El Código Civil, De las Obligaciones y sus Fuentes

Viernes, 18 de septiembre de 2015

El Código Civil, De las Obligaciones y sus Fuentes

Autor: Dres. Iván Torres Proaño y Cecilia Salazar Sánchez

Antecedentes

El Código Civil Ecuatoriano es una adaptación del Código Civil Chileno, redactado por el jurista venezolano Andrés Bello[i], quien inició la redacción del mismo en 1840, siendo entregado al Congreso de ese país, en 1855, autoridad que lo aprueba ese mismo año, entrando en vigencia el 1 de enero de 1857, sustituyendo así las leyes hispanas heredadas de la Corona Española, que hasta entonces, se habían mantenido como rezago del viejo sistema jurídico colonial. La fuente más importante del Código de Bello, fue el Código Civil Napoleónico, en materia de obligaciones y contratos; y, las Siete Partidas de Alfonso X[ii].

En Ecuador, el Código Civil actual entró en vigencia el 1 de enero de 1961, y desde esa fecha ha tenido dos codificaciones oficiales en 1970 y en el 2005. A diferencia de su origen en el Código Civil Chileno, el Código Civil Ecuatoriano no contiene el Título Final, (entrada en vigor), pero conserva el Título Preliminar y los cuatro libros, en forma idéntica en su estructura, aunque haya variaciones en algunos de sus contenidos; perteneciendo por tanto al derecho latino al igual que otros Códigos latinoamericanos que tomaron el Código de Bello, como el del Salvador, 1859; Nicaragua, 1867; Honduras, 1880 a 1899, y, nuevamente, desde 1906; Colombia, 1887; y, Panamá, 1903 a 1916[iii].

La similitud entre el Código Civil ecuatoriano y el chileno, han servido para enriquecer la jurisprudencia de nuestro país, pues en más de una ocasión se han tomado las doctrinas de ilustres tratadistas chilenos, así como jurisprudencia de ese país, para tratar de resolver los casos puestos en conocimiento de los tribunales ecuatorianos.

El Título Preliminar hace referencia al concepto de ley, su promulgación, su obligatoriedad, los efectos en el tiempo y el espacio, su derogación y su interpretación. También define las palabras legales de uso corriente, trata del parentesco y de la representación legal, define el dolo, la culpa, la fuerza mayor, la caución y las presunciones, y establece la forma de contar los plazos.

El libro I, denominado De las personas, otorga un tratamiento normativo extenso no solo a las personas naturales sino también hacia las personas jurídicas. En cuanto a las primeras desarrolla la institución del matrimonio, la filiación, el derecho de familia, de los tutores y curadores.

El libro II, denominado De los bienes, y de su dominio, posesión, uso y goce, refiere los principios básicos sobre la propiedad, la naturaleza jurídica de los bienes, modos de adquirir el dominio, regulación de los derechos reales, estableciendo sus límites y contenido.

Por su parte, el libro III, titulado De la sucesión por causa de muerte y las donaciones entre vivos regula lo concerniente a las sucesiones (testadas e intestadas, guardas, albaceas, herederos, legatarios, etc.) y de las donaciones entre vivos.

Finalmente, el libro IV, denominado De las obligaciones en general y de los contratos, objeto de la presente obra, en cuyo acápite se desarrolla y regula todo lo relacionado a obligaciones y contratos, formas de manifestación de la voluntad, sus causas, efectos, vicios y condiciones que hacen de una relación jurídica válida para que surtan todos sus efectos en la sociedad.

DE LAS OBLIGACIONES

I. DEFINICIÓN Y ELEMENTOS

? Definición

La palabra obligación etimológicamente deriva de la voz latina obligare[iv], que significa atar, amarrar, ligar; y puede ser definida como el vínculo jurídico que se da entre dos o más partes y que tienen por objeto dar, hacer o no hacer algo.

Siguiendo el concepto de Alessandri y Somarriva[v], obligación ??es un vínculo jurídico establecido entre dos o más personas, por virtud del cual una de ellas ?el deudor, debitor? se encuentra en la necesidad de realizar en provecho de la otra ?el acreedor, creditor? una prestación?.

Alessandri en su libro Teoría de las Obligaciones elabora una definición más clara, cuando sostiene ?La obligación es un vínculo jurídico qua coloca a una persona determinada en la necesidad de dar, hacer o no hacer alguna cosa, respecto de otra, también determinada?.

Recogiendo las definiciones elaboradas, entendemos por obligación el vínculo jurídico por el cual una persona o más personas, se obligan para con otra o más personas, a dar, hacer o no hacer algo.

? Características

De la definición se concluye que la obligación tiene las siguientes características:

 Es un vínculo, porque es un lazo entre acreedor y deudor.

 Es un vínculo jurídico, porque es exigible por parte del acreedor al deudor, no es un lazo moral o ético.

 Tiene por objeto, dar, hacer o no hacer algo, es decir una prestación o una abstención, que debe ser real, posible y lícita.

 Los sujetos activos y pasivos de la obligación deben ser determinados o determinables, pero de forma clara porque la obligación es un derecho personal exigible a determinada persona, en contraposición a los derechos reales.

? Elementos

De las definiciones ensayadas se desprende son dos los elementos de las obligaciones: elemento subjetivo y elemento objetivo.

- Elemento subjetivo

Conformado por los sujetos de la obligación, son dos: el sujeto activo que es el acreedor y el sujeto pasivo que es el deudor.

Los sujetos, tanto activo como pasivo, pueden ser sujetos únicos o múltiples, y en este último caso, la consecuencia es que tienen un tratamiento especial en la norma por los efectos que produce, como se analizará más adelante.

Asimismo, los sujetos deben ser determinados o determinables, es decir, es válida la obligación que tenga una indeterminación temporal o provisoria. Ejemplos citados de forma tradicional son los títulos al portador o las obligaciones propter rem o ambulatorias[vi].

- Elemento objetivo

Siguiendo la lógica de la mayoría de autores, la prestación es un activo del patrimonio del acreedor, mientras que es un pasivo en el patrimonio del deudor, porque es algo que debe dar, hacer o no hacer. El elemento objetivo es la prestación que el deudor debe al acreedor. Para que nazca la obligación, el objeto debe ser determinado, posible y lícito.

II. DE LAS FUENTES DE LAS OBLIGACIONES

Las obligaciones nacen de hechos o actos jurídicos que constituyen sus antecedentes o las fuentes de donde emanan las mismas, ya Borda define a fuente como ?hecho, acto o disposición legal en que se origina la obligación?[vii].

En nuestro Código Civil, encontramos el artículo 1453 C.C., que conforme la doctrina clásica[viii], dispone que son cinco las fuentes de las obligaciones, a saber: la ley, el contrato o las convenciones, los cuasicontratos, los delitos y los cuasidelitos. En la segunda parte de este libro, nos encargaremos del contrato como fuente de obligaciones.

En concordancia con el artículo 1453 C.C., encontramos el artículo 2184 C.C, que también hace alusión a las fuentes, cuando dice ?Las obligaciones que se contraen sin convención, nacen, o de la ley, o del hecho voluntario de una de las partes. Las que nacen de la ley se expresan en ella?.

? La ley

Es la fuente remota de las obligaciones, porque algunos autores en ese sentido señalan que para que existan obligaciones, es necesario que la ley determine que así es. Esta fuente está definida en el artículo 1 C.C., por el cual la ley es una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohíbe o permite.

? Cuasicontrato

Esta fuente de las obligaciones no tiene un alcance claro en la norma ecuatoriana, sino que es referida en varios artículos que hacen mención de su existencia y que tratan de explicar lo que hemos de entender por esta figura. El artículo 2184 C.C., dice que las obligaciones que se contraen sin convención, nacen, o de la ley, o del hecho voluntario de una de las partes. Las que nacen de la ley se expresan en ella; y, en su inciso segundo dice si el hecho de que nacen es lícito, constituye un cuasicontrato.

La doctrina ha ensayado definiciones de cuasicontrato, pero todas han sido criticadas y atacadas pues ninguna ha condensando exactamente su contenido, sin embargo podemos decir que el cuasicontrato es un hecho lícito de donde nacen obligaciones sin que exista acuerdo de voluntades.

La diferencia fundamental entre el contrato y el cuasicontrato, es que en éste último no hay un acuerdo de voluntades, aunque sí la voluntad de un individuo que obliga a otro, como en el caso de la agencia oficiosa.

Los cuasicontratos están previstos a partir del artículo 2185 C.C., y son tres los principales, esto es, agencia oficiosa, pago de lo no debido y el cuasicontrato de comunidad. De la forma en la que está redactada la norma, se entiende que no son los únicos cuasicontratos que existen y así lo ha manifestado de forma unánime los autores, poniendo como ejemplos de cuasicontratos contemplados, como el de la aceptación de una herencia o legado o el depósito necesario de que se hace cargo un adulto que no tiene la libre administración de sus bienes, pero que está en su sana razón[ix] constituye un cuasicontrato que obliga al depositario sin la autorización de su representante legal.

Explicaremos brevemente los ejemplos de cuasicontratos contenidos en la norma.

- Agencia Oficiosa

El artículo 2186 C.C., dice que la agencia oficiosa o gestión de negocios ajenos, llamada comúnmente gestión de negocios, es un cuasicontrato por el cual el que administra sin mandato los negocios de alguna persona, se obliga para con ésta, y la obliga en ciertos casos.

El agente oficioso, llamado gerente, es una persona que de buena fe se entromete en la gestión de negocios de otro, y dicha intromisión causará efectos jurídicos tanto para él, como para quien se efectuó dichas gestiones.

A pesar que el artículo 2187 C.C., establece que el agente oficioso o gerente tiene las mismas obligaciones que el mandatario; el contrato de mandato es diferente a la agencia oficiosa, pues en el primero existe un encargo expreso por parte del mandante, por lo cual el mandatario tiene la representación; mientras que en la agencia oficiosa no hay un encargo expreso, y el gerente actúa sin representación.

- Del pago de lo no debido

Otro tipo de cuasicontrato es el pago de lo no debido, y está contemplado en el artículo 2195 C.C. Ocurre cuando una persona por error ha hecho un pago, y prueba que no lo debía, en esas circunstancias tiene derecho a repetir lo pagado, con la salvedad del inciso final que se explica más adelante.

Ante dicha situación, el que pago mal puede accionar contra quien recibió el pago, teniendo éste último la posibilidad de confesar el pago, en cuyo caso, el actor deberá probar que no era debido (artículo 2198 C.C.); pero si el demandado niega el pago, toca al demandante probarlo; y probado, se presumirá indebido.

Una vez probado el pago no debido, el demandado tendrá como principal obligación la restitución de lo que recibió, para lo cual la buena y mala fe, serán determinantes en las consecuencia que dicha restitución genere.

Según el artículo 2200 C.C., el que ha recibido dinero o cosa fungible que no se le debía, está obligado a la restitución de otro tanto del mismo género y calidad; pero si lo recibió de mala fe, esto es, a sabiendas de que no era acreedor, deberá también los intereses corrientes.

Asimismo, según el artículo 2201 C.C., el que ha recibido de buena fe no responde de los deterioros o pérdidas de la especie que se le dio en el falso concepto de debérsele, aunque hayan sobrevenido por negligencia suya; salvo en cuanto le hayan hecho más rico. Pero desde que sabe que la cosa fue pagada indebidamente, contrae todas las obligaciones del poseedor de mala fe.

Por último, encontramos el artículo 2202 C.C., por el cual si el que recibió la cosa de buena fe, la vendió, está sólo obligado a restituir el precio de la venta, y a ceder las acciones que tenga contra el comprador que no le haya pagado íntegramente. Si se hallaba de mala fe cuando hizo la venta, está obligado como todo poseedor que dolosamente ha dejado de poseer.

Es claro que el que pagó indebidamente tiene la posibilidad de repetir el pago, debiendo indicar que la obligación inicial continuará toda vez que el acreedor verdadero no tiene por qué sufrir los errores del deudor, siguiendo el adagio además de que ?quien paga mal, paga dos veces?. Siendo la regla general la repetición, habrá situaciones excepcionales en las cuales el que pago mal, no puede repetir, y son:

ü  Cuando con el pago indebido ha cancelado una deuda ajena, y en consecuencia de ese error suyo, el acreedor ha suprimido o cancelado un título necesario para el cobro de su crédito (artículo 2195 C.C.). De todas formas, podrá intentar contra el deudor las acciones del acreedor. Esto es una consecuencia lógica del tratamiento que da el Código Civil al pago, pues como veremos oportunamente, cualquiera puede hacer el pago por un tercero, siendo éste totalmente válido, y con ello extinguir la obligación.

ü  Tampoco podrá repetir cuando se trate de una obligación natural de las contempladas en el artículo 1486 C.C. Esto responde a la esencia misma de las obligaciones naturales.

En concordancia con lo dicho, el artículo 2197 C.C., sin embargo, permite la repetición aún de lo que se ha pagado por error de derecho, cuando el pago no tenía por fundamento ni aún una obligación puramente natural.

Finalmente, el pago de lo no debido no se presume donación. Sin embargo esta presunción es de hecho, admitiendo prueba en contrario, pues el que recibió el pago, deberá probar que el que pagó tuvo perfecto conocimiento de lo que hacía, tanto en el hecho como en el derecho.

- Del cuasicontrato de comunidad

La denominación utilizada por el Código ha sido criticada, pues no toda comunidad es cuasicontrato y no todo cuasicontrato es comunidad. El artículo 2204 C.C., define a este cuasicontrato como la comunidad de una cosa universal o singular, entre dos o más personas, sin que ninguna de ellas haya contratado sociedad o celebrado otra convención relativa a la misma cosa.

El ejemplo más claro de cuasicontrato de comunidad es la herencia, enunciado así en el artículo 2206 C.C., que manda que si la cosa es universal, como una herencia, cada uno de los comuneros está obligado a las deudas de la cosa común, como los herederos en las deudas hereditarias.

En cuanto a los derechos de los comuneros, éstos son los mismos que el de los socios en el haber social.

? De los delitos y cuasidelitos

Definidos también en el artículo 2184 C.C., la norma dice que si el hecho es ilícito y cometido con intención de dañar, constituye un delito. Si el hecho es culpable, pero cometido sin intención de dañar, constituye un cuasidelito. Para que estas figuras constituyan fuente de obligaciones deben haber causado daño, caso contrario no tienen importancia en el mundo jurídico civil. Del artículo citado se desprende que la principal diferencia entre el uno y otro es que en el delito hay dolo, esto es, intención deliberada de causar daño; mientras que en el cuasidelito habrá culpa en los términos contemplados en el Código Civil.

También cabe hacer la diferencia entre delito civil y delito penal, entendido el primero como el hecho ilícito que causó daño y que genera obligaciones, pero que no tiene sanción penal a diferencia del delito penal. La sanción penal recae sobre la conducta violatoria de la norma, con o sin daño de un tercero.

 

Artículo publicado en el Libro ?De las Obligaciones y Contratos Civiles?.

Editorial Corporación de Estudios y Publicaciones



[i] Andrés Bello, fue uno de los pensadores más lúcidos y reconocidos de Latinoamérica en el siglo XIX. Filósofo, pensador, humanista, políglota, docente, jurista, político, literato, nacido en Caracas en 1781 y muerto en Santiago de Chile en 1865. Durante su vida en Chile como Rector de la Universidad de Chile, redactó el Código Civil Chileno. Su pensamiento, fue de impacto, incluso después de su muerte.

[ii] Información obtenida de la página web http://www.icarito.cl/enciclopedia/articulo/-segundo-ciclo-basico/historia-geografia-y-ciencias-sociales/historia-de-chile-evolucion-de-larepublica/2009/12/406-1661-9-el-codigo-civil-de-andres-bello.shtml, visitada el 7 de marzo del 2014, a las 13h11.

[iii]  Ibid.

[iv] Diccionario Jurídico Espasa, Editorial Espasa Calpe S.A., Madrid, España, 2007, página 1047.

 

[v] Vodanovic, Antonio, Curso de Derecho Civil, basado en las explicaciones de los profesores de la Universidad de Chile, Arturo Alessandri Rodríguez y Manuel Somarriva Undurraga, Tomo III, De las Obligaciones, Editorial Nascimiento, Chile, página 7.

[vi] Son obligaciones de carácter especial que guardan estrecha vinculación a un derecho real, de tal forma que están atadas al bien, pero no dejan de ser obligaciones personales.

 

[vii] Borda, Guillermo, Manual de Derecho Civil, Décima Tercera Edición, Editorial La Ley, Buenos Aires, Argentina, 2008, página 29.

[viii] Alessandri en su libro Teoría de las obligaciones, así como otros autores, no está de acuerdo con esta clasificación de las fuentes de las obligaciones, pues la considera  falsa  y superficial concluyendo que son solamente dos las fuentes, esto es: el contrato y la ley. El primero porque es fruto de un acuerdo de voluntades en donde la ley nada tiene que ver, pues se forma en base el principio de la autonomía de la voluntad. Las partes libre y conscientemente quieren generar una obligación y crear un vínculo al que se someterán en las condiciones que ellas establezcan. Por otro lado, la segunda fuente será la ley, que determina cuándo nacen las obligaciones, otorgando efectos a ciertos hechos o actos, que sin ser voluntad del hombre, le imponen el cumplimiento de ciertas prestaciones o abstenciones. Sostiene que en el delito, en el cuasidelito y en el cuasicontrato no existe una voluntad de los involucrados en generar obligaciones, por lo tanto no son fuentes de las obligaciones por sí solas, sino en virtud de lo que dispone la ley. Aunque la opinión de este ilustre tratadista tiene sustento, creemos que extrema la posición, porque todo nace de la ley, incluso los efectos del contratos, pues la ley permite el uso de los principios como el de autonomía de la voluntad, en otras palabras estirando más la figura, diríamos que la única fuente es la ley, criterio que nos parece extremo.

[ix] Alessandri, Arturo, Teoría de las Obligaciones?, Ob. Cit., página 17.

 

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