LA CONDUCTA ANTISOCIAL Y LA DETERMINACIÓN DE LOS CRIMINALES

Jueves, 09 de julio de 2015

 

LA CONDUCTA ANTISOCIAL Y LA DETERMINACIÓN  DE LOS CRIMINALES

Autor: Abg. José Sebastián Cornejo Aguiar

 

Introducción

Para el desarrollo de este aspecto, es necesario partir entendiendo, quiénes son los criminales o al menos cual es el arquetipo del delincuente, que podría decirse que a nivel bíblico sería Caín, por cuanto asesinó a su hermano estando consciente de que iba a realizar tal acto y atentar contra la integridad de la vida de éste, denotando que se dio un acto que hoy en día seria llamado delito y entendido como aquel acto típico antijurídico y culpable, por contravenir la integridad física del prójimo, constituyéndose la materialidad del hecho criminal debidamente comprobaba, para lo cual es necesario la presencia de una sanción penal, que variara  acorde al tiempo y al grado de indignación moral causado en cada época en donde el pensar de la población es muy diverso y variado. 

Como señalaba Roger W. Sperry ?En un mundo con tantas amenazas y hasta bajo el peligro de extinción, la sobrevivencia cualitativa del hombre se convierte en una prioridad moral fundamental en nuestros tiempos. Y nada de esto quita la veneración a las fuerzas cósmicas que gobiernan el universo y crearon al hombre? (TIEGHI, 2004).

Concepciones doctrinarias sobre la criminalidad

Sin duda esta frase, dada por Roger W. Sperry,  se refería a los caracteres y tendencias adquiridas, así como al respeto de las reglas sociales, que devienen u ocasionan efectos como el error de la coacción, del mal mayor, la responsabilidad penal, sea esta o no causa de una inculpabilidad, que deviene en la relación con los actos voluntarios e involuntarios, que en algunos casos pueden ser derivaciones de la ira o el deseo llegando a causar una perversión en lo que denominaremos como dictamen racional, el mismo que estipula la manera de obrar justamente mediante la aplicación voluntaria del carácter moral, por necesidad o un principio de acción interna en el cual de ser un mal mayor y más doloroso nos conlleva a ponderar una hipótesis mental antes de la ejecución del acto, en la cual se podría demarcar la preexistencia de una coacción proveniente de nuestro entorno social, la misma que ha dado una naturaleza a la acción del acto mediante la aplicación de ciertos filtros mentales que denominaremos como amor, valores, ignorancia, que nos permitirán dar una clasificación de los criminales que según Osvaldo N. Tieghi. En su obra Criminalidad ?Ciencia, filosofía y prevención? entiende como las causas, por las que el hombre puede ser llamado malo y en virtud de las cuales podemos clasificar la conducta desviada, no menos que la delictiva, siempre que los actos conduzcan  dentro de la variabilidad de las costumbres temporo espaciales  entre los cuales se ubican:

1.    El vicio: Se entiende como la delincuencia habitual, en donde la criminalidad se da por aprendizaje subcultural y por aprendizaje sociocultural.

2.    La Incontinencia: Producida por desborde emocional como la ira, la pasión concupiscente, en donde los criminales son emocionales o pasionales.

3.    La Bestialidad: Por enfermedad, locura, deformaciones o hábitos.

4.    Desenfreno: Entendido como el libertinaje o licencia, perdida de la razón moral y totalmente carentes de culpa y remordimiento.

Es decir al ser estos factores predominantes, que influyen además como aprendizaje subcultural y sociocultural, podemos darnos cuenta que existe un gran vacío en el tratamiento de los caracteres de la conducta antisocial, para poder denotar una clasificación de los criminales, adecuada ya que en tal sentido la psicología de la conducta, la biosociología y la propia criminología,  no han determinado aún aspectos determinantes de la conducta humana  que como menciona Richard E. Mayer ?Sin lugar a dudas, ninguna psicología humana estará completa hasta que no se aborden estos tres componentes(conducta, cognición, afectividad) y sus relaciones entre sí? (MAYER, 1991).

Que para Benigno Di Tulio se entiende ?(?) Si bien siendo la actividad y el comportamiento individual influenciados, siempre, tanto más, tanto menos, intensamente, o propiamente por tales fuerzas instintivas, que por su masa energética, tienden continuamente a superar la barrera de la conciencia  y de la voluntad, quedando firmes tales barreras.

Es por ello que el propio dinamismo de las tendencias instintivas, determina que no existe ninguna  posibilidad  de desarrollo de actividades criminosas.

Es así que para la gran masa de los individuos, es precisamente tarea de la educación limitar el dinamismo originario de tales impulsos instintivos fundamentales y modificar su contenido prevalentemente egoísta, según las exigencias de la vida social, favoreciendo además el más alto desarrollo de aquellos que son los instintos derivativos o secundarios. (TULLIO, 1950).

En definitiva parecería que el incremento de la violencia,  es directamente proporcional con los adelantos de la civilización, pero lo cierto es que existe una violencia generalizada, enraizada en los cuerpos sociales, en donde el placer produce un desborde emocional, que  puede interpolarse en conceptos como belleza y justicia, que permitan alcanzar a todos la felicidad, no de idénticas formas ya que eso sería una quimera pero si lograr, que de algún modo disminuya la vida viciosa, las conductas antisociales, la criminalidad e incluso ayude a sobreponer y dar solución a conflictos entre partes y conflictos internos, impidiendo así que se produzca una bifurcación en patrones netamente violentos que no traen nada de bueno consigo, sino más bien vienen acompañados de sanciones punitivas que incluso privan la libertad de los individuos así como su goce pleno y efectivo de derechos consagrados.

Esto para Marco Tulio, es entendido como si ?(?) Los hombres no virtuosos, equivocados como están, cuando se han apoderado de algo que les parece útil, enseguida lo separan de lo honesto. De aquí proceden los puñales, los venenos; aquí se originan los falsos testamentos, los hurtos, los robos públicos de dinero, las depredaciones y los saqueos de los socios y los ciudadanos; de aquí las ambiciones de riquezas inmensas, del poder insoportable y finalmente, también en los pueblos libres, la pasión por la tiranía, que es la más horrible y vergonzosa que pueda imaginarse. Ven las ganancias que consiguen por el error de sus mentes, pero no ven el castigo, no me refiero al de las leyes, que tantas veces logran eludir, sino al de la misma torpeza, que es durísimo.? (CICERON, 1989).

Factores influyentes en la criminalidad

De esto se puede entender claramente la existencia de desvirtuaciones, que impiden delimitar un carácter formal y univoco para plantear parámetros de corrección en virtud de lograr una esperanza en la sociedad, que no busque corromper lo que toca sino más bien, quiera construir ya sea planteando consejos o sanciones un remedio adecuado para generar una utilidad pública, en donde el criminal se sienta a gusto y no genere más sentimientos de ira, odio o venganza.

Esto lo lograremos solo si realizamos un estudio más pormenorizado de algunos factores que influyen directamente en la criminalidad los mismos que Szabo menciona son:

a)    La aportación del medio al sujeto conformado por bienes materiales y morales asegurados principalmente por los padres e indirectamente por la sociedad, en la medida en que ésta suple los esfuerzos o incumplimientos de aquellos;

b)    La aportación del sujeto al medio con que contribuye a las esperanzas del grupo;

c)    Las aspiraciones del sujeto acerca de los bienes materiales y los espirituales, tratándose de la remuneración, del afecto, la valorización del éxito;

d)    Las exigencias del medio para con el joven, es decir sus aspiraciones personales;

e)    La insuficiencia de gratificación del sujeto por el medio;

f)     La ausencia de reciprocidad percibida y vivida entre la sociedad y el sujeto;

g)    Las exigencias demasiado grandes del medio;

h)    La poca gratificación del joven en el sentimiento de injusticia;

i)      La baja general de la calidad de los intercambios con el medio, y;

j)      La preponderancia de los vínculos gratificantes con sujetos o grupos en desacuerdo. (SZABO, 1980, págs. 44-49)

Concluyendo de esta manera, que no podemos olvidarnos, que una política social no va a cambiar de la noche a la mañana ya que existen sentimientos y visiones arraigadas como por ejemplo la de que el hombre es malo, aunque sea capaz, en determinadas condiciones de dar lo mejor de sí mismo, o la de la existencia del bien y del mal, o del aumento del bien por un lado sin aumentar el mal por el otro ya que no se pueden esperar resultados más benéficos o más dañinos.

Abg. José Sebastián Cornejo Aguiar.

Abogado, graduado de la Universidad Internacional Sek

Correo: scor1719 @hotmail.com

 

 

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