Régimen Tributario, Ley especial, todas las Sociedades (incluidas las Civiles), están obligadas a llevar contabilidad. 

 

e)      Las Sociedades Comerciales pueden ser declaradas en quiebra cuando cesan en pago de sus obligaciones.  Las Civiles no, para ellas rige el concurso de acreedores del Código de Procedimiento Civil.  (Excepto las Anónimas Civiles, por razones ya explicadas).

 

f)       La prescripción de las acciones que surgen del contrato de Sociedad Civil se rige por las normas ordinarias del Código Civil.  Los términos para la Sociedad Comercial son más cortos.

 

g)      Algunos afirman, criterio con el que no estamos de acuerdo, que las Sociedades Civiles tienen por objeto una operación aislada y única, mientras que las mercantiles lo tienen como actos repetidos y masivos (No lo creemos así porque la única distinción que hace el Código Civil es con referencia o no a los actos legalmente calificados como de ?comercio?, sea o no uno solo).

 

            Sociedad Civil sujeta a reglas de la Comercial.-  El artículo 1964 del Código Civil:

 

?Podrá estipularse que la sociedad que se contrae, aunque no comercial por su naturaleza, se sujete a las reglas de la sociedad comercial?.

 

            Lo contrario, en cambio es inadmisible.  Según Restrepo Moreno: 

 

?No es válida la estipulación de que la Sociedad Comercial se rija por las normas del Código Civil.  No sería válida la estipulación contraria, o sea que una Sociedad Mercantil por su naturaleza se rigiera por las reglas de la Sociedad Civil:

 

a)      Porque la ley no lo autoriza;

 

b)      Porque siendo solemne la sociedad comercial sin la observancia de la formalidad a que está sometida no produciría ningún efecto civil; y,

 

c)      Porque si la Compañía es colectiva, el regirse por las reglas del Código de Comercio implica obligaciones solidarias para sus socios, y las obligaciones no se renuncian.  A la renuncia equivaldría someterlas a las reglas del C. Civil?.

 

La propia Ley de Compañías en su artículo 143, inciso segundo, así como el artículo 1968 del Código Civil, contemplan el aspecto indicado: Que siempre la Sociedad Anónima Civil debe regirse por las reglas de la Sociedad Anónima Mercantil:

 

Artículo 1968 del Código Civil:

 

?Las sociedades o compañías civiles anónimas están sujetas a las mismas reglas que las sociedades comerciales anónimas?.  

 

El artículo 143 de la Ley de Compañías manifiesta que

 

?Las sociedades o compañías civiles anónimas están sujetas a todas las reglas de las sociedades o compañías mercantiles anónimas?.

 

Con respecto a este tema la entonces Superintendencia de Compañías expedió la Doctrina No. 9 según la cual hay una coexistencia de las Sociedades Anónimas Civiles y las Sociedades Anónimas Mercantiles y sujeción de ambas a un mismo sistema legal.

 

Por eso es que señaló que el inciso segundo del actual artículo 143 de la Ley de Compañías, al que nos referimos anteriormente, ?ha dispuesto que las compañías o sociedades civiles anónimas se sujetan a todas las reglas de las compañías o sociedades comerciales anónimas.  Tal declaración amplia tiene por objeto repetir el principio del Código Civil, en todo análogo.  El más claro entendimiento de qué cosa es ?sujetarse a todas las reglas?, es el de asegurar que el régimen legal sobre constitución, forma de contrato, publicidad, efectos, organización interna, funcionamiento y liquidación de la compañía, aplicable a las compañías anónimas, civiles, es también aplicable a las mercantiles o comerciales, y viceversa, y esto en virtud de disposiciones concordantes del Código Civil y de la Ley de Compañías?.

 

También menciona esta Doctrina que debe dilucidarse el criterio de distinción entre las Sociedades Civiles y las Mercantiles estableciendo:

 

? a) Criterio de distinción: No siendo ajenas, como se ha afirmado, las sociedades civiles anónimas del afán de lucro, lo que les distingue de las sociedades comerciales anónimas, es, a niveles netamente doctrinarios, que aquellas tienen por ?objeto social? la ejecución de un solo acto, aislado y único, de una sola obra, de un solo proyecto (la construcción de un puente, por ejemplo), mientras que el ?objeto social? de éstas, de las mercantiles, comprende la repetición masificada de ciertos actos de una misma especie (como por ejemplo el transporte de mercaderías o el negocio de agencias de viajes y turismo).

 

b) Alcance de la diferenciación: Atenta la sujeción de las compañías anónimas civiles a todas las reglas de las compañías comerciales anónimas, el criterio por el cual se puede distinguir a las primeras de las segundas, y que se deja expresado en el literal anterior sirve únicamente a fines de especulación doctrinaria, por la razón de que las compañías son mercantiles bien por su objeto, bien por la forma que adoptan, y son mercantiles por la forma todas las compañías anónimas; lo que no impide que de todas ellas, unificadas por el común denominador de la forma y del carácter mercantil, unas lo sean por el objeto y por la forma y otras resulten compañías de comercio por la forma, y civiles por su objeto específico?.

 

Concluye la Doctrina señalando que ?una sociedad anónima puede ser a la vez civil, por la actividad a la que se dedique; y, comercial, por la forma que ha adoptado?.

 

En esta parte  no coincidimos plenamente con el contenido de la Doctrina ya que efectivamente el objeto social de la Sociedad Civil puede ser, aunque no siempre, una sola actividad concreta; no así el de la Sociedad Mercantil, generalmente, ya que si bien podría también constituirse una Compañía Mercantil para un solo acto aislado, normalmente lo hacía (antes de las reformas a la Ley de Compañías de 29 de abril de 2014) para varias actividades establecidas en su objeto social, lo cual tampoco le impide que pueda constituirse para realizar un acto aislado.

 

Nos apartamos, por ello, del criterio señalado en la Doctrina de que ?una sociedad anónima puede ser a la vez civil, por la actividad a la que se dedique, y, comercial, por la forma que ha adoptado?, ya que no concebimos la posibilidad de que una Sociedad Anónima pueda ser, al mismo tiempo, civil o mercantil.  O es lo uno o es lo otro.  Lo que nosotros consideramos  -y posiblemente es lo que quiso expresar la Doctrina-   es que una Sociedad, que por su actividad es Civil, como lo señala el artículo 143, inciso segundo de la Ley de Compañías, ?es considerada? mercantil y sujeta a todas las reglas de las Sociedades o Compañías Mercantiles Anónimas.   Por supuesto, como también lo dice la Doctrina, todos estos comentarios, se los realiza únicamente con fines de especulación doctrinaria.

 

Más allá de lo señalado, el momento actual, a nivel mundial, nos está demostrando que al menos entratándose de Sociedades, existe una ?comercialización? del Derecho Civil, de modo que lo Comercial lo ha superado de tal manera que, en la práctica, casi lo han dejado de lado, aunque muchas de sus normas abundantes deban necesariamente aplicarse.  En la actualidad las Sociedades, por su objeto social y por su forma, prácticamente son todas comerciales o mercantiles.

 

            Las Sociedades son Civiles o Comerciales pero no pueden ser Civiles y Comerciales.-   El artículo 1963 del Código Civil establece:

 

?La sociedad puede ser civil o comercial.

 

Son sociedades comerciales las que se forman para negocios que la ley califica de actos de comercio.  Las otras son sociedades civiles?.

 

Con toda claridad este artículo establece una disyuntiva cuando utiliza el término ?o?, no utiliza un término copulativo como sería el ?y?.  En consecuencia una Sociedad o es Civil o es Mercantil, pero no puede existir jurídicamente una Sociedad Civil y  Mercantil.

 

Esto debemos destacarlo en virtud de que, a mediados de los años 80 del Siglo pasado, a un profesional del Derecho se le ocurrió la idea de constituir ?Sociedades Civiles y Comerciales?, a las que hacía aprobar por un Juez de lo Civil y hasta en algunos casos fueron inscritas en el Registro Mercantil, con el exclusivo propósito de evitar el control por parte de la Superintendencia de Compañías.  Si de eso se trataba, lo jurídico era constituir una Sociedad Civil Colectiva o Comanditaria o una Sociedad Mercantil En Nombre Colectivo o En Comandita Simple.  Las primeras no requerían ni siquiera autorización judicial y, por supuesto, no podían inscribirse en el Registro Mercantil; las segundas requerían autorización de un Juez de lo Civil y sí requerían de inscripción en el Registro Mercantil.

 

En consecuencia, si estas ?Sociedades Civiles y Comerciales? -cuya especie se desconoce- fueron constituidas, el resultado jurídico es que, en definitiva, se trata de Sociedades Colectivas Civiles con la consecuencia de la responsabilidad subsidiaria y solidaria que corresponde a los socios de este tipo de Compañía.

 

Sinceramente no llegamos a entender cómo Jueces de lo Civil hayan aprobado esas Sociedades y, lo que es peor, que hayan ordenado su inscripción en el Registro Mercantil.  Posiblemente por esa orden judicial es que los Registradores Mercantiles se vieron obligados, para no contradecir la sentencia, a realizar tan absurda inscripción. 

 

Por lo dicho, esperamos que en el futuro, tanto los Jueces como los Registradores Mercantiles se opongan los unos a aprobar estas suigéneris Compañías y los otros a inscribirlas en el Registro Mercantil.

 

 

En una próxima entrega de esta Revista Judicial trataré sobre la Personalidad jurídica y representación legal de las Sociedades Civiles.

 

 

Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo I

 

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