Administración de la Sociedad Colectiva

Martes, 05 de enero de 2016

Administración de la Sociedad Colectiva

 

 

Autor: Dr. Roberto Salgado Valdez

 

 

En el artículo 1965 del Código Civil se ha establecido que es Sociedad Colectiva aquella en que todos los socios administran por sí o por un ?mandatario? elegido de común acuerdo.  Por consiguiente en el contrato social es el instrumento donde debe establecerse la forma de administración.  Esa administración, además, debe sujetarse a las decisiones que los socios tomen de conformidad con el contrato.  Por ello el artículo 1958 del Código Civil señala que en las deliberaciones de los socios que tengan derecho a votar, decidirá la mayoría de votos, computada según el contrato.  Se trata, sin duda, de lo que en las Sociedades Mercantiles se denominan ?Juntas Generales?.  Pero, para el caso de que nada hubiere estatuido el contrato, decidirá la mayoría numérica de los socios.  Exceptuase, por supuesto, los casos en que la ley o el contrato exigen unanimidad o conceden a cualquiera de los socios el derecho de oponerse a los otros.  Así, la unanimidad es necesaria para toda modificación sustancial del contrato, salvo en cuanto el mismo contrato estatuya otra cosa.

 

a)    Socio administrador

 

Con estos breves antecedentes cabe expresar, entonces, que la administración de la Sociedad Colectiva puede, en el contrato social, o por acto posterior unánimemente acordado, ser entregado o encargado a uno o más de los socios, de modo que ellos sean los representantes de la sociedad, a través de una ?representación? entregada por los socios o a uno o más de ellos, permitida por la Ley.  En nuestro criterio se trata de una ?representación legal? conforme lo señalamos en el punto 97 en este Tomo.

 

En el primer caso, las facultades administrativas del socio o socios forman parte de las condiciones esenciales de la Sociedad, a menos de expresarse otra cosa en el mismo contrato (Artículo 1975 Código Civil).  Nosotros, modernamente, consideramos a la ?administración? como un  ?órgano?  de la Sociedad.

 

El socio administrador debe ceñirse a los términos de su representación constante en el contrato social y en lo que éste callare, se entenderá que no le es permitido contraer a nombre de la Sociedad otras obligaciones, ni hacer otras adquisiciones o enajenaciones, que las comprendidas en el giro ordinario de ella (Artículo 1981 Código Civil).

 

El socio a quien se ha conferido la administración por el contrato de Sociedad o por convención posterior, podrá obrar contra el parecer de los otros, conformándose, empero, a las restricciones legales, y a las que se le hayan impuesto en el respectivo contrato social.  Podrá, sin embargo, la mayoría de los consocios oponerse a todo acto que no haya surtido efectos legales  (Artículo 1979 Código Civil).

 

Le corresponde al socio administrador también cuidar de la conservación, reparación y mejora de los objetos que forman el capital fijo de la Sociedad; pero no podrá empeñarlos, ni hipotecarlos, ni alterar su forma, aunque las alteraciones le parezcan convenientes.  Sin embargo, si las alteraciones hubieren sido tan urgentes que no le hayan dado tiempo para consultar a los consocios, se les considerará, en cuanto a ellas, como agente oficioso de la Sociedad (Artículo 1982 Código Civil).

 

En consecuencia, en todo lo que el socio administrador obre dentro de los límites legales (en base a la ?representación general? que surge implícitamente de la ley recogida en el contrato social) o con autorización especial de sus consocios, obligará a la Sociedad.  Obrando de otra manera, él solo será responsable en forma personal (Artículo 1983 Código Civil).

 

El socio administrador está obligado a dar cuenta de su gestión en los períodos designados al efecto por el acto que le ha conferido la administración;  y a falta de esta designación, anualmente (Artículo 1984 Código Civil).

 

b)   Administración conjunta de socios

 

Si la administración es conferida, por el contrato de Sociedad o por convención posterior,  a dos o más de los socios, cada uno de los administradores podrá ejecutar por sí solo cualquier acto administrativo, salvo que se haya ordenado otra cosa en el contrato de Sociedad.  Si se les prohíbe obrar separadamente no podrán hacerlo ni aún a pretexto de urgencia (Artículo 1980 Código Civil).

 

c)    Renuncia del socio administrador al que se ha confiado la administración en el contrato

 

El socio a quien se ha confiado la administración por el acto constitutivo de la Sociedad, no puede renunciar a su cargo sino por causa prevista en el acto  constitutivo o unánimemente aceptada por los consocios (Artículo 1976 Código Civil).  La renuncia da fin a la Sociedad, por tratarse de una obligación pactada entre  todos los socios en el acto constitutivo, sin perjuicio de que no sea así de acuerdo a lo establecido en el artículo 1977 del Código Civil, es decir siempre que todos los socios estén de acuerdo en la continuidad y en la designación de un nuevo administrador o en que la administración pertenezca en común a todos ellos.

 

d)   Remoción del socio administrador a quien se ha confiado la administración por el acto constitutivo

 

El socio a quien se ha confiado la administración por el acto constitutivo de la Sociedad no podrá ser removido de su cargo sino en los casos previstos en el contrato social, o por causa grave; y se tendrá por tal la que le haga indigno de confianza o incapaz de administrar útilmente.  Cualquiera de los socios podrá exigir la remoción, justificando la causa.

 

Faltando alguna de las causas antedichas, la renuncia o remoción dan fin a la Sociedad (Artículo 1976 Código Civil), sin perjuicio de lo establecido en el artículo 1977 del Código Civil al que nos referimos en el literal anterior.

 

e)    Renuncia o remoción del socio administrador al que se confió la administración por acto posterior al contrato

 

La administración conferida por acto posterior al contrato de Sociedad, puede renunciarse por el socio administrador, o revocarse por la mayoría de los consocios, según las reglas del mandato ordinario, debiendo para el efecto, reformarse el contrato social (Artículo 1978 Código Civil).  No pone fin a la Sociedad.

 

f)     Continuación de la Sociedad a pesar de justa renuncia o justa remoción del socio administrador designado en el acto constitutivo

 

En el caso de justa renuncia o justa remoción del socio administrador designado en el acto constitutivo, podrá continuar la Sociedad, siempre que todos los socios convengan en ello y en la designación de un nuevo administrador o en que la administración pertenezca en común a todos los socios.

 

Habiendo varios socios administradores designados en el acto constitutivo, podrá también continuar la Sociedad acordándose unánimemente que ejerzan la administración los que quedan (Artículo 1977 Código Civil).

 

g)   Caso en que todos los socios son administradores

 

No habiéndose conferido la administración a uno o más de los consocios, se entenderá, entonces, que cada uno de ellos ha recibido de los otros el poder (entendido como facultad) de administrar con todas las facultades señaladas al respecto en el Código Civil, sin perjuicio de las reglas que siguen a continuación:

 

Cualquier socio tendrá el derecho de oponerse a los actos administrativos de otro, mientras esté pendiente su ejecución o no hayan surtido efectos legales;

 

Cada socio podrá servirse, para su uso personal, de las cosas pertenecientes al haber social, con tal que las emplee según su destino ordinario, y sin perjuicio de la Sociedad y del justo uso de los otros;

 

Cada socio tendrá derecho de obligar a los otros a que hagan con él las expensas necesarias para la conservación de las cosas sociales; y,

 

Ninguno de los socios podrá hacer innovaciones en los inmuebles que dependan de la Sociedad, sin el consentimiento de los otros. (Artículo 1985 Código Civil).

 

Administración a cargo de un extraño 

 

Juan Larrea Holguín, con todo acierto dice:

 

?Hay una diferencia profunda entre el administrador designado en el contrato de constitución de la Sociedad y el que no lo fue entonces, sino posteriormente elegido.  En el primer caso, el nombramiento forma parte del pacto y se entiende que la Sociedad se ha formado con especial consideración a las cualidades y capacidades del administrador, de allí que, al faltar éste, la Sociedad normalmente termina.  En cambio, el escogido para administrar, por un acto libre de los socios después de la constitución de la Sociedad, asume el cargo como un mandatario y se sujeta a las normas del poder que le confieran los socios, de suerte que es más fácilmente amovible y su eventual falta no origina la terminación de la Sociedad. 

 

El administrador, en cualquiera de las dos situaciones antes expuestas, bien puede ser un socio o una persona extraña a la Sociedad; esto depende de lo que dispongan los mismos contratantes y pueden adoptar esta resolución en el acto constitutivo o posteriormente. Hay una gran libertad al respecto? (Enciclopedia Jurídica Ecuatoriana, Fundación Latinoamericana Andrés Bello, 2005, Tomo II, página 211).  (Las negrillas son nuestras).  Entonces, en el caso de los socios administradores, su ?representación? nace de esa calidad de socios y no de un contrato de mandato; en cambio, tratándose de una ?representación? de alguien que no es socio, su relación con los socios es la de un mandato de ellos con efectos hacia la Sociedad y terceros (pero como ésta es considerada como un incapaz relativo requiere un representante legal).

 

 

Artículo publicado en el ?Tratado de Derecho Empresarial y Societario? Tomo I

 

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