EL PERFIL DEL ABOGADO MODERNO

Miércoles, 22 de febrero de 2017

EL PERFIL DEL ABOGADO MODERNO

 

Autor: Dr. José García Falconí

BASE LEGAL

El Código Orgánico de la Función Judicial, en el Titulo VII, trata sobre las abogadas y abogados, desde el Art. 323 al 338.

El Art. 323, manifiesta: ?La abogacía como función social.- La abogacía es una función social al servicio de la justicia y del derecho.

Es garantía fundamental de toda persona ser patrocinada por un abogado de su libre elección?.

El Art. 54 inciso segundo de la Constitución de la República, señala: ?Las personas serán responsables por la mala práctica en el ejercicio de su profesión, arte u oficio (las negrillas son mías), en especial aquella que ponga en riesgo la integridad o la vida de las personas?.

¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA ABOGADO?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua, dice que abogado, es: ?Perito en el derecho positivo, que se dedica a defender en juicio, por escrito o de palabra los derechos o intereses de los litigantes y también a dar dictamen sobre las cuestiones o puntos legales que se le consulten?; de tal manera, que es el profesional que gracias a su preparación académica se halla técnicamente capacitado para contribuir a la solución de los conflictos sociales, mediante la planificación y el empleo del sistema legal, bien sea buscando evitar la producción de conflictos, bien juzgándolos o bien reclamando la protección legal para uno de los intereses en juego.

De lo anotado, se desprende, que hoy los abogados no solo son defensores obligados de una causa, sino también asesores en múltiples campos de la vida nacional, y es por esto, hoy más que nunca, aparece la necesidad de capacitación en nuestra profesión, más aún si todos la consideramos como la más noble y hermosa, dentro del nuevo perfil del abogado moderno.

¿CÓMO DEBE SER EL ABOGADO?

El abogado debe cimentar su reputación a base de su capacidad profesional y honorabilidad, es por esta razón que el abogado para ejercer la profesión, solo pueda hacerlo con sujeción a las normas legales.

Con mucha razón se ha manifestado por parte del tratadista Osorio, quien definió a la justicia de la siguiente manera: ?De todas las obras humanas, la única realmente insustituible, es la justicia. Los pueblos pueden vivir sin riqueza, sin belleza y hasta sin salud. Vivirán mal, pero vivirán. Y sin justicia no podrán vivir?.

El Dr. Carlos Aguilar Maldonado, en la Asamblea Nacional de Abogados del Ecuador, celebrado en la ciudad de Cuenca en 1970, en la Carta Magna del Abogado Ecuatoriano, aprobada por dicha Asamblea, con mucha razón manifiesta: ?El abogado es el eterno vigilante de la norma jurídica. Sobre el descansa la paz de los hombres. El Estado tiene que mirar en el abogado al defensor eterno de la ley?.

De tal manera, como abogados que somos, debo enaltecer la profesión y estimular su correcto ejercicio, esta es una necesidad sentida por los abogados del país y por la sociedad ecuatoriana, la conducta del abogado debe caracterizarse por la probidad y la lealtad, y ello se garantiza con la equidad, honradez y buena fe.

 

MISIÓN DE LAS FACULTADES DE DERECHO

Sin duda alguna que la misión de las Facultades de Derecho, en cuanto a la formación, será la de crear un abogado con una visión dinámica del fenómeno jurídico, dotado de las capacidades intelectuales que le permitan enfocar así todo el orden normativo, poniendo su saber al servicio de la comunidad y ofreciendo siempre nuevas perspectivas.

Como dice el maestro Capitant: ?Hay en el derecho de un pueblo, tal cual se presenta en las diversas épocas de su historia, un conjunto de instituciones y de reglas que pueden ser consideradas como las piezas esenciales del sistema de la época jurídica considerada?.

La posibilidad de crear líneas de especialización en los estudios jurídicos, aparece como opción legítima que tiende a racionalizar el indiscriminado y estrecho mercado laboral del abogado actual. Se hace necesario armonizar dos principios: dar una sólida formación general en los principios rectores de un sistema jurídico vinculado a su realidad, y orientar desde los niveles intermedios las vocaciones, intereses y valores que manifiestan los estudiantes.

Al fijar como objetivo de la enseñanza la formación de un hombre de derecho, crítico y abierto al cambio social.

El papel central que desde hace años ha jugado el Estado en nuestros países, y que cada vez con mayor interés jugará en el futuro, señala la necesidad de que el abogado entre a participar creadoramente en el proceso de planificación. Es decir, una primera tarea que debe cumplir un abogado moderno es integrarse a los equipos interdisciplinarios encargados de elaborar proyectos de planeación, sectorial, regional o nacional.

En conclusión, es pues en la calidad de aplicador del derecho como el abogado moderno puede actuar creadoramente y con una conciencia dinámica de los cambios sociales.

Por último, un abogado moderno debe ser lo que Steven Lowen Stein, llama: ?El administrador de la crisis?. Es decir, percibir las nuevas demandas que la sociedad plantea al sistema jurídico y encontrar en él las respuestas flexibles y apropiadas para ir a la solución de los problemas en forma rápida y oportuna.

Conforme señalo en este artículo en homenaje al día del abogado, se le atribuye a este profesional, un conjunto de tareas que lo ubican a la altura de la exigencia de nuestro país y de la época de cambio que vivimos, a fin de que su imagen y estatus recuperen el lugar que les corresponde, y reivindicar para él, el derecho, al prestigio y la utilidad que le deben ser consustanciales.

 

MISIÓN DEL ABOGADO

El tratadista Néstor Almicar Cipriano, en su obra Misión y Jerarquía de Abogados y Jueces, dice al respecto: ?Surge la cuestión de si el abogado también juzga. La respuesta es inconmoviblemente afirmativa. La triada: razonamiento, conocimiento, conciencia, funciona con la misma intensidad en la misión del abogado. El abogado representa ante todo, la importancia de su misión. Esta sustancia forma la base de su tránsito profesional. Tiene un intenso diálogo con el enfoque del caso encomendado. Penetra en el intramundo de los problemas para procurar el equilibrio. Su impulso es el significado de la actitud buscadora de soluciones. Rodeado de problemas humanos, es amigo del sosiego. Del sosiego posible, muchas veces precedido de un intenso debate. Vive la razón de quien asiste sin desoír los fundamentos del eventual contendor. El abogado como dice Mario Alberto Portela, es ?parte integrante de la vida?. Pues tamiza los impulsos personales para que puedan remodelarse en sensatas pretensiones. La adecuación legal hace más perceptible la verdad en el sagrado cause del proceso o en el ámbito de la solución extrajudicial. Multiplica sus horas, para que no sean vanas las horas de los demás.

Alfredo Colmo, manifestaba con razón: ?El cliente encuentra en su abogado su primer juez. Debe decirle si tiene razón y sí, ante las probanzas y el derecho, su caso es viable. En el supuesto afirmativo, orienta la acción, organiza las pruebas y defensa y presenta el asunto en todas las características internas y externas que le sean peculiares.

Se debe destacar, como bien señala Néstor Amílcar Cipriano: ?El abogado no es un mero auxiliar de la justicia. La palabra auxiliar no da la dimensión de su tarea, pues parece referirse a un grado menor. El abogado no es un auxiliar sino una presencia relevante en el proceso. Integra la estructura de su funcionamiento. El patrocinio obligatorio que consagra la ley procesal representa la necesidad ineludible de la asistencia técnico-científica. Y ello se conecta con el derecho de defensa, de raíz constitucional.

El abogado es el analizador inicial de un caso. Su enfoque da pautas importantes para la solución extrajudicial o para el planteamiento judicial. A partir de la intervención del abogado, el asunto tiene un carácter técnico. Los hechos generadores se trasladan para su debido encuadre en el ámbito jurisdiccional?.

Amílcar Mercader, dice: ?El abogado es el primer enjuiciador de un caso, sobre el cual el juez pronunciará su último dictamen?; de tal modo que la opinión del abogado es un principio de solución.

Enrique Díaz, manifiesta: ?Si comparte (el abogado) los desvelos o las preocupaciones (de su cliente), abrazará su causa y luchará denodadamente para hacerla triunfar. Pero, si advierte falta de razón, procurará aquietar el ánimo y aconsejar el camino a seguir?.

Alberto Spota, dice: ?El abogado que dedica su ciencia y conciencia a la vida del derecho, desempeña por ello una actividad jurígena en cuanto es un factor esencialísimo de la evolución y progreso del derecho?.

En conclusión en el desempeño de su profesión, como dice Néstor Amilcar Cipriano: ?La interpretación de la ley que realizan jueces y abogados? (la posible dentro del texto) es un camino para alcanzar soluciones justas. En todo ello se debe recordar siempre que, cuando la ley se hermana con la equidad, se viste con las virtudes de la justicia?.

El rol del juez y el rol del abogado están en un mismo nivel de jerarquía con la naturaleza particular de sus funciones y misiones.

La búsqueda de la verdad y el sentido de justicia constituyen sagradas sustentaciones de ambas actividades. Impera la verdad, la justicia y la ética.

El Decálogo del Juez de Enrique Díaz y el Decálogo del Abogado de Ossorio y Gallardo, y los Mandamientos del Abogado de Eduardo J. Couture, son páginas reveladoras del alto sentido de justicia y de ética en que se inspiran esas misiones; de tal maneras que jueces y abogados, desde sus respectivos sitiales se dedican con intensidad a los casos particulares para amparar los derechos como forma de preservar el derecho.

 

VIRTUD DEL ABOGADO

La discreción es una de las virtudes que debe practicar el abogado, pues es una cualidad esencial de dicho profesional, ya que es depositario de la confianza de sus clientes, de tal manera que él traicionaría indignamente su ministerio si abusase de aquella confianza para su provecho particular; de tal manera, tenga o no interés en revelar los secretos que le han sido confiados, debe ser siempre discreto; de otro modo prevarica y lo hace indigno del título que le honra, conforme manifesté en mi trabajo sobre el delito de prevaricato, pero también debo señalar que hay una delicada diferencia entre la franqueza y la discreción: el abogado debe saber reconocerla, porque si por un lado no debe avanzar sino la verdad, de otro, su gabinete es como el confesionario, y traicionarían indignamente su ministerio si revelase los secretos que le son confiados; de tal modo que en la administración de justicia no deben hacer nada que amengüe la dignidad e independencia del foro.

RECOMENDACIONES

Como señala Clarence Morris, en su obra CÓMO RAZONAN LOS ABOGADOS, debo señalar que: ?La solución de los problemas jurídicos tiene dos aspectos: el práctico y el teórico. La única forma en que el abogado pueda aprender a resolver los problemas jurídicos es resolviéndolos; pero para que su trabajo sea aceptable, tiene que conformar éste a los cánones del pensamiento jurídico eficaz?.

Dicho autor agrega: ?Como todo razonamiento guiado por un propósito, el razonamiento jurídico está encaminado a solucionar problemas. Los clientes y los tribunales plantean preguntas. El abogado tiene que encontrar respuestas. Los abogados son seres humanos, y las normas generales de su pensamiento están determinadas por las limitaciones humanas?; pues el mundo es demasiado grande para que un hombre pueda aprender todo por sí solo; y el ámbito del trabajo jurídico es una infinidad dentro del infinito?; de tal forma que el abogado al resolver un problema, debe emplear todos los recursos para encontrar formas apropiadas y tratar de deducir sus experiencias pasadas, modernizándoles con el nuevo ordenamiento jurídico; ya que si el abogado quiere triunfar, la parte de su vida dedicada al ejercicio de su profesión debe incluir una gran dosis de pensamiento reflexivo.

En mi obra análisis jurídico teórico práctico del COGEP, señalo cuál es la misión del abogado al momento de redactar una demanda, con las nuevas exigencias que establece el ordenamiento jurídico actual.

 

CONCLUSIÓN

Al postular un abogado para el cambio, penetrado de la visión jurídica crítica y dialéctica, no estática, estamos señalando que consideramos el derecho como el medio más adecuado para mejorar y cambiar la sociedad, pues como dice el libro Metodología de la Enseñanza del Derecho: ?En la medida que el derecho y sus cultores se muestren rígidos, abstractos, impermeables y puros, el cambio social y el desarrollo se hará sin la legalidad necesaria y, como muchas veces ya ha ocurrido, en contra del propio derecho y de la juridicidad?.

Mi homenaje más sentido, al colega en libre ejercicio profesional, en este su día clásico 20 de febrero; mi respeto y admiración.

Dr. José García Falconí

Ex Docente de la Facultad de Jurisprudencia,

Ciencias Políticas y Sociales,

Universidad Central del Ecuador

Correo: josegarciafalconi@gmail.com

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