Esclavitud e indiferencia del Abogado

Jueves, 24 de noviembre de 2005

Dr. Bayardo Moreno Piedrahita

 

SI LANZAMOS UNA MIRADA A LA SABDURÍA, abnegación, constancia, idealismo, amistad, solidaridad, caballerosidad, probidad y mil virtudes que debe cultivar el Abogado, como símbolo del equilibrio de la convivencia humana, tenemos que aceptar que esos altos valores morales han sido sustituidos por la esclavitud a lo fácil; la ausencia de valentía y altivez, el quemimportismo, la vanidad, la indiferencia, el poco amor al estudio, la falta de interés por el trabajo creador y mil vicios y vacíos, que han generado el aumento creciente de tráfico de influencias y el pago degradante e indigno en el ejercicio de la profesión, para lograr el despacho de los juicios en la Administración de Justicia, sumiendo al profesional en la mendicidad moral y en el anonimato material, con la complicidad de algunos magistrados, jueces y servidores judiciales, dando paso a extraños negociadores y tinterillos que han ocupado el alto honor que le ha correspondido al Abogado por esencia y tradición.

Revitalizar su sagrada misión

La crisis moral y material del Profesional del Derecho y la Administración de Justicia debe terminar, remozándose la sabiduría y la acción decidida de magistrados, jueces, servidores judiciales y abogados, por alcanzar el sitio que le corresponde en el contexto social, más el aporte de su formación en la solución de los problemas jurídicos, económicos y sociales que vive el país, porque es necesario revitalizar su sagrada misión, lejos de la indiferencia y el quemimportismo.

Prestigio y respeto profesional

Es triste observar que el Abogado, antes de prepararse y mejorar su cultura jurídica, haya abandonado el alto sitio que se merece en la sociedad y haya permitido que ese lugar sea ocupado por extraños, tramitadores y tinterillos que han proliferado, porque algunos "Colegas insensatos" se han dedicado a la desleal tarea de firmar escritos en favor de los notarios y personas sin título legítimo, autorizándolos intervenir en trámites que no les corresponde; parece que no les importa que todo el mundo les mire en un nivel inferior, como sinónimo de poca valía moral y material, ante la indiferencia de sí mismos y de los gremios profesionales que no han podido defender el prestigio y el respeto profesional, por sus propios escándalos, vandalismo y corrupción, lo cual constituye una actitud repudiable y condenable.

La estatura moral y el papel protagónico del Abogado en la defensa y trámite de los juicios, está en el suelo por la falta de respetabilidad de algunos profesionales y por el temor a la prepotencia y vanidad de algunos magistrados, jueces y servidores judiciales, que prefieren entrar en el mercado negro la compraventa de sentencias y trámite de juicios, dejando la preparación, el trabajo y la equidad, conjuntamente con el Profesional del Derecho, en el olvido y en el menosprecio.
La ausencia de formación académica constante; la indiferencia por elevar la cultura jurídica y la falta de ambición por llegar a la excelencia profesional, son causas que han contribuido para que el Abogado se encuentre sin protagonismo en las grandes decisiones políticas, económicas y sociales del País y sin trabajar en los puestos de importancia de la Administración Pública, o de la empresa privada, lo que ha dado origen a la desocupación de muchos; subocupación de otros, o desmejorada o minusválida ocupación de pocos, que impiden al Abogado levantarse de la postración en la que se vive sumergido desde las aulas universitarias, hasta la tumba.

Alcanzar la reivindicación

Es el momento histórico de terminar con la lentitud procesal y la inmoralidad en la Administración de Justicia, con la participación de todos los Abogados libres y activos de Pichincha y del Ecuador, porque no podemos constituirnos en cómplices silenciosos con la crisis que vive la Clase Profesional del Derecho y la Administración de Justicia, al amparo del egoísmo individual y la indiferencia profesional.

No se debe soportar, que la Recusación a determinados jueces prepotentes, apoltronados y sin cultura jurídica, que no despachan los juicios ni dictan sentencias, queden sin sanción, como premio a la falta del respeto y al incumplimiento del deber, porque ningún juzgador como ser mortal, puede hacer gala de ser recusado y de cobrar un sueldo sin trabajar, para llevar el galardón de no hacer nada, sin que exista un juicio y una sanción en su contra.
No se debe permitir la vigencia de una Ley de Federación de Abogados del Ecuador, aprobada en un Gobierno dictatorial, porque constituye la mordazada para el Profesional del Derecho y carta blanca, para dar paso a extraños y tinterillos; y, por eso existe la necesidad de reformar su Art. 2. que impone la obligación al Abogado, de afiliarse a un Colegio Profesional, para poder ejercer la profesión, sin ninguna garantía ni beneficio, violando la libertad de trabajo y la libre asociación lícita, consagrados en la Constitución de la República y en los Derechos Universales del Hombre; esto permitirá ir hacia el cambio de la estructura gremial y a la consecución de un nuevo Colegio de Abogados de Pichincha.

Acción solidaria

La regulación de honorarios, prescrita en la Ley de Federación de Abogados del Ecuador, encadena en la cárcel de miseria al Abogado y protege a los tinterillos y extraños, facultándoles hacer uso de la economía libre de mercado, confundiendo la Ley de Defensa Profesional que no existe, con la inhumana e inconstitucional regulación de honorarios, que contraviene a la Ley de Libre Contratación; esto debe terminar.

La acción solidaria de los abogados unidos, bajo el crisol de mejorar a la Clase Profesional y moralizar a la Administración de Justicia, debe imponerse para hacer de cada Abogado un verdadero jurisconsulto y de éste, la fuente de la sabiduría donde se refresquen los "Honorables" del Congreso Nacional.
La meta es alcanzar la reivindicación en la credibilidad de la Administración de Justicia y en el respeto a la dignidad del Abogado.
¡Los Abogados libres e independientes desunidos, por más grandes que seamos, no podemos luchar y ser fuertes ante las mafias y los traficantes unidos del Derecho¡

¡ CAMBIEMOS DE CAMINO, RESCATEMOS LA DIGNIDAD DEL ABOGADO, QUE EL TRIUNFO NOS ESPERA !

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