OBJETO SOCIAL DE LAS COMPAÑÍAS MERCANTILES

Jueves, 28 de abril de 2016

OBJETO SOCIAL DE LAS COMPAÑÍAS MERCANTILES

 

 

Autor: Dr. Roberto Salgado Valdez

 

Objeto social

 

En cuanto al objeto social, las Disposiciones Generales de la Ley regulan que ninguna Compañía podrá adoptar un objeto contrario al orden público o a las leyes mercantiles o a las buenas costumbres; que no sea real y de la lícita negociación o que tienda al monopolio de las subsistencias o de algún ramo de cualquier industria, mediante prácticas comerciales orientadas a esa finalidad.  Este principio debe ser absolutamente cuidado y protegido.  (Artículo 3, inciso primero, de la Ley de Compañías).  (Ver Doctrinas Nos. 19 y 59 de la Superintendencia de Compañías).  Esta disposición, de aplicación general, para todas las Compañías mercantiles, proviene del artículo 1 del Decreto Supremo Nº 199, de 8 de febrero de 1971, Registro Oficial 160 de 10 de febrero de 1971, que inicialmente solo era aplicable a las Compañías Anónimas, de acuerdo a lo previsto en el artículo 138 de la primera Ley de Compañías de 1964, y luego signado como artículo 136 de la Codificación de marzo de 1968; fue codificado con el número 3 el 6 de abril de 1971 y con el mismo número el 28 de julio de 1977 y con el mismo número el 20 de octubre de 1999 y reformado por el artículo 96 de la Ley Orgánica para el Fortalecimiento y Optimización del Sector Societario y Bursátil de 29 de abril del 2014, publicado en el Suplemento del Registro Oficial 249 de 20 de mayo del 2014).  (Tiene como fuente el artículo 6 del Código de Comercio de Colombia). 

 

En la actualidad, nuestra Constitución, en el artículo 304, numeral 6º, establece que la política comercial tiene como objetivo el ?Evitar las prácticas monopólicas y oligopólicas, particularmente en el sector privado y otras que afecten al funcionamiento de los mercados? y el artículo 335, inciso tercero, determina que ?el Estado definirá una política de precios orientada a proteger la producción nacional y establecerá los mecanismos de sanción para evitar cualquier práctica de monopolio y oligopolio privados o de abuso de posición de dominio en el mercado y otras prácticas de competencia desleal?.

 

Recordamos, conforme lo hicimos en un anterior Capítulo, que el término ?objeto? no debe confundirse con el de ?objeto social? ya que el primero, como requisito de validez de los contratos y en especial del de Sociedad o Compañía, constituye los bienes materia de aporte, mientras que el segundo, más tiene relación con la ?causa? del contrato de Sociedad ya que constituye el motivo que induce al acto o contrato:  La Compañía nace para hacer algo.  Esto definido como el principio de ?causa simple?  (El por qué se debe).  Pero entendido como el principio de ?causa final?  ésta se define como el ánimo de lucro que acompaña a los socios. (El ?para qué? se debe).  (Ver punto 157 en este Tomo).

 

Según Larreátegui: 

 

?La causa o motivo en el contrato de Compañía será, pues, el objeto social de aquella, es decir, el fin para el que se constituye y cuya consecución le permitirá obtener al socio una parte de las utilidades?  (Obra citada, página 18).

 

La Doctrina No. 19 de la Superintendencia de Compañías reconoce el aspecto societario del objeto social manifestando que constituye un aspecto de esencia del contrato social  -es su causa-  y que no puede expresarse en forma ambigua.  Efectivamente requiere ser expresado en forma muy concreta.  Dicha Doctrina manifiesta: 

 

?El objeto de una Compañía tiene que ser lo suficientemente claro y determinado, esto es, específico en relación con la actividad para la que se funda y organiza, sin perjuicio de que al cumplimiento de tal objeto se establezcan en el contrato social los diversos ?medios? para la lograrlo?. (Las negrillas son nuestras).

 

Efectivamente la doctrina societaria establece estos asertos: ?El ?objeto social? es la causa del contrato de Compañía; en él deben incluirse las actividades o la actividad para la que se constituye la Compañía; y, existen medios, que pueden o no constar en la contrato social, para desarrollar la o las actividades constantes en el objeto social.  Es pertinente, entonces, transcribir lo que manifiestan Garrigues y Uria, citados en la Doctrina No. 59 de la Superintendencia de Compañías: 

 

?b) Objeto Social.  Cada Sociedad nace al tráfico con un objeto determinado y en armonía con él se establece la organización de la sociedad, se calcula su capital y se buscan a veces especiales aportaciones ...  Aunque el objeto de la sociedad sea civil, la Sociedad Anónima tiene carácter mercantil y queda sometida a los preceptos de esta ley.  Lo esencial a los efectos que ahora interesan es que el objeto ha de expresarse en la escritura fundacional y que ha de hacerse de modo claro y unívoco indicando las actividades a que la sociedad ha de consagrarse, de tal suerte que pueden quedar circunscritas dentro de alguna rama de la actividad mercantil o industrial.  La frase ?objeto social? no debe interpretarse en el sentido de que el objeto social tenga que ser uno solo.  La sociedad puede dedicarse a actividades diversas y lo único que se exige es que todas ellas consten expresamente en la escritura?.  (Las negrillas son nuestras).

 

Por su parte Houpin y Bosvierax, Traité General des Societés Civiles et Comerciales, T II, página 188, No. 1019, citado por José Ignacio Narváez en su Código de Sociedades  -citado en la misma Doctrina-  señalan:

 

?... pero de aquí a que una sociedad puede incluir en su objeto social toda clase de actividades comerciales, aún aquellas que carezcan en absoluto de toda relación con su objeto principal, hay un abismo que es contrario a la naturaleza intrínseca de lo que es y debe ser una sociedad.  En relación con esta cuestión de la extensión del objeto de una Sociedad Anónima, los autores están acordes en que no puede comprender todo acto de la vida civil y comercial, y al efecto se pueden hacer, entre otras, las siguientes citas:  ?El objeto es uno de los elementos esenciales de la sociedad:  Debe ser determinado con exactitud y precisión ...?.  El objeto puede ser especial o general.  Y será útil indicarlo en los estatutos en términos suficientemente amplios para que sea posible, sin modificarlos, extender el campo de explotación social a empresas similares o conexas, si tal es el interés de la sociedad y las circunstancias así lo exigen?.-  ?El objeto, sin embargo, no puede ser absolutamente general y comprender, por ejemplo, todas las operaciones industriales y financieras cualesquiera, porque la individualidad de una sociedad implica una cierta limitación de su esfera de acción?.  (Las negrillas son nuestras).

 

Resulta muy importante señalar que el objeto social esencialmente tiene las siguientes funciones, como lo señala el argentino Alberto Aramouni:

 

?a) Delimita la actividad de la sociedad;

 

b) La misma función de delimitación se refracta en la esfera de las actividades en que cabe sea invertido el patrimonio social; 

 

c) Enmarca la competencia del obrar de los órganos;

 

d) Fija las facultades de los representantes;

 

e) Permite definir el interés social?. (El Objeto en las Sociedades Comerciales, Editorial Astrea, Buenos Aires, Argentina, 1979, página 130)?.

 

El objeto social es de extrema importancia por cuanto debe amparar el ?interés de los socios? (su ánimo de lucro) que los lleva a controlar, de cierta forma, la actuación de los administradores para que se encuadren dentro de las actividades previstas; debe amparar el ?interés de los terceros? para que éstos puedan conocer a cabalidad los contratos que pueden celebrar con la Compañía y que jurídicamente la obliguen y, finalmente, debe amparar el ?interés de la Sociedad?, la misma que, para cumplir sus objetivos, debe sopesar este interés sobre el de los socios, bajo ciertas circunstancias.

 

Tanta importancia tiene que, inclusive, en algunas legislaciones el cambio de objeto social permite a los socios ejercer el derecho de separación de la Compañía.  Pero debe entenderse este ?cambio? como ?sustitución?:  Una modificación en el sentido de acrecentarlo o ampliarlo no constituye un ?cambio?, no constituye un ?reemplazo? con otras actividades nuevas o distintas.  Para el ejercicio del derecho de separación, en consecuencia, el objeto social inicial debe desaparecer y ser reemplazado por uno absolutamente nuevo.  Por ejemplo una constructora pasa a ser una inmobiliaria.  Sin embargo, este derecho puede ser burlado si en el  objeto social se mantiene actividades originales y se añaden nuevas (a una constructora se le añaden actividades de venta de automotores, por ejemplo).  Lo dicho con respecto al derecho de separación  no es aplicable en el Ecuador, pero se sugiere su incorporación.

 

Por consiguiente, en resumen, el objeto social, como concepto, es uno solo debidamente concretado, determinado específicamente, y doctrinariamente puede consistir en varias actividades.  Consta más propiamente en el contrato social que en los estatutos de la Compañía; es decir, en definitiva, consta en la escritura de constitución o en sus reformas.  La exigencia de ?concreción? proviene del artículo 49 del Decreto Supremo No. 199, Registro Oficial 160 de 10 de febrero de 1971.  Debe ser, obviamente, ?lícito?:

 

?No siempre se manifiesta la ilicitud del objeto social.  Las sociedades simulan realizar operaciones lícitas, pero en realidad son ilícitas.  En otras ocasiones simplemente actúan en contra de la moral y la ley, no obstante que su objeto social es lícito.  También puede ocurrir que el objeto social de naturaleza lícita cuando se constituyó la sociedad devenga por mandato posterior de la ley en ilícito? (Dr. Francisco J. Salgado, Curso de Derecho Civil, 1984).

 

Las actividades concretas señaladas en el objeto social constituyen  también el ?Giro específico del negocio?, de gran importancia, por ejemplo, en el caso de la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública y de su Reglamento.  Así, el artículo 103 de ese Reglamento, de 30 de abril del 2009, señala que las empresas mercantiles del Estado  y sus Subsidiarias (Compañías de Economía Mixta) deben sujetarse a las disposiciones establecidas en los artículos 104 y 105, en las contrataciones relacionadas con el giro específico de sus negocios. Para el efecto, tales contrataciones tienen que estar ?relacionadas? (no necesariamente constar en el objeto social pero sí pueden ser ?medios?) con el giro específico de sus negocios, estar reguladas por las leyes específicas (según sus actividades, la Ley de Compañías podría ser una de ellas), o por prácticas comerciales o modelos de negocios de aplicación internacional, y los contratos de orden societario.  En estos casos, no están sujetos a las normas contenidas en la Ley Orgánica del Sistema Nacional de Contratación Pública, pero deberán cumplir con la expedición de la Resolución Motivada por parte de su máxima autoridad, que demuestre taxativamente las contrataciones y el régimen legal aplicable, lo que será publicado en el Portal correspondiente.  Lo inconsistente de la norma reglamentaria que señalamos es que sus disposiciones podrían ser utilizadas como mecanismo de elusión de los procedimientos de contratación previstos en la ley y, dado la subjetividad que puede presentarse en la determinación del ?giro específico del negocio?, la autoridad que corresponde podría opinar que la o las contrataciones realizadas no se ajustaron a ese ?giro específico del negocio? y dejar sin efecto tales contrataciones.

 

Actividades en el objeto social.

 

El objeto social, doctrinariamente y en casi todas las legislaciones, es uno solo pero puede abarcar varias actividades.

 

Al respecto Alberto Aramouni, argentino nos señala:

 

?Debe distinguirse claramente ?objeto social? de ?actividad?.


El objeto está determinado por la categoría o categorías de actos para cuyo ejercicio se constituyó la sociedad.  La actividad, en cambio, es el ejercicio efectivo de actos por la sociedad en funcionamiento. En esta actividad, cuando los representantes exceden notoriamente el objeto social, no obligan a la sociedad; y cuando sea ilícita, se incurre en la sanción de los arts. 18, 19 y 20.

 

El objeto mide la capacidad del lente; es el medio convenido para lograr el fin de la sociedad?. (El Objeto en las Sociedades Comerciales, Editorial Astrea, Buenos Aires, Argentina, 1979, página 50)

 

Importantes resultan, entonces, los comentarios del doctor Marco Antonio Guzmán con respecto a las varias actividades que podrían constar en el objeto social:

 

?En la práctica, es irreal que una empresa pueda tener un objeto que abarque seis o siete tipos de actividades diversas, pues, por ley económica, se tiende a concentrar y organizar actividades en torno a un núcleo central, que cohesiona la acción de la empresa.  Por todo lo dicho, sería deseable que para la determinación del objeto social, al menos en el caso de las Compañías de Capital, la Ley obligue guardar cierta relación con la clasificación internacional uniforme de actividades económicas (CIUU) y permita que el objeto social pueda comprender alguna o algunas de esas actividades, pero siempre que entre ellas haya una razonable conexión?  (Dr. Marco Antonio Guzmán, ?Las Sociedades de Capital en el Área Andina?, Superintendencia de Compañías e ILDIS, 1976, página 156).  (Las negrillas son nuestras).

 

En definitiva: El objeto social es uno solo pero puede abarcar varias actividades, siempre que entre ellas haya una razonable conexión.  Así era en el Ecuador hasta el 20 de mayo del 2014 en que se publicó en el Suplemento del Registro Oficial No. 249 de 20 de mayo del 2014, la Ley Orgánica para el Fortalecimiento y Optimización del Sector Societario y Bursátil, de 29 de abril del mismo año, que modificó esta situación en el sentido de que ?el objeto social de la Compañía deberá comprender una sola actividad empresarial?.

 

Medios para desarrollar el objeto social   

 

Con estas aclaraciones cabe señalar que no debe confundirse el objeto social y sus actividades con los medios para conseguirlo o conseguirlas como lo son todos los actos y contratos que, para el cumplimiento de su objeto social, la Compañía puede celebrar.  Así, por ejemplo, una Compañía que se dedica a producir zapatos como actividad específica dentro de su objeto social y tiene como medio para la consecución de su actividad el transporte de sus productos, no por ello se puede colegir que el objeto social de la Compañía es la de transporte en general aunque si constituye una actividad conexa relacionada con dicho objeto social.

 

En la parte pertinente de la Doctrina No. 19 expedida por la Superintendencia de Compañías, con respecto a los medios para desarrollar el objeto social, se dice: ?.... sin perjuicio de que al cumplimiento de tal objeto se establezcan en el contrato social los diversos medios para lograrlo?.  Dentro de este concepto de ?medios? se engloba la frase, por ejemplo, citada en ?Consultas Societarias, 2005?, páginas 76 y 77, de dicha Institución:  ?En general celebrar y ejecutar todo tipo de acto, convenio o contrato civil, mercantil o de cualquier naturaleza que sea permitido por la Ley ecuatoriana, siempre que se relacione con su objeto social?.  Sin embargo, no es necesario que una frase como la señalada o alguna parecida deba necesariamente constar en el contrato social para que la Compañía pueda legítimamente celebrar esos actos o contratos.  No.  No es necesario.  Esta frase se encuentra implícitamente integrada al contrato social aún cuando no conste expresamente en él.

 

Exigencia de una sola actividad empresarial en objeto social de todas las Compañías mercantiles

 

El objeto social de la Compañía deberá comprender una sola actividad empresarial exige el artículo 96 de la Ley Orgánica para el Fortalecimiento y Optimización del Sector Societario y Bursátil de 29 de abril del 2014, promulgada el 20 de mayo del 2014.

 

Es importante destacar que esta exigencia es para todas las Compañías mercantiles es decir para las En Nombre Colectivo, En Comandita Simple, En Comandita por Acciones, Anónima, de Responsabilidad Limitada y de Economía Mixta.

 

 

La operación empresarial de acuerdo a la única actividad

 

La operación empresarial única podrá comprender el desarrollo de varias etapas o de varias fases de una misma actividad, vinculadas entre sí o complementarias a ella, siempre que el giro de la Compañía quede encuadrado dentro de una sola clasificación económica, como, por ejemplo, la farmacéutica, la naviera, la de medios de comunicación, la agrícola, la minera, la inmobiliaria, la de transporte aéreo, la constructora, la de agencias y representaciones mercantiles, la textil, la pesquera, la de comercialización de artículos o mercancías de determinada rama de la producción, la de comercialización o distribución de productos de consumo masivo, la de tenencia de acciones, la de prestación de una clase determinada de servicios, entre otras.

 

Adecuando los varios términos señalados anteriormente, en el tema que estamos tratando, señalamos que según la Real Academia de la Lengua los siguientes términos tienen los siguientes significados:

 

Etapa: Derecho de camino de un recorrido determinado. Fase en el desarrollo de una acción u obra.

 

Fase: Cada uno de los estados sucesivos de un negocio.

 

Vincular: Atar o fundar algo en otra cosa.

 

Complementario: Que sirve para completar o perfeccionar algo.

 

Complemento: Cosa, cualidad o circunstancia que se añade a otra para hacerla íntegra o perfecta.

 

Giro: Conjunto de operaciones o negocios de una empresa.

 

Entonces, adecuando estos conceptos, consideramos que la operación empresarial única podrá comprender, dentro del conjunto de operaciones o negocios de una Compañía, el desarrollo de acciones u obras, dentro de un camino (planificado) establecidas previamente como estados sucesivos de un negocio, atadas entre si o que necesariamente deben añadirse a otras acciones u obras para obtener un producto (o servicio) íntegro o perfecto.

 

Para el mejor cumplimiento de lo anteriormente dispuesto, la Superintendencia de Compañías y Valores elaborará anualmente la clasificación actualizada de las actividades antedichas, pudiendo tomar como referencia la respectiva Clasificación Industrial Internacional Uniforme de todas las Actividades (CIIU), u otra semejante (Tal como lo sugirió hace muchos años el doctor Marco Antonio Guzmán). Tal clasificación actualizada se publicará en el Registro Oficial durante el primer semestre de cada año.

 

El objeto social de la Compañía deberá ser concretado  -en cuanto a su actividad única-  en forma clara en su contrato social.  Será ineficaz, señala la Ley, la estipulación en cuya virtud el objeto social se extienda a una actividad enunciada en forma indeterminada.  ¿La calificación de ?ineficaz?, significará que tal estipulación es nula?.  Nosotros creemos que sí porque, de no serlo, entonces sería válida.

 

En general, para la realización de su objeto social único (así lo dice la Ley)  -más bien debió decir ?de su actividad única?-  la Compañía podrá ejecutar y celebrar todos los actos y contratos que razonablemente le fueren necesarios o apropiados. En particular, para tal realización, la Compañía podrá ejecutar y celebrar toda clase de actos y contratos relacionados directamente con su objeto social, así como todos los que tengan como finalidad ejercer los derechos o cumplir con las obligaciones derivadas de su existencia y de su actividad (sin necesidad de que así conste en el contrato social, ya que se trata de medios implícitos).

 

Prohibición de celebrar actos o contratos distintos a los autorizados según el objeto social.-  La Compañía no podrá ejecutar ni celebrar otros actos o contratos distintos de los señalados anteriormente, salvo los que ocasional o aisladamente pudieran realizarse con fines de inversión, de investigación o de experimentación, o como contribuciones razonables de orden cívico o de carácter social.  (Se trata de una limitación a los medios).

 

Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo I

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