Procedimiento para la conclusion de un tratado

Viernes, 26 de julio de 2013

PROCEDIMIENTO PARA LA CONCLUSIÓN DE UN TRATADO

Autor: Dr. Jorge Endara M.

 

El procedimiento formal que debe seguirse para la conclusión de los tratados, (que puede confundirse con los denominados requisitos de forma), está conformado por tres fases o etapas fundamentales: la negociación, la firma, y la ratificación, de las cuales se desprenden otras que son parte de ellas aunque a veces se las toma como pasos procedimentales independientes. Pero hay tratados que no siguen este procedimiento formal estrictamente, sino que tienen un procedimiento más simple que  se lo llama simplificado.

La negociación

Esta primera fase se inicia con contactos y gestiones diplomáticas, continúa con conversaciones, propuestas y contrapropuestas, concluye cuando se elabora y acuerda el texto del tratado.

La negociación difiere según se  refiera a tratados bilaterales o multilaterales.

Los tratados bilaterales se negocian  diplomáticamente, ya sea por representantes permanentes de los Estados o ya por representantes específicos designados para cada caso con plenos poderes, aunque no es muy común es perfectamente posible que la negociación se la lleve a cabo entre jefes de Estado, o entre ministros de relaciones exteriores.

Los tratados multilaterales se negocian en las reuniones o conferencias internacionales, generalmente convocadas por las organizaciones internacionales, aunque no necesariamente. Así a instancias de la Organización de las Naciones Unidas, se negociaron ampliamente en varias conferencias internacionales hasta llegar a celebrar las convenciones sobre el Derecho de los Tratados (1969) y sobre Derecho de Mar (1982), entre otras.

Órganos competentes

Los órganos competentes para la negociación, son los mismos señalados para la conclusión de los tratados, es decir, que cada Estado en su legislación interna dispone quiénes son competentes, aunque de manera general es una responsabilidad entregada al Jefe de Estado y la función ejecutiva a través de la cancillería, los agentes diplomáticos acreditados en otros Estados y agentes especiales con plenos poderes denominados por ello plenipotenciarios.

La posición clásica, ya superada, afirma que únicamente el Jefe de Estado tiene capacidad plena para negociar y concluir un tratado, pero la doctrina, la práctica de los Estados, y el derecho positivo, manifiesta ahora que también pueden negociar y suscribir un tratado, además del Jefe de Estado y sin requerir de la Carta de Plenos Poderes, los Ministros de Relaciones Exteriores o Cancilleres, los Jefes de Misión Diplomática en el Estado ante el cual están acreditados y los representantes acreditados ante una organización internacional, órgano de la misma o conferencia internacional.

Esto se halla prescrito como una normatividad convencional expresa, contenida en la Convención de Viena de 1969, Art. 7 inc. 2 que dice:

?2. En virtud de sus funciones y sin tener que presentar plenos poderes, se considerará que representan a su Estado.

a)    Los Jefes de Estado, jefes de gobiernos y ministros de relaciones exteriores, para la ejecución de todos los actos relativos a la celebración de un tratado;

b)    Los jefes de misión diplomática, para la adopción del texto de un tratado entre el Estado  acreditante y el Estado  ante el cual se encuentran acreditados;

c)    Los representantes acreditados por los Estados ante una conferencia internacional o ante una organización internacional o uno de sus órganos, para la adopción del texto de un tratado en tal conferencia, organización u órgano.

Plenos poderes

Los tratados, tradicionalmente han sido concluidos (negociados y suscritos) por representantes de los Estados, munidos de plenos poderes que les son otorgados por el Jefe de Estado para cumplir estas actividades a nombre del gobierno y más exactamente del Estado.

El órgano (generalmente el Jefe de Estado) o los órganos competentes para emitir los plenos poderes están determinados por la legislación interna de cada Estado.

El instrumento por el cual se otorga esta autorización para negociar y suscribir tratados, se denomina Carta de Plenos Poderes.

La Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, en su art. 2 literal c), define a los plenos poderes restringiéndolos al instrumento o al documento por el cual se los otorga y así dice:

?c) Se entiende por ?plenos poderes? un documento que emana de la autoridad competente de un Estado y por el que se designa a una o varias personas para representar al Estado en la negociación, la adopción o la autenticación del texto de un tratado, para expresar el consentimiento del Estado en obligarse por un tratado, o para ejecutar cualquier otro acto con respecto a un tratado?.

Para quienes no son parte en al Convención, (Ecuador por ejemplo) ésta y más propiamente sus disposiciones constituyen normas consuetudinarias perfectamente admitidas por la comunidad internacional.

Firma de negociación

La forma de negociación, especialmente en los tratados bilaterales, por su propia naturaleza no tiene una reglamentación rígida, sino que los Estados adoptan las modalidades más adecuadas a las circunstancias y a cada caso.

En los tratados multilaterales suelen establecerse instructivos o reglamentos previos a negociación, de intervenciones, discusión, etc.

Clases de negociación

Por la forma de llevarse a cabo puede ser escrita, verbal o mixta, siendo la más utilizada en los últimos tiempos la mixta, que se realiza verbalmente, pero se labran actas sobre puntos importantes en el avance de la negociación o respecto de los acuerdos parciales a los que se va llegando. Con esta modalidad se evita la informalidad, falta de exactitud, y fundamentalmente falta o dificultad de demostración posterior de lo dicho en la negociación  puramente verbal, pero a su vez evita la excesiva rigidez y formalidad de la negociación escrita.

Poe el grado de publicidad, la negociación puede ser pública o reservada. La primera es la común, la negociación como al diplomacia es pública, aunque excepcionalmente cuando se tratan de asuntos de extrema delicadeza, cuya publicidad puede entorpecer el avance de la negociación (por la opinión pública interna, intereses políticos o de cualquier orden interno de los Estado involucrados y hasta circunstancias internacionales), se la lleva en forma reservada, lo significa que se publican solo los puntos que las partes autoricen  o los acuerdos parciales a los que se va llegando, todo esto mientras dure la negociación,  pero concluida esta debe procederse a la publicación de todo el proceso y los incidentes.

Se habla de una modalidad de negociación secreta, la misma que no es aceptada y se califica de ilícita, porque los representantes de un Estado no pueden actuar a espaldas de su mandante que es el pueblo y menos todavía contra sus intereses, que sería la razón o la causa que induzca a esta reprochable modalidad.

Idioma

El idioma que se utiliza para las negociaciones, que normalmente se relaciona en el idioma en el cual se redactará el tratado, depende básicamente si los Estados negociadores tienen el mismo idioma o diferentes.

Cuando son Estados con distintos idiomas, hay tres posibilidades: la utilización de un solo idioma, por acuerdo entre las partes (originalmente latín, luego francés, o el elegido por las partes); utilización de dos  o más idiomas con preeminencia o prioridad de uno solo, esto especialmente en la redacción del texto que puede ser en varios idiomas pero solo uno hace fe; y, por fin en tantos idiomas como Estados o partes contratantes los tengan, especialmente en la actualidad con los avances de la ciencia y la tecnología, traducción simultánea, grabaciones, etc., se facilita la negociación y se elaboran textos de tratados simultáneamente en varios idiomas, con igual valor.

Texto y estructura

La fase de negociación concluye con la elaboración del texto del tratado, que no es otra cosa que la redacción del acuerdo al que se ha llegado o poner por escrito lo que será el tratado, a fin de tener un instrumento demostrativo de dicho acuerdo, por lo cual debe ser claro y preciso para que no genere, en lo posible, distintas interpretaciones o formas de aplicación.

El texto del tratado se redacta en forma libre, pero generalmente está estructurado por tres partes: el preámbulo, la parte dispositiva y el cierre o parte final.

Preámbulo.- En épocas pasadas, hasta el siglo XIX inclusive, los tratados iniciaban con una invocación a la divinidad, se expresaba que eran celebrados en nombre de Dios, costumbre que desapareció ene l siglo XX, con excepción de aquellos celebrados por la Santa Sede.

Comienza con la designación de las partes que intervienen, que es la enumeración de los Estados u organismos internacionales, que actualmente se lo hace en orden alfabético en razón de la igualdad de los Estados. En ciertos tratados se indican los órganos competentes que intervienen (gobiernos, nombres de los Jefes de Estado, de los Ministros de Relaciones Exteriores o de los plenipotenciarios o del pueblo, como en la Carta de las Naciones Unidas). Luego se realiza una exposición de motivos, la razón por la cual se celebra el tratado y en ocasiones la finalidad del mismo, que ayuda a una mejor interpretación de su cláusulas o disposiciones. En el caso de haberse requerido de plenos poderes, la indicación de haberlos presentado.

Parte Dispositiva.- Es la fundamental, donde consta el objetivo mismo, las disposiciones que contienen los derechos y obligaciones, lo que debe realizar o cumplir las partes, las condiciones, la existencia de anexos, etc. En su forma, generalmente, se presenta como articulado.

Parte final o cierre.- Termina con la indicación de los nombres de las personas y la calidad en la que han intervenido, dónde deberán firmar, el número de ejemplares y algunas veces el idioma o idiomas en el o en los idiomas que se haya redactado el tratado. En los tratados multilaterales: el lugar, órgano o gobierno donde debe efectuarse el depósito del mismo, plazo para su firma. En todo caso el lugar y fecha de la suscripción.

Se procede a la aprobación del texto, que queda listo para su suscripción.

La firma.- Es el acto que demuestra la conformidad con el texto y una especie de compromiso para concluirlo con la ratificación, cuando ésta es necesaria, de no serlo, ella marca la conclusión o perfeccionamiento del acuerdo que comienza a regir y ser obligatorio para las partes.

La firma puede efectuarse simultáneamente en unidad de acto por todas las partes, pero también es posible que se deje abierto para la firma posterior, dentro de un plazo expresamente estipulado, después del cual para ser parte del tratado deberá recurrirse a otro mecanismo que es el de adhesión  si así lo prevé el propio tratado.

 

Dr. Jorge Endara M.

Catedrático de la Universidad Central de Ecuador

 

 

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