Situación Jurídica del Comerciante y del Empresario Individual en el Ecuador

Lunes, 28 de septiembre de 2015

Situación Jurídica del Comerciante y del Empresario Individual en el Ecuador

 

 

Autor: Dr. Roberto Salgado Valdez

           

1.      Situación del comerciante 

 

El Ecuador acogió el 4 de noviembre de 1831 el Primer Código de Comercio.   Hemos dicho que ?acogió? por cuanto lo que hizo fue poner en vigencia en el país al Código Mercantil Español de 1829.  En 1872 este Código fue sustituido por otro pero sin apartarse de los lineamientos generales establecidos aunque se vislumbra una marcada influencia del Código Venezolano.  Por este motivo y otros que no vienen al caso, en 1906 se dicta un nuevo Código de Comercio, mediante Decreto Supremo del entonces Presidente del Ecuador General Eloy Alfaro; este cuerpo legal, con algunas reformas, es el que continúa vigente debiendo considerarse que la última Codificación la realizó la Comisión Legislativa Permanente a inicios de la década de los sesenta.

 

Tanto el Código de Comercio español, como el de 1872 y el de 1906, reguló al comercio en general, tanto al empresario individual como a la empresa colectiva; en este  último caso en el Capítulo referente a las Compañías de Comercio.

 

Con estos antecedentes es importante que hagamos un pequeño análisis sobre la situación actual del empresario individual en el Ecuador.

 

El Código de Comercio, en su artículo 1º, manifiesta que este cuerpo legal rige las obligaciones de los comerciantes en sus operaciones mercantiles.  Por lo tanto, es el Código de Comercio el cuerpo legal al que debe sujetarse el empresario individual para poder ejercer el comercio.

 

2.      El comerciante y su capacidad para el ejercicio del comercio 

 

Es evidente que para ser tal, es decir comerciante, el empresario individual, debe cumplir ciertos requisitos y formalidades.  El propio Código de Comercio, en su artículo 2º, lo establece:

 

?Son comerciantes los que teniendo capacidad para contratar, hacen del comercio su profesión habitual?.

 

Es decir que no todas las personas pueden constituirse en comerciantes.  Solo pueden obtener tal calidad los que tienen capacidad para contratar.  Pero esta capacidad para contratar se refiere a dos aspectos: a la capacidad civil y a la capacidad comercial o mercantil, ya que no tiene capacidad para ejercer el comercio quien no tenga capacidad civil para contratar, como lo prescribe el artículo 6º del Código de Comercio:

 

?Toda persona que, según las disposiciones del Código Civil, tiene capacidad para contratar, la tiene igualmente para ejercer el comercio?.

 

Hay, entonces, que revisar el artículo 1490 del Código Civil que indica qué personas no tienen capacidad civil para contratar:

 

·        Los absolutamente incapaces: Los dementes, los impúberes, los sordomudos que no pueden darse a entender por escrito.

 

·        Los relativamente incapaces: Los menores adultos, los disipadores, los ebrios consuetudinarios, los toxicómanos que se hallan bajo interdicción, las personas jurídicas.

 

·        Los especialmente incapaces: Todos aquellos comprendidos en prohibición que la Ley haya impuesto a ciertas personas para ejecutar ciertos actos.

 

Es decir ninguna de las personas nombradas pueden ejercer el comercio y por tanto no pueden ser comerciantes.  ¿Pero qué sucede con el caso de los especialmente incapaces?.  Este caso ha sido definido por el Código de Comercio en su artículo 7º en el sentido de que tampoco pueden ejercer el comercio las siguientes personas:

 

·        Las Corporaciones Eclesiásticas, los religiosos y los clérigos;

 

·        Los funcionarios públicos a quienes está prohibido ejercer el comercio por el artículo Nº 242 (el 266) del Código Penal, salvo las excepciones establecidas en el mismo artículo; sin embargo esta imposibilidad ha sido eliminada por cuanto el Código Orgánico Integral Penal derogó al Código Penal y, consecuentemente, al artículo 266; y,

 

·        Los quebrados que no hayan obtenido rehabilitación.

 

Aclarada, como  está, la capacidad para ejercer el comercio cabe expresar que, obviamente, deberá tenerse la capacidad civil y comercial para poder ejercerse como profesión habitual el comercio, y ser considerado un comerciante.

 

Adicionalmente, cabe indicar que según el artículo 9º del Código de Comercio, el menor emancipado de uno u otro sexo, puede ejercer el comercio, y ejecutar eventualmente actos de comercio, siempre que para ello fuere autorizado por su curador, bien interviniendo personalmente en el acto o por escritura pública que se registrará previamente en la oficina de inscripciones del domicilio del menor y se publicará por la Imprenta.  Se presume que el menor tiene esta autorización cuando ejerce públicamente el comercio, aunque no se hubiere otorgado escritura, mientras no haya reclamación o protesta de su curador, puesta de antemano en conocimiento del público o del que contratare con el menor.

 

3.      Requisitos que debe cumplir el comerciante 

 

Revisada la capacidad que requiere una persona para poder ejercer el comercio, pasamos a continuación a tratar los requisitos formales necesarios para ello.

 

Aunque pecamos de no ser lógicos, para una mejor explicación citamos el contenido del artículo 13º de la Ley de Cámaras de Comercio que es el que indica los dos principales requisitos formales para el ejercicio del comercio, en los siguientes términos: ?Para ejercer el comercio será indispensable poseer la Matrícula de Comercio y la Cédula de Afiliación a la respectiva Cámara?.

 

Matrícula de Comercio: La persona que desee ejercer el comercio, con un capital mayor de mil sucres (USD. 0,04), se hará inscribir en la Matrícula del cantón.  Para ello se dirigirá por escrito a un Juez de lo  Civil, haciéndole conocer el giro que va a emprender, el lugar donde va a establecerse, el nombre o razón con la que a de girar, el modelo de la firma que usará, y si intenta ejercer por mayor o menor la profesión mercantil, y el capital que destina a ese comercio. Así lo prescribe el artículo 22 del Código de Comercio.  Adicionalmente establece que si el establecimiento estuviere administrado por un factor, deberá expresarse el nombre de éste, y acompañarse el modelo de su firma.

 

El Libro de Matrículas de Comercio es llevado en el Registro de la Propiedad de cada cantón (excepto en los que tienen Registro Mercantil independiente que entre otros, son los cantones de Quito y Guayaquil).  El libro es forrado y foliado y sus hojas deben ser rubricadas por el Jefe Político del cantón.

 

Los asientos son numerados según la fecha en que ocurran; así lo establece el artículo 21 del Código de Comercio.

 

Los comerciantes deben obtener la Matrícula de Comercio en el término de quince días a contarse desde la fecha del establecimiento comercial.  Los jueces que autoricen los registros de las Matrículas de Comercio, al hacerlo impondrán una multa de veinte a mil sucres (USD. 0,0008 a 0,04 dólares) en relación con la importancia y cuantía del negocio, si se hubiere infringido el plazo ya indicado, según lo establecen los artículos 26 y 28 del Código de Comercio.

 

Realizada la inscripción (artículo 30, Nº 1 del Código de Comercio) en el Libro, el Registrador dará copia de la Matrícula de Comercio al interesado.

 

Afiliación a la Cámara de Comercio: Habíamos indicado que según el artículo 13 de la Ley de Cámara de Comercio para ejercer el comercio se requería también de afiliación a la respectiva Cámara; sin embargo este requisito ya no es necesario en virtud de que tal obligación quedó eliminada al haber sido declarada inconstitucional por el fondo, por Resolución No. 0038-2007-TC, publicada en el R.O. 336-25 de 14 de mayo del 2008.

 

4.      Responsabilidad del comerciante

 

La responsabilidad del comerciante por sus obligaciones tiene el carácter de ilimitada; con ello queremos decir que responde con todo su patrimonio personal frente a acreedores y terceros.  En su momento nos preguntamos si habría alguna manera, en nuestra legislación, por la que el empresario pudiera limitar su responsabilidad y la respuesta que encontramos fue negativa.

 

Nuestra legislación no permitía al comerciante empresario individual limitar su responsabilidad.  Solo desvirtuando su realidad y llegando, por no decir lo menos, a la simulación, lo podía conseguir, y ésta única manera era constituyendo una Sociedad Anónima o de Responsabilidad Limitada obteniendo el concurso minoritario de otras personas -complacientes-, que a título de testaferros prestaran su nombre, pero con los terribles inconvenientes de cumplir con la serie de formalidades que exigía la Ley de Compañías para el caso de éstas, a  más de crearse una persona jurídica con una realidad absolutamente falsa, existiendo inclusive la posibilidad de que los socios que se hubiera buscado posteriormente pudieran constituir elementos que no permitieran que la Sociedad cumpla sus fines.

 

Esta responsabilidad ilimitada, que pendía sobre el comerciante empresario individual como una espada de Damocles, era justamente el motivo por el cual este tipo de empresa podía tender a que las personas que quisieran tener su negocio particular buscaran la ficción de la Sociedad o simplemente se abstuvieran de constituirse en comerciantes distrayendo sus ahorros a fines nada productivos.

 

Por estos motivos fue que pensamos que la solución adecuada a este fenómeno empresarial era la de dotar al empresario individual o comerciante de ?responsabilidad limitada?, y para ello, sin pretender llegar a la perfección, preparamos un Proyecto de Ley sobre Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada.  Con ello no pretendemos que una persona que desea ejercer el comercio obteniendo la Matrícula de Comercio no lo pudiera hacer, aunque, eso sí, estábamos seguros que cualquier persona preferiría, obviamente, limitar su responsabilidad, acogiéndose a la nueva forma de empresa.

 

 

Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo I

 

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