LA ORALIDAD EN EL CODIGO ORGANICO GENERAL DE PROCESOS

Martes, 24 de mayo de 2016

 

 

LA ORALIDAD EN EL CODIGO ORGANICO GENERAL DE PROCESOS

 

Autor: Dr. Bernardo Jaramillo Sáenz, MsC.

 

Como sabemos el Art. 168 de la Constitución de la República  garantiza la sustanciación de todos los procesos en el sistema oral, disposición que se ha venido cumpliendo de manera incompleta en materias como laboral, civil y niñez, siendo mucho más intensa en el campo penal. No obstante en muchos casos se ha reducido al dictado y en otros a dejar una versión escrita de lo que se supone fue la intervención oral. Empero desde el 22 del presente mes de mayo entra en vigencia el Código Orgánico General de Procesos que establece para toda el área civil, en forma obligatoria el proceso oral por audiencias, como lo dispone el Art. 4 que dice: " Proceso oral por audiencias.- La sustanciación de los procesos en todas las instancias, fases y diligencias se desarrollarán mediante el sistema oral, salvo los actos procesales que deban realizarse por escrito. Las audiencias podrán realizarse por video conferencia u otros medios de comunicación de similar tecnología, cuando la comparecencia personal no sea posible."  Lo dicho significa que el procedimiento judicial en el Ecuador asume la oralidad como norma de acción dentro de los juicios. En consecuencia se presenta un nuevo desafío para el doctor en jurisprudencia y para el abogado que consiste en prepararse para la oratoria forense. Los nuevos profesionales del derecho ya han recibido alguna preparación en este campo, pero los profesionales antiguos, acostumbrados al procedimiento escrito, ciertamente todo esto significa un cambio muy grande en el quehacer profesional. No cabe duda que nosotros los abogados siempre hemos tenido especial facilidad de palabra, los abogados somos oradores  desde las aulas universitarias, sin embargo de lo cual no todos se encuentran debidamente capacitados para la oralidad en su práctica diaria en el accionar judicial .

 

El estilo del discurso forense:

 

En nuestro libro "Oratoria y Liderazgo" nos referimos en términos especiales a la Oratoria Forense: El discurso que se presenta en los tribunales y juzgados debe reunir los requisitos generales de toda intervención retórica, pero tiene su propio estilo que concuerda con el objetivo final del Derecho, que es la prosecución de la justicia. En consecuencia cuando buscamos la justicia se enaltece nuestro espíritu y sacamos a flote nuestra inspiración y los mejores ideales. Es menester dar a la expresión oral ante los juzgados y tribunales, un estilo superior en que se conyuguen el buen decir con el conocimiento de la materia, la debida sintaxis y construcción gramatical en general, la perfecta pronunciación, el histrionismo aplicable a un discurso de condiciones superiores y la forma y destreza que permitan al Abogado lucirse ante sus propios colegas, ante sus clientes y ante el público que asiste a una diligencia judicial.

Los siguientes atributos son aplicables a cualquier tipo de discurso, pero sobre todo en el discurso forense:

 

La Elocuencia: Ser elocuente es ser claro, altivo y elegante en el hablar. El orador elocuente es una persona inteligente que usa su talento al hablar, para conseguir todos los objetivos de la oratoria. Más allá de convencer y de conmover, está el impresionar a todas las personas que le escuchan,  pasar a ser un orador superior y admirado, quien conociendo todos los requisitos y secretos del bien hablar ha llegado a adquirir un grado tan alto de confianza. Eso es lo que queremos del Abogado, no puede ser un orador simple, no solo debe contentarse con hablar claro, tiene que ser autosuficiente en el decir.

 

El Conocimiento: No sólo que es la ?vacuna? contra la timidez, sino la llave del éxito en el mundo. La persona que más sabe, que tiene un mayor número de conocimientos y que los usa es realmente invencible. Existen múltiples factores que hacen que aparentemente triunfe el audaz y el mediocre, a diario vemos triunfar y obtener éxitos a gente ignorante y atrevida, pero todos esos triunfos son efímeros; el ignorante no puede ocultar por mucho tiempo su ignorancia, pronto es descubierto y de los momentos pasajeros de triunfo pasa a la cárcel del ridículo, de donde ya no podrá salir nunca. Nuestra legislación es demasiado amplia, todos los días se están expidiendo y reformando leyes y los decretos y reglamentos aparecen casi por generación espontánea. Lamentablemente muchas leyes y reglamentos no son elaborados por doctores en jurisprudencia sino por ?profanos? en materia jurídica, pero aún para reprobar y criticar esta forma de legislar es preciso conocer tales legislaciones.

La ponderación: El Abogado es un hombre de cultura, tanto jurídica como general, pero además es un hombre que respeta a su colega, que respeta la honra ajena, que respeta la dignidad de los demás, por eso su discurso tiene que ser ponderado, esto es culto y comedido. No debemos ofender al hablar a nuestros Colegas, porque nos estamos ofendiendo a nosotros mismos. Nadie nos respetará el momento en que no nos respetemos entre Abogados. Por eso en el discurso forense no pueden darse ofensas, ni tratos descomedidos. Es imperdonable que un Abogado agreda verbalmente a su colega para congraciarse con su cliente o con la institución a la que defiende. Con la cultura podemos derrotar a cualquier persona, por lo que no hace falta ser ofensivo. Tenemos que ser delicados y respetuosos con los jueces y magistrados, lo cual desde luego no hay que confundir con el adulo.

Didáctico: Cada discurso del Abogado es una clase magistral, es una enseñanza, una lección de jurisprudencia que da a sus colegas y al foro en general, por ello el discurso forense tiene que ser muy claro, una especie de enseñanza que se entrega y que tiene que ser entendida tanto por abogados como por las personas que no conocen de jurisprudencia.

Reiterativo:  Siempre es bueno repetir, porque pocas personas alcanzan a comprender a la primera vez. La gente está distraída, la gente está cansada, la gente está preocupada, no todos tienen la misma capacidad de concentración o de atención. Hay personas que desconocen ciertos vocablos o por último no todos tienen el mismo nivel intelectual. No olvidemos que en una audiencia tenemos un auditorio heterogéneo, mientras por una parte se encuentran juristas sabios e inteligentes, en el público existe mucha gente que no conoce Derecho y los magistrados a veces llegan a saturarse de tanto escuchar los mismos argumentos todos los días, que en un momento pierden la atención. Por ello hay que repetir dos o tres veces los conceptos fundamentales, si es posible cada vez con palabras diferentes, pero con la misma esencia.

 

El Poder de la Palabra
Enrique Adoum, llamado el Mago Jefa, al referirse a la magia del Verbo nos ilustra sobre el formidable poder de la palabra: "Cada letra pronunciada vibra dentro y fuera de nosotros. Cada uno de nosotros es un Logos que puede manifestar su fuerza creando su propio ambiente. El Logos es un sonido potencial latente, insonoro; pero puede manifestarse con sonido audible.


Cada letra es una fuerza; de la combinación de esas letras genera la acción que arrastra a un fin distinto.
Pronunciar el nombre de un ser es atraer a dicho ser por medio de la evocación.
Cada palabra debe ser lanzada por un pensamiento, porque el Logos es el pensamiento y la palabra unidos.
Debemos dar cuentas a nuestro Intimo por cada palabra inútil, porque el sonido de la palabra recorre primero todo nuestro organismo para estampar en él sus vibraciones malas o buenas, antes de salir al espacio e invadir la creación.
"

Las audiencias en nuestro nuevo Código

 

El Código Orgánico General de Procesos nos entrega múltiples tipos de audiencias: Audiencia para declaración anticipada de testigos (Art 181); Juramento Decisorio (Art. 184) ; Declaración de parte urgente (Art. 184); Intervención oral en la inspección judicial (Art. 230); Audiencia para conciliación  en cumplimiento de sentencia (Art. 234); Audiencia de resolución de recurso de apelación (Art. 260): Audiencia en recurso de casación (Art. 272); Audiencia preliminar en procedimiento ordinario (Art. 294); Audiencia de juicio ordinario( Art. 297); Audiencia Única en dos fases en procedimiento sumario (Art. 333); Audiencia en procedimiento voluntario (Art. 335); Audiencia en pago por consignación (Art. 338); Audiencia en Divorcio por mutuo consentimiento (Art. 340); Audiencia de aprobación de inventario (Art. 345); Audiencia única en dos fases prora procedimiento ejecutivo (Art. 354); Audiencia única en dos fases para procedimiento monitorio (Art. 359); Audiencia de ejecución de obligaciones (Art. 373); Audiencia de ejecución (Art. 392); Audiencia de calificación de posturas (Art. 402) ; Audiencia en Oposición al concurso voluntario de acreedores (Art. 435);   

 

En próximas entregas nos referiremos a las diferentes características de la Oratoria Forense, materia indispensable dentro del proceso oral.

 

 

correo electrónico: bernardo.dr@gmail.com

 

 

 

 

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