Una necesaria reforma laboral

Jueves, 24 de noviembre de 2005

UN NUEVO GOBIERNO
Una necesaria reforma laboral

Por: Dr. Marco Navas Alvear
Profesor de la PUCE y del instituto de Ciencias Internacionales Universidad Central
navmal@andinanet.net

 

HAN PASADO ALGUNOS DÍAS de un cambio de gobierno que nos ha hecho recuperar la esperanza por días mejores, signados por la posibilidad de una administración verdaderamente responsable para con la ciudadanía.

El equipo de gobierno se ha estructurado con personas serias, la mayoría conocedoras de los temas que van a manejar. Este es aspecto un fundamental. Se requiere de funcionarios serios, responsables, imparciales y conocedores de los temas que estarán a su cargo, además, con una amplia visión sobre los problemas que deben enfrentar tanto a corto cuanto a mediano y sobretodo a largo plazo. Debe evitarse, por el contrario, la tentación de pagar respaldos a personas no calificadas para el puesto.

Solo procediendo así existe la posibilidad de estructurar políticas de Estado. Por otro lado, se requiere de personas con capacidad de diálogo y sensibles a las necesidades de la población.

Las bases del cambio

Uno de los más preteridos temas sociales de este país es el que se relaciona con la agenda sobre temas relativos al Mundo del Trabajo.

El país se encuentra en un complejo proceso de inserción internacional que afecta seriamente sus estructuras. Especialmente sus estructuras de producción. Urge una reconversión productiva de las estructuras, del crédito y sobre todo del recurso humano.

Estemos o no inmersos en el TLC lo que urge es poder competir e insertarse en este planeta a través de una oferta de productos y particularmente de servicios con valor agregado. Se requiere entonces una política orientada hacia la formación de personas que puedan aportar ese valor agregado, con el compromiso, la capacidad de innovar, las destrezas suficientes, etc.
Una política integral que no solo abarca a la Cartera de Trabajo, sino que involucra al tema de la Educación desde un nivel básico hasta lo superior, de la Ciencia y Tecnología, del crédito, de la incubación de emprendimientos. Se requiere de articular iniciativas centrales con locales. En fin, un gran esfuerzo.
Por ahora hay muchas promesas y la gran responsabilidad de reorientar el estado luego de la depredación del régimen populista anterior y su secuaces.

Hacia una agenda laboral

El gobierno, no se sabe exactamente por qué razón, tarda en nombrar Ministro de Trabajo. Uno de los nombres sugeridos el experto Galo Chiriboga, por ejemplo, reúne los requisitos necesarios para enfrentar la responsabilidad de estructurar una agenda urgente en la materia.

No se requiere solamente haber sido un destacado contradictor del perverso régimen cesado hace pocos días, pues muchos fuimos quienes salimos a las calles y aportamos poco o mucho para recuperar la institucionalidad y la esperanza.

Hacen falta, reitero, personas además de honestas y demócratas, conocedoras del tema y de los actores.

En cualquier caso, es necesario reflexionar sobre algunos temas que deberá enfrentar el nuevo Ministro o Ministra de Trabajo, veámoslos en resumen.

Promoción de la formación y capacitación profesional

Esta debe ser una prioridad, de manera de enfrentar la agresiva globalización y no rezagarse más.

La economía de este siglo es una basada en la productividad y el valor agregado, no en los costos bajos de producción necesariamente. Necesitamos personas capacitadas. En ese sentido deberá articularse mejor el Sistema Nacional de Capacitación y el SECAP.

Promoción del empleo

Es necesario estudiar mejor algunas distorsiones que se producen en relación al empleo y proponer de forma participativa formas de enfrentar estos problemas. Es preciso que el nuevo gobierno tenga una política y una propuesta sobre empleo para los jóvenes. Muchas de estas iniciativas deben articularse con otras instituciones y organismos, por ejemplo, el Seguro Social o los gobiernos locales, ahora, especialmente que se ha retomado con fuerza el tema de la descentralización y autonomías.

Diálogo

Se requiere que es Estado recupere la confianza de manera que pueda convocar diálogos con los sectores del Mundo del Trabajo. Para este aspecto se necesita credibilidad de quienes plantean estas iniciativas y la más alta transparencia.
Una iniciativa de diálogo podría además, ser facilitada por diversos organismos de cooperación que pueden hacer un enlace necesario entre los actores concernidos. Otro papel importante pueden jugarlo las universidades del país.
Mejoramiento de las capacidades del Ministerio de Trabajo.

Quizá en este ramo es donde más puede notarse la sistemática desestructuración del Estado que ha sufrido el Ecuador en los últimos 15 años. Un Estado incapaz de ejercer su función de garante de derechos.

Esta cartera está mermada al momento en lo que atañe a sus capacidades de tutela y control de los derechos. La Inspectoría del Trabajo es una institución que debe ser rescatada, moralizada a base de transparencia y la participación de jóvenes profesionales o la cooperación de las universidades.
Otro aspecto importante son las veedurías en temas de control como: equidad de género, trabajo infantil, contratación colectiva, reclamos laborales, entre otros.

Reformas legales

Este es el último aspecto, no por menos importante pero si por menos urgente quizá que los anteriores. Una reforma más que urgente debe ser el producto de consensos mínimos de país y estar basada en la suma positiva entre productividad, ganancia mutua de las partes y respeto a la dignidad de estas partes del mundo laboral.

Los temas urgentes de la reforma son todos. Es preciso rehacer un régimen que fue diseñado a partir de paradigmas que han sido históricamente dejados a un lado: industrialismo, lucha de clases, ciertas formas de trabajo que han quedado en desuso, etc.

Y aún así no se logre un replanteo de todo el régimen laboral para adecuarlo a las nuevas condiciones, podría plantearse como estrategia alternativa una revisión más puntual de ciertas instituciones como los contratos laborales tradicionales y nuevos, la sindicalización por rama, las utilidades y la tercerización o intermediación.

Los cambios y las reformas son urgentes, pero no se lograrán nunca si no se cuenta con un alto grado de consenso, cosa muy difícil pero no imposible si quien lo convoca goza de cierta legitimidad.

De allí la importancia de nombrar al frente del Ministerio del Trabajo a un experto o experta y darle al tema el suficiente respaldo político.

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