Duración de las Compañías Mercantiles

Martes, 24 de mayo de 2016

Duración de las Compañías Mercantiles

 

 

Autor: Dr. Roberto Salgado Valdez

 

Si bien es cierto en las Disposiciones Generales de la Ley de Compañías no se trata concretamente sobre este aspecto, resulta verdaderamente necesario referirse a ella para solo así poder entender con exactitud cual es la filosofía jurídica establecida en dicha Ley con respecto a la duración de las Compañías en el Ecuador e inclusive a la causa de disolución que, por vencimiento, procede.

 

Partiremos diciendo que con respecto a las Compañías En Nombre Colectivo, que sus normas que se aplican a las En Comandita Simple y que en el artículo 38, en el numeral quinto de la Ley de Compañías, se exige que en la escritura de formación de esta Compañía, se contenga ?el tiempo de duración de ésta?.

 

Así mismo cuando se trata de la Compañía de Responsabilidad Limitada, el artículo 137, en su numeral cuarto, establece que en la escritura de constitución se debe expresar ?la duración de la Compañía?; y, al tratarse de la Compañía Anónima, aplicable también a las En Comandita por Acciones y de Economía Mixta, en el artículo 150, numeral cuarto, se expresa que en la escritura de fundación se debe expresar la ?duración? de la Compañía.


En consecuencia cabe desentrañar el significado de la palabra ?duración?, que a la que en todos los casos se refiere nuestra Ley y así, debemos establecer que según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa ?acción y efecto de durar? y ?durar? significa ?Continuar siendo, obrando, sirviendo, subsistir, permanecer, estarse, mantenerse en un lugar?. Dicho en otras palabras se trata, en nuestro criterio, de tiempo en que un ente o individuo existe, permanece, vencido el cual, deja de existir, dejan de permanecer.  jurídicamente estas connotaciones nos llevan inequívocamente a la idea del ?plazo? y, tratándose de las Compañías a la idea de un tiempo durante el cual éstas existen, permanecen y que, vencido el mismo, desaparecen.  Por consiguiente, sin duda, la expresión ?duración? establecida en la Ley de Compañías se refiere a la figura del ?plazo?.  Lo confirma el artículo 361, en su numeral primero, cuando establece como causa de disolución de las Compañías a la de ?por vencimiento del plazo de duración fijado en el contrato social?.

 

En consecuencia, a fin de definir a qué tipo o especie de plazo se está refiriendo la Ley de Compañías, es necesario establecer previamente los elementos esenciales que lo configuran.

 

Así, el Código Civil expresa, en su artículo 1510, al tratar sobre las ?Obligaciones a plazo?, que éste es la época que se fija para el cumplimiento de la obligación que puede ser expreso o tácito, con lo cual, en nuestro criterio, se está refiriendo a un plazo extintivo, que si bien se presenta en el campo de las Compañías como causa de su disolución, nada tiene que ver con el acuerdo que los socios establecen al constituir la Compañía en la que su deseo es, al contrario, más bien considerar la vigencia y permanencia de la empresa (affectio societatis) y no su extinción.  Por consiguiente, esta definición de plazo, que se refiere más bien a aspectos extintivos, no es el plazo de permanencia y de vigencia al que se refiere nuestra Ley de Compañías.

 

?El plazo o término es una modalidad que consiste en un suceso futuro y cierto que inevitablemente deberá ocurrir al cabo de un lapso o espacio de tiempo en cuya virtud se posterga o difiere el ejercicio o la extinción de un derecho? (Pescio, Manual de Derecho Civil, Tomo II, Editorial Jurídica de Chile, Santiago de Chile, 1958, página 287). 

 

Tratándose de Compañías, desde ya vale indicarlo, el plazo es el tiempo durante el cual tiene vigencia el contrato de tracto sucesivo Sociedad o Compañía y durante el cual puede ejercer absolutamente y sin restricciones su objeto social.

 

Los romanos llamaban al plazo ?tempora?, entendiéndose por tal un tiempo durante el cual podía cumplirse con el hecho.  El término era denominado ?dies?, en el sentido de instante o momento del cumplimiento.

 

De estas definiciones se desprende las características del hecho futuro cierto: Futureidad (hecho que se debe cumplir en el futuro) y certidumbre  (Se conoce que el día de finalización del plazo llegará inevitablemente).

 

Ahora bien, tomando en consideración que el plazo es un hecho futuro y cierto se puede clasificarlo desde diferentes puntos de vista:

 

a)  Según se sepa o no el día en que ha de llegar el plazo:

 

Determinado (certus an y certus quando), si se sabe el día en que ha de llegar, como ?dentro de diez años?  o  el  ?2 de diciembre del 2030?.

 

Indeterminado  (certus an e incertus quando), si se sabe que llegará, porque en todo caso se trata de un hecho cierto, pero no se sabe cuando ocurrirá, como es el caso de la muerte de las personas naturales.

 

         El artículo 1514 del Código Civil establece que, con respecto al plazo, debe aplicarse lo que se establece en el Título IV del Libro III, sobre asignaciones testamentarias.  Efectivamente esas normas se refiere al caso de día cierto, incierto, determinado e indeterminado: 

 

         ?El día es cierto y  determinado, si necesariamente ha de llegar y se sabe cuándo, como el día tantos de tal mes y año, o tantos días, meses o años después de la fecha del testamento o del fallecimiento del testador? (Artículo 1109, inciso primero, Código Civil).

 

          ?Es cierto, pero indeterminado, si necesariamente ha de llegar, pero no se sabe cuándo, como el día de la muerte de una persona?. (Artículo 1109, inciso segundo, Código Civil).

 

          ?Es incierto, pero determinado, si puede llegar o no; pero suponiendo que haya de llegar, se sabe cuándo, como en el día en que una persona cumpla 25 años?. (Artículo 1109, inciso tercero, Código Civil).

 

          ?Es incierto e indeterminado, si no se sabe si ha de llegar, ni cuándo, como el día en que una persona se case?. (Artículo 1109, inciso cuarto, Código Civil).

 

b)  Según su forma:

 

Expreso, es el que está expresado por la ley o consta del contrato, como cuando me he obligado a pagar una suma en determinado tiempo; por ejemplo ?dentro de veinte días? o el ?2 de diciembre del 2030?.

 

Tácito, es el que sin estar expresado resulta necesariamente de la naturaleza misma de la cosa objeto de la obligación o del lugar en que la obligación debe ser cumplida.

 

Así nos lo expresa Luis Claro Solar, en su ?Derecho Civil Chileno?, Tomo X, página 267.

 

c)  Atendiendo a quien lo establece:

 

Legal, es el señalado por la ley.


Convencional, es el estipulado por las partes.

 

Judicial, es el señalado por el Juez cuando la ley lo autoriza expresamente.

 

Testamentario, el que fija el testador en su testamento.

 

De gracia, es el tolerado por el acreedor a su deudor.

 

d)  Por su naturaleza o atendiendo a la forma de operar el vencimiento:

 

Fatal o perentorio, cuando por su cumplimiento extingue el derecho ?ipso jure? o sea por el solo  ministerio de la ley.

 

No fatal, cuando a su vencimiento no extingue el ejercicio de un derecho, pudiendo ejercitarse dicho derecho, dentro de ciertos límites, más tarde.

 

e)  Atendiendo al efecto que produce el plazo en la relación jurídica:

 

Suspensivo, primordial o inicial, el plazo que marque el momento desde el cual empezará el ejercicio de un derecho o el cumplimiento de una obligación (?Desde?).

 

Resolutorio, extintivo o final, al plazo que marque el término de la obligación jurídica (?Hasta?).

 

Contando ya con todos estos elementos cabe hacerse la pregunta:  ¿En el caso de la ?duración? de las Compañías, cuáles son los elementos, de los que hemos mencionado, que se aplican al plazo que debe establecerse en la escritura pública constitutiva?. 

 

Así, no cabe la menor duda de que se trata de un plazo expreso (por cuanto debe necesariamente constar en el contrato social), convencional (porque es estipulado por las partes en dicho contrato), fatal (por cuanto su cumplimiento extingue el derecho ?ipso jure?, constituyéndose en causa de terminación o disolución de la Compañía), suspensivo (porque marca el momento ?desde? el cual empieza el ejercicio de un derecho: El de desarrollar el objeto social) y, al mismo tiempo, aunque parezca absurdo, resolutorio (porque marca el final del contrato de Compañía:  La Compañía solo puede seguir ejerciendo su objeto social sin restricciones, ?hasta? el último día del plazo).

 

En consecuencia, todos estos elementos quedan absolutamente claros.  Lo único que falta por definir, entonces, si esa ?duración? a la que se refiere la Ley de Compañías, constituye un plazo ?determinado?  o  ?indeterminado?.  Porque si es lo primero, necesariamente deberá establecerse en el contrato social, como lo dice el artículo 1109, inciso primero del Código Civil, el día cierto y determinado de su vencimiento, esto es, por ejemplo, dentro de diez años o el 2 de diciembre del 2030; porque si es lo segundo deberá establecerse en el contrato social, como lo dice el artículo 1109, inciso segundo del Código Civil, que se trata de un día cierto pero indeterminado.

 

Para el efecto debemos recurrir nuevamente al Código Civil que en el artículo 18 establece, en el numeral cuarto que ?los pasajes oscuros de una Ley pueden ser ilustrados por medio de otras leyes, particularmente si versan sobre el mismo asunto?.  El Código no ha limitado tal posibilidad a las leyes nacionales, por lo que bien puede aplicarse las extranjeras, y más aún, si las normas de las nacionales provienen de esas mismas normas extranjeras, como lo es, para el caso, la Ley española de Sociedades Anónimas de 1951 que en su artículo 11 mencionaba que ?En la escritura de constitución de una sociedad se expresará  -entre otros asuntos-  ?la duración de la sociedad?.  Esa misma norma continúa vigente, con el mismo texto, en el artículo 9 de la actual Ley de Sociedades Anónimas vigente desde 1989.

 

Cabe, en consecuencia, brevemente por cierto, referirse a los tratadistas españoles con respecto a este particular caso y así observamos que Manuel de la Cámara Alvarez al respecto señala:

 

?La S.A., como las demás sociedades, se puede constituir por tiempo indefinido o a término.  En este segundo caso se expresará claramente el momento del vencimiento de aquel.  La expiración del plazo opera la disolución ipso jure de la sociedad, según dispone el artículo 152 de la Ley? (?Estudios de Derecho Mercantil?, Volumen I, página 568)

 

He aquí como este jurista expresa con toda claridad que esa ?duración?  -a la que se refiere la Ley española y en idénticos términos la ecuatoriana-  constituye un plazo ?indeterminado? o ?determinado? conforme se exprese en el contrato social y que si el  plazo que se establece en él es ?determinado?, a su vencimiento opera la causa de disolución que también la tenemos prevista en la Ley ecuatoriana.

 

Lo confirma Rodrigo Uría cuando dice, justamente al referirse a esta causa de disolución:

 

?Esta causa de disolución (Art. 150, 1) está en relación con la exigencia legal de hacer constar en los estatutos la mención relativa a la duración de la sociedad (Artículo 11).  Normalmente se elude el juego de esta causa de disolución estableciendo para la sociedad una duración por tiempo indefinido?.

 

Por consiguiente, en el Ecuador, al menos a partir de la primera Ley de Compañías de enero de 1964, la duración que exige dicha Ley, hasta hoy, permite el establecimiento en el contrato social de un plazo indeterminado, lo que jamás ha sido aceptado por el organismo de control, el que siempre ha exigido, sin ningún sentido, el establecimiento de un plazo determinado que, al contrario, lo que ha hecho es causar problemas de tal naturaleza, como tantas veces se ha señalado, que muchas Compañías, por mero olvido, se han visto inmersas en la causal de disolución de vencimiento del plazo de duración, que opera ipso jure, debiendo para superar tal situación proceder a una reactivación de la Compañía cuando ésta se encuentre en estado de liquidación.  Lamentablemente ni la Institución ni nadie realizó, en el momento oportuno, un análisis sobre este punto que, como se observa, es absolutamente claro, motivo por el cual dejamos constancia de lo señalado para los fines consiguientes hacia el futuro.

 

Duración de las entidades del sector financiero privado.-   Las entidades del sector financiero privado tendrán la duración que se establezca en el estatuto social. (Artículo 401 del Código Orgánico Monetario y Financiero).

 

 

Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo I

 

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