ANÁLISIS DEL PRINCIPIO DE IMPARCIALIDAD

Jueves, 22 de octubre de 2015

ANÁLISIS DEL PRINCIPIO DE IMPARCIALIDAD

 

Autor: Ab. José Sebastián Cornejo Aguiar. [1]

 

Previo al desarrollo, de este tema, es necesario indicar, que la palabra imparcial se aplica para referirse a aquel que juzga o procede con imparcialidad.

Debido a que la imparcialidad, trata de controlar los móviles del juez frente a influencias extrañas al Derecho provenientes desde dentro del propio proceso jurisdiccional.

En este sentido, el deber de imparcialidad puede definirse como un deber de independencia frente a las partes en conflicto y/o frente al objeto de litigio.

En tanto, la imparcialidad es un criterio propio de la Justicia, que establece que las decisiones deberían tomarse siguiendo criterios objetivos, sin dejarse llevar por influencias de otras opiniones, prejuicios o bien por razones, que de alguna manera se caractericen por no ser apropiadas, es por ello, que es necesario hacer alusión a los siguientes aspectos:

1.- Origen del principio de imparcialidad

El principio de imparcialidad deriva del principio de igualdad, y se concreta en la comparación y la elección ponderada de diversos valores:

a) Entre varios intereses públicos;

b) Entre intereses públicos e intereses privados, para impedir que los intereses privados sean sacrificados más de lo necesario;

c) De intereses privados entre sí, para evitar discriminaciones arbitrarias.[2]

2.- Alcance del principio de imparcialidad.-

Se refiere a la exigencia de que la administración, en el ejercicio de sus funciones, valore y actúe los intereses públicos, sin sufrir desviaciones por intereses personales del agente, o intereses de grupos de presión públicos o privados.[3]

3.- Clases de Imparcialidad.-

a)    El caso del imparcial acertado.- ilustra la situación en que conforme a criterios internos al Derecho se valora que la decisión que el juez ha tomado es la decisión correcta y, además, se considera que lo ha hecho por los motivos correctos;

b)    El caso del imparcial equivocado.- No se cuestionan los motivos por los cuales el juez decidió, se asumen como correctos, pero se critica la decisión tomada;

c)    El caso del parcial legal.- Ilustra perfectamente lo que es la deslegitimación de una decisión por la deslegitimación de quien la toma. Quien decidió no debió decidir por no ser imparcial, es decir, por no reunir un requisito esencial de la legitimidad de la jurisdicción;

d)    El caso del parcial ilegal.- La actitud interna hacia el Derecho lleva a realizar una crítica externa al contenido de la decisión, de forma que la argumentación de la decisión se ve como pura simulación de justificación.[4]

 

4.- Consideraciones sobre la Imparcialidad

Entendido, la trascendencia del origen,  su alcance y sus clases, podríamos visualizar, entonces a la imparcialidad como aplicar la justicia, de una manera recta que implique igualdad, equidad, paridad, es decir consiste en poner entre paréntesis todas las consideraciones subjetivas, que puedan influir en el Juez el momento de la administración de justicia, como bien se enuncia en el Código Orgánico de la Función Judicial el mismo que hace alusión al Principio de Imparcialidad en su artículo 9 como:

?La actuación de las juezas y jueces de la Función Judicial será imparcial, respetando la igualdad ante la ley.

En todos los procesos a su cargo, las juezas y jueces deberán resolver siempre las pretensiones y excepciones que hayan deducido los litigantes, sobre la única base de la Constitución, los instrumentos internacionales de derechos humanos, los instrumentos internacionales ratificados por el Estado, la ley y los elementos probatorios aportados por las partes.

Con la finalidad de preservar el derecho a la defensa y a la réplica, no se permitirá la realización de audiencias o reuniones privadas o fuera de las etapas procesales correspondientes, entre la jueza o el juez y las partes o sus defensores, salvo que se notifique a la otra parte?.

Ahora analizando este artículo, nos damos cuenta que definitivamente define a la imparcialidad, como la actuación de los Jueces de la Función Judicial, los mismos que deben respetar la igualdad de la ley y resolver los litigios con sujeción a la Constitución, a los Instrumentos Internacionales de Derechos Humanos y a la Ley.

Las servidoras y servidores judiciales, que incluyen a juezas y jueces, y los otros operadores de justicia, aplicarán el principio de la debida diligencia en los procesos de administración de justicia.

Las juezas y jueces serán responsables por el perjuicio que se cause a las partes por retardo, negligencia, denegación de justicia o quebrantamiento de la ley.[5]

Que de manera precisa indica, que sin lugar a dudas este principio de imparcialidad,  lo que hace es obviar la desigualdad existente entre las distintas partes, ya sea la actora como la demandada, que con la no imparcialidad del juez siendo otra parte del proceso, se nota que en algún momento estas partes buscaran el dialogo con el Juez, por separadas para obtener un favorecimiento en su causa dilucidando de esta manera completamente al principio, que es de carácter heterocompositivo evidentemente, ya que surge la figura de un tercero que dirime la controversia o puesta en disputa.

Es necesario, recordar, que este criterio, es que todos los individuos deberían ser tratados de la misma manera cualquiera sea la circunstancia.

Salvo algunas razones externas y objetivas se aceptará un trato distintivo, sin embargo, lo ideal es que en todos los ámbitos de la sociedad se actúe conforme a este criterio.

Es por ello, que casi todos los sistemas legales del mundo, presentan diferentes penas de acuerdo al tipo de delito que se trate y la gravedad del mismo, pero esto nada tiene que ver con la existencia de imparcialidad, ya que la diferenciación en los castigos se encuentra en base a un criterio objetivo como es la ley.

Siendo en este caso el Juez, el mismo que ya tiene una presión externa que influye en su voluntad de juzgar, con ello no quiero criticar ni hacer mención de que sin duda podrían existir factores externos que influyan esta imparcialidad por parte del Juez.

Pero si bien es cierto lo que engloba este principio, es la condición de imparcialidad, siendo un tanto redundante, ya que si comenzamos de lo teórico, podríamos decir que este principio encierra lo que se considera aceptable y coherente, para que un tercero pueda tratar a las personas en forma indiferente pero teniendo presente el momento de resolver el caso la visualización de las razones objetivas y externas de cada situación conforme a lo establecido en la Constitución y de más Instrumentos antes mencionados.

Y mas no con ninguna clase de favoritismo, hacia cualquiera de las partes ya que definitivamente al no darles la igualdad de condiciones se estaría vulnerando este principio de la igualdad de las partes, que no supone más que la presencia de los sujetos que mantienen distintas posiciones con respecto a una misma cuestión impidiendo así la igualdad de acceso y de oportunidades a la defensa dentro de un proceso.

La palabra también se emplea para referir a aquel juicio o acto objetivo, como ser una decisión imparcial.

Por ejemplo, si dos personas tienen un problema entre ellos y piden mi opinión en el asunto en discusión y yo decido en primer lugar no ponerme del lado de ninguno de los dos, ni opinando a favor o en contra, hasta que se presenten todas las cuestiones que se encuentran en discusión y con ellas analizadas ahí recién expreso mi opinión, sin haberme dejado llevar por uno o por otro, entonces, a ese accionar se lo llamará imparcial.

Pero en el caso, de que yo converse previamente con alguna de las personas, o no permita la explicación adecuada de una de ellas sobre el problema, estaría actuando de una manera desleal, y por ende rompiendo el principio de imparcialidad.

 

 



[1] Abogado graduado de la Universidad Internacional Sek, cursando actualmente la Especialización en Derecho Penal en la Universidad Andina Simón Bolívar, conferencista y escritor. Correo scor1719@hotmail.com

[2] Aguiló Regla, J., Atienza, M. y Ruiz Manero, J.: Fragmentos para una teoría de la constitución, Iustel, 2007,págs. 17 y ss.

[3] Robert Alexy: Teoría de la argumentación jurídica (trad. de M. Atienza e I. Espejo), Centro de Estudios

Constitucionales, Madrid, 1989.

[4] Josep Aguiló Regla; Imparcialidad y Concepciones del Derecho, Universidad de Alicante, España 2009.

[5] ART 172 Constitución de la República del Ecuador 2008..

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