Gobiernos y Olimpismo

Jueves, 24 de noviembre de 2005

ASPIRACIÓN OLÍMPICA
La permanente búsqueda
de la paz en el mundo


Por: Dr. Oswaldo Paz y Miño J.
Experto en Derecho Deportivo
Vicepresidente de la Academia Olímpica del Ecuador
cpaz2@andinanet.net

 

"El ideal Olímpico es un himno a la tolerancia y a la comprensión entre los seres humanos y las culturas. Invita a la competencia acompañada de respeto por los demás. A su manera, el Olimpismo es una escuela de democracia. Ello quiere decir que existe un vínculo natural entre la ética de los Juegos Olímpicos y los principios fundamentales de las Naciones Unidas."

Boutros-Boutros Ghali
Secretario General de las Naciones Unidas.



EN TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO, sin importar su grado de desarrollo se practica el deporte. En el afán de mejorar su propia calidad de vida y la de los distintos colectivos, millones de personas integran los ejércitos pacíficos de la actividad física y la recreación.

La actividad deportiva dinámica como es, organizada en el mundo no puede permanecer impasible, ante los grandes problemas que aquejan a la humanidad entera. Por ello, el COI, el ente más representativo del deporte universal, ha concebido líneas de cooperación y desarrollo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y La Ciencia y la Cultura (UNESCO), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el programa de las Naciones Unidas para el Control de Drogas (UNDCP), la Organización Mundial del Trabajo (OIT), La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Banco Mundial y la Unión Postal (UPU).

Los programas desarrollados con las Naciones Unidas tienen como generador al deporte y como objetivo la paz. El deporte ha logrado lo que ni gobiernos, ni políticos, ni estados, han podido, conciliar criterios entre seres humanos de las más diversas ideologías, religiones y sistemas socioeconómicos.
El Movimiento Olímpico tiene la categoría moral suficiente para demandar de todos los gobernantes de la tierra, la permanente búsqueda de la paz.

Todos los voluntarios Olímpicos, son apóstoles de la paz. Todos los atletas y deportistas de la tierra son embajadores de la paz. De una paz que se sostenga en las relaciones justas entre los seres humanos.

De una paz que no sacrifique las libertades. De una paz democrática construida no en las diferencias de los bienes económicos. No de esa paz determinista que ancla a los pobres en la pobreza, en el hambre, en el desempleo, en la desatención de los estados a los estratos vulnerables. No a esa paz que sostienen los dogmas religiosos que aúpan, que siempre los ricos tengan más y los pobres sueñen con mejor vida, en la vida eterna.

No, en esa paz que intenta lavar los cerebros humanos, y que habla de que unos hombres llegan predestinados a ser explotadores de otros, predestinados a ser explotados y engañados.

La Paz Olímpica se fundamenta en la igualdad de oportunidades a todos los seres humanos. Esa igualdad que tienen todos los atletas en el momento mismo en que se ubican en la línea de partida. Descuidar las necesidades sociales de los pueblos trae como resultado una paz ficticia, una paz tensa, una paz de pacotilla, endeble, que en cualquier momento revienta como un rió represado llevándose en su camino todo lo que encuentra en su desbordado paso.

Gobiernos y Olimpismo

EL COI, tiene diseñado un Protocolo mundial al que han de ceñirse los Comités Olímpicos Nacionales en su relación con los Gobiernos de cada país miembro del COI.

Las relaciones Estados-COI, pueden ser muy beneficiosas para las dos partes, desde el entendido inicial de que los Estados son pieza fundamental en el desarrollo del deporte olímpico de cada país. Los países más desarrollados del mundo han impulsado sus acercamientos con el COI lo que ha redundado en el crecimiento deportivo y social de distintas comunidades.

La Carta Olímpica dispone que la Promoción del Movimiento Olímpico en el mundo, se hará a través de los Comités Olímpicos Nacionales debidamente reconocidos por el COI.

En cada país los Comités Olímpicos Nacionales, serán personas jurídicas autónomas, de derecho privado y el Estado, no tendrá participación en ninguna de sus actividades de forma directa. Lo que no quiere decir, claro, que los CON (Comités Olímpicos Nacionales) no estén sujetos a la normativa pública de los Estados.

El Comité Olímpico Internacional y los Comités Olímpicos Nacionales entienden que las relaciones con los Estados y sus gobiernos han de ser de cooperación permanente, para lo cual se recomienda, comunicación sostenida con los sectores oficiales, el respeto mutuo, la definición de funciones y responsabilidades de cada quien. Los Estados habrán de definir programas deportivos que cuenten con su directa financiación en aras de promover la formación de atletas de nivel olímpico y su participación en los distintos eventos del Ciclo Olímpico.

Las funciones de los Comités Olímpicos Nacionales están detalladas en la Carta Olímpica, así como las pautas con las que estos han de manejarse con los Estados y Gobiernos.

En el Codix Olímpico, encontramos las tareas básicas de los CON, entre ellas prioritaria es la de fomentar y proteger al Movimiento Olímpico en lo países donde este haya sido reconocido de conformidad con la normativa del Estatuto Olímpico Mundial. Los países son libres de reconocer o no al Comité Olímpico Internacional y por lo tanto de aceptar o no las normas de La Carta Olímpica.
Está claro que si un país o gobierno no aceptan la normativa internacional del Olimpismo, no estará integrado al Movimiento Olímpico Internacional y por lo tanto no podrá participar en ninguno de los eventos deportivos que cuentan con el aval del COI o de las Organizaciones Internacionales del Deporte que le son filiales.

Los Comités Olímpicos Nacionales promoverán el Olimpismo en su respectiva jurisdicción. Aportaran a la divulgación del pensamiento Olímpico especialmente en los colectivos infanto-juveniles y en instituciones de educación física y deporte.

En escuelas, colegios y universidades. Serán facilitadotes de la creación de instituciones dedicadas a la educación olímpica. Por ello es importante que las escuelas, colegios y universidades del país, se interesen en contactar con los Comités Olímpicos Nacionales o las Academias Olímpicas, para desarrollar proyectos conjuntos en beneficio de la juventud.

Los Comités Olímpicos Nacionales han de impedir con todos los medios legales a su alcance la violación de las normas de la Carta Olímpica. Se han dado varios y repetidos casos en el mundo entero y en el Ecuador también, en los que los gobiernos, prevalidos de la fuerza que da el oficialismo, y del irrespeto a las instituciones de derecho privado y al mismo estado de derecho y a la seguridad jurídica, han pretendido imponer la voluntad de los funcionarios públicos de turno, acosando a los Comités Olímpicos Nacionales. No ha faltado en tales afrentosas intervenciones el condimento político mezquino y los argumentos insostenibles tales como aquellos de que la Carta Olímpica atenta contra la soberanía de los Estados para intentar tomarse los Comités Olímpicos Nacionales o para boicotear la tarea de los CON. Tema en el que profundizaremos en siguientes publicaciones.

Siendo los Juegos Olímpicos el máximo evento del Ciclo Olímpico, corresponde a los Comités Olímpicos Nacionales apoyar decididamente a los atletas de elite y al desarrollo del deporte de alto rendimiento. En el deporte masivo similar tarea en el programa deporte para todos.

La preparación de la dirigencia deportiva es otra de las tareas que ha de asumir un Comité Olímpico Nacional. Los dirigentes deportivos han de capacitarse de forma adecuada. Ya no caben dirigentes improvisados y empíricos. Los tiempos han cambiado. Los dirigentes deportivos han de surgir de las Academias. Han de contar con títulos profesionales que avalen su gestión. Han de erradicarse las viejas prácticas de nombrar dirigentes deportivos al amparo de la influencia de tal o cual partido político o poderoso de turno enquistado en las instituciones oficiales.

Los dirigentes Olímpicos se formaran progresivamente y siempre cercanos a la Filosofía Olímpica, eso hará que la cadena del conocimiento Olímpico continúe en cada dirigido y así, el mundo del deporte y la sociedad del mundo entero se contaminen del positivismo sabio del Olimpismo que promueve: la no violencia, la paz dentro y fuera de los escenarios deportivos, recomendando la tolerancia en las diferencias.

Las clasificaciones sucias

Si alguna mala práctica rechaza con rigurosidad extrema el Olimpismo es la trampa en el juego y en la vida. No caben clasificaciones sucias.
No es aceptable la compraventa de camisetas. Es repudiable todo acto que conduzca a obtener triunfos, medallas, títulos, o premios de cualquier especie, si para ello, se ha tenido que pagar para incentivar a los ocasionales rivales a que se extremen en hacer o no hacer algo que permita glorias llenas de mentira. Triunfos pirricos. Engaños masivos a poblaciones y a países.

El Olimpismo sostiene guerra permanente contra aquellos que seducen a los atletas y los llevan por el camino del dopaje a cuento de romper marcas.

El Olimpismo sanciona con severidad a los dirigentes, deportistas, entrenadores, médicos, árbitros y más personas vinculadas, si se les ha comprobado en prácticas prohibidas Las clasificaciones individuales o colectivas de los deportistas que representen un país en cualquier disciplina deportiva no han de dejar la menor duda a la comunidad nacional ni internacional.

Tarde o temprano los engañadores quedan a descubierto. Los autores intelectuales y materiales de los delitos deportivos han de pensárselo varias veces antes de cometer sus infamias. Los pueblos no olvidan a sus traidores.


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