Jueves, 24 de noviembre de 2005


Cuidado

Por: Dr. Oswaldo Paz y Miño J.
EXPERTO EN DERECHO DEPORTIVO

 

LO QUE EMPEZÓ COMO UN SUEÑO, concluyó en una halagadora realidad. Ecuador en un hecho sin precedentes doce meses atrás clasificaba por primera ocasión en su historia para jugar en el Mundial de fútbol. Sin lugar a dudas tal logro nos fortaleció en muchos aspectos. El hecho deportivo consolido al país entero junto al proyecto y se demostró al mundo que habíamos dejado de ser convidados de piedra, que íbamos a compartir mesa con los más poderosos y lo logramos. Que recuerdo hermoso, que momento inolvidable.

Pasado el tiempo, ya en la cotidianidad, el balance deja un saldo positivo en muchas cosas, pero en otras, todavía no, se mantienen algunas taras. Particularmente una, la del enfermizo regionalismo que manipulado a conveniencia, afecta directamente al fútbol y divide al Ecuador.

El país mira atónito como se han compactado fuerzas, que se envían dardos cargados con especial condumio de ironía mordaz, de calificativos ofensivos. Se hacen declaraciones de lado y lado que enervan a las distintas hinchadas y ciudades, esto fomentara, sin duda, la violencia dentro y fuera de los estadios.

Los que se agreden, cada cual reclama para su madurez, experiencia, meritos, personales e institucionales. Tanto discurso solo queda en enunciados, ya que en la practica, no se advierte sino animo de ofender, mutuo.

Preocupa el final de este pugilato verbal. Esperamos no tomen parte las masas, que no se hagan eco de este mal ejemplo, a pesar de que ciertos medios de comunicación en vez de tratar de apagar el incendio, lo nutren y de esto alimentan a las hinchadas. Cuidado, que se puede desbordar la pasión y eso solo trae malas y graves consecuencias, para todos.

Por ultimo celebremos el año de la clasificación recordando a todos los que hicieron posible la misma, a todos, incluso a aquellos que mantuvieron una posición radical en contra de la tarea que hace un año se cumplía y que después, y los hemos visto, se han mezclado en los homenajes y han disfrutado, todo incluido, del triunfo de aquellos a quienes menospreciaron o tildaron. Queda claro que ciertos detractores cumplían órdenes para serlo y que ahora cumplen otras para no serlo. Que más da, así es la vida, allá ellos. Ahora hay que mirarlos y simplemente sonreír.

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